Sufrir está en el código genético del Atlético de Simeone

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Martín Rodríguez Yebra
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13 de abril de 2017  

Atlético le ganó con lo justo a Leicester
Atlético le ganó con lo justo a Leicester

MADRID.-La herida europea le duele todavía a Diego Simeone después de dos finales perdidas en tres años. Pero el Atlético está otra vez en camino de probar que las derrotas sólo anticipan la siguiente revancha.

Anoche jugaba ante el espejo: el Leicester inglés, ese campeón improbable, paciente, gremial, audaz para aprovechar los errores del contrario, llegaba al estadio Vicente Calderón con la amenaza de anotarse una sorpresa en los cuartos de la Champions.

Puesto en la cancha resultó que como mucho es un Atleti low cost, inferior en calidad, ritmo e incluso en hambre de triunfo. Los de Simeone dominaron de principio a fin, pudieron haber goleado y sin embargo terminaron con sabor a poco: 1-0 y todo por jugarse en la vuelta. "Acá no hay merecimientos. Nos faltó contundencia", dijo Simeone, fiel a lo que predica cuando lo acusan a él de sacar resultados injustos.

No había fastidio en sus palabras. El equipo sigue en ascenso después de un inicio de temporada decepcionante. Un bloque granítico en defensa, concentrado, veloz en la circulación, vertical en ataque, recuerda a aquel Atlético de la gloria reciente.

Simeone siente que el plantel le responde. Llegó a dudarlo hace unos meses, cuando se acumulaban los malos resultados y el juego colectivo se había extraviado. Recuperó la conexión con los jugadores y ya no duda de que quiere quedarse.

Acaso para adelantarse a una nueva operación de la AFA para colocarlo como candidato a la selección, Simeone visitó el martes las obras del futuro estadio del Atlético. Publicó una foto con su pareja, Carla Pereyra, y un mensaje claro: "Hoy visitamos la que será nuestra nueva casa". La Champions -el torneo que el Atlético nunca ganó- es el combustible para seguir en Madrid.

Anoche abrumó al Leicester desde el arranque. Un primer tiempo perfecto abría la puerta a una paliza. Pelotas en los palos, definiciones fallidas, 76% de posesión. Los ingleses no cruzaban la mitad del campo. El único peligro que crearon en Madrid lo ocasionaron sus hooligans en la Plaza Mayor, destrozada durante la tarde en una batalla campal con la policía.

El 1-0 llegó en una contra. Un córner aislado del Leicester derivó en una pelota suelta que encontró Antoine Griezmann en campo propio. Una galopada a velocidad de la luz lo puso en el borde del área y supo buscar el choque con el defensor Albright, que lo desparramó al suelo. Penal y gol.

Ángel Correa entró en los últimos 30 minutos a ofrecer vértigo. Otra vez se sucedieron las ocasiones falladas debajo del arco. Ninguna entró. El Atlético se dejó trabajo para Inglaterra. Al final, sufrir está en su código genético

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