Su nivel merece una citación

Por Miguel A. Santoro (*)
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26 de febrero de 2004  

El rendimiento de Navarro Montoya en Independiente puede calificarse de brillante. No sólo por sus atajadas salvadoras, que fueron muchas y muy importantes, sino por la solvencia y experiencia que les aporta a sus compañeros. Nadie puede negar que en poco tiempo se convirtió en una pieza fundamental del equipo de Pastoriza.

Un arquero completo es el que sabe leer las posibilidades de las jugadas antes de que sucedan. En ese punto, Navarro Montoya posee un plus especial por la experiencia que tiene en el fútbol. Tiene el instinto de anticipación bien afinado.

Es arquero y jugador al mismo tiempo. Sus movimientos cuando la pelota está lejos del arco demuestran un entendimiento del juego perfecto. Hay buenos arqueros en el fútbol argentino y, sin dudas, el Mono está entre ellos. Por algo Pastoriza lo recomendó y el club hizo mucho esfuerzo para tenerlo.

De sus condiciones técnicas, puedo decir que sabe todo lo que hay que saber acerca del movimiento de manos y además sabe ejecutar con las dos piernas. No todos los arqueros están en condiciones de utilizar sus dos perfiles, el Mono lo hace con naturalidad y en estos tiempos en que el guardavalla no puede tomarla con las manos cuando se la entrega un defensor, eso tiene mucha importancia. Incluso, la gente disfruta con sus salidas del arco, pero él es consciente de que no es bueno excederse con ese recurso.

En las prácticas demuestra un compromiso total con el trabajo y con el resto de los arqueros del plantel. El sabe que por su edad tiene que trabajar más que los otros chicos y así lo hace. Es un ejemplo de dedicación a su carrera.

Si es convocado o no al seleccionado dependerá de Marcelo Bielsa. El nivel de Navarro Montoya merece un llamado de la selección. Hizo los méritos suficientes como para alcanzar su sueño.

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