Toda la tarde

La expectativa. Las demoras. El empate. La ventaja. El delirio.
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3 de diciembre de 2001  

La expectativa: los accesos al estadio estuvieron atestados desde temprano y los hinchas colmaron el estadio de Racing casi una hora antes del partido, anticipándose a la gran fiesta del clásico.

Las demoras: entre los fuegos artificiales, los papelitos que se prendieron fuego y los hinchas colgados del alambrado, el partido se retrasó 16 minutos. La segunda etapa se demoró otro tanto.

El empate: los fanáticos racinguistas transpiraban de los nervios, hasta que el colombiano Bedoya metió un zapatazo goleador a los 41«, que provocó el estallido de las gargantas académicas.

La ventaja: se terminaba el primer tiempo y el 0 a 0 parecía un hecho, pero a los 44 minutos Cambiasso hizo estallar las gargantas de los hinchas de River, que sentían más cerca a Racing.

El delirio: pasadas las 21, la avenida Mitre, en Avellaneda, seguía congestionada de autos que portaban eufóricos hinchas de Racing que cantaban su alegría mientras agitaban banderas.

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