Una noche inolvidable: Talleres superó a San Pablo en su regreso a la Copa Libertadores

Juan Ramirez festeja el primer gol de Talleres
Juan Ramirez festeja el primer gol de Talleres Fuente: AFP
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6 de febrero de 2019  • 20:30

Juan Edgardo Ramírez es un zurdo picante. Hábil, pícaro, siempre está un paso adelante. A veces, juega en otra sintonía, por encima de la media de un equipo como Talleres, por ejemplo. Recibe el balón con el pecho, se frena en la entrada del área y saca un remate alto, lejano, casi al ángulo. Allí es cuando se desata la fiesta en el estadio y, en realidad, en una parte sustancial de Córdoba y alrededores. De 25 años, con pasos con vaivenes por Colorado Rapids y Almería, en Talleres Ramírez encontró su lugar en el mundo. Y se exhibe en su mejor versión en una noche de copas, una noche que Talleres esperó desde 2002: volver a la Copa Libertadores. En la primera etapa del repechaje, le gana por 2 a 0 a San Pablo, un gigante del continente. El desquite será el miércoles próximo, a las 20.30, en el Morumbí.

El ganador de esta serie se enfrentará con el vencedor de Palestino e Independiente Medellín, que empataron 1-1 en el primer choque. Y el que siga adelante, estará en el Grupo A, el de River, el último campeón, que también integran Inter, de Porto Alegre y Alianza Lima.

El primer paso, ya está hecho, con una fuerza de voluntad extraordinaria, un esfuerzo colectivo matizado por la táctica y solventado por el brillo de algunas de sus individualidades. Sellado por el segundo gol, marcado por Tomás Pochettino, un ex Boca, de buena pegada y panorama a pocos segundos del final del partido, indispensable para creer que se puede.

No está cerrada la serie, pero San Pablo es una formación añeja, nostálgica de sus mejores temporadas y con instrumentos talentosos, pero con un recorrido demasiado extenso en el tiempo. Como Nené, de 37 años y como Hernanes, de 33, cómplices en el fútbol de alto vuelo, como incapaces de traducir sus buenas intenciones en la velocidad de estos días.

Ahora, Talleres suma cinco partidos sin perder, con cuatro victorias, aunque ésta, supera todo lo anterior. Con Guiñazú como faro en el círculo central, a los 40 años, el regreso de un renovado Sebastián Palacios y un elenco de jóvenes promesas, el equipo cordobés dio un paso adelante. Casi, casi, decisivo.

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