Todo mal: el proyecto de la selección no existe y la AFA niega a Maradona

Román Iucht
Román Iucht MEDIO:
Maradona y Messi juntos, durante el Mundial de Sudáfrica 2010.
Maradona y Messi juntos, durante el Mundial de Sudáfrica 2010. Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Marelli
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23 de marzo de 2019  • 17:41

Sobón y Empalagoso. Innecesario y desmedido. Inoportuno e ingrato. Un video no es más que eso. Una suma de imágenes cuyo objetivo es causar un golpe de efecto. Sin embargo en algunas circunstancias, y este momento de la selección completa el formulario a la perfección, esa muestra de cariño se vuelve una mueca torpe y confusa. El video institucional con el que la AFA decidió celebrar el retorno de Messi al combinado nacional expuso la confusión en la que está sumida la conducción del fútbol argentino y sumó un eslabón más a esa errática cadena de despropósitos.

Ubicarlo a Messi junto a otras grandes personalidades nacionales del deporte, la ciencia y las artes podría resultar simpático y su elección, arbitraria y subjetiva. Omitir por negligencia o mala praxis la imagen de Diego Maradona parece inexplicable e incomprensible. Recorrer el camino del fútbol argentino es una tarea infinita y excede a todos sus actores, incluido Messi, pero invisibilizar a quién inspiró no solo al mejor de la actualidad sino a tantos otros que practican este y otros deportes es de un negacionismo supino.

Tapia no fue capaz todavía de articular un proyecto de selección sustentable.
Tapia no fue capaz todavía de articular un proyecto de selección sustentable. Fuente: Télam

Componer un video en el que aparezcan "genios" de nuestro país es pensar la historia, recordar el pasado y medir a esos talentos por sus cualidades específicas. Excluir a Diego es hacerle creer a quienes tienen menos de 35 años y se perdieron todo aquello que hizo en el seleccionado argentino y que justamente es lo que debía aparecer en las imágenes, que Maradona es solamente ese ser humano con contradicciones, errores y virtudes como cualquier otro mortal. Es obligarlos a buscar en internet cada una de sus hazañas y sus épicas jornadas vistiendo la camiseta argentina.

Esa ausencia, de la que Messi no debe haber tenido ni el más mínimo registro, tanto como la existencia del video, exacerba el concepto de endiosamiento de un jugador cuyo reinado en el mundo del fútbol es tan unánime como la indispensable compañía que debe tener a su lado para poder ungirse la corona. Seguir creyendo que Messi solo nos hará los mejores, suponer que su magia producirá suficientes trucos como para resolver en soledad un juego colectivo, solo aportará como resultante más frustraciones.

Un técnico improvisado y con nula experiencia. Una conducción que se mueve por intuición más que por conocimiento. Un Director Deportivo de Selecciones Nacionales al que se contrata para que aporte su sabiduría y prestigio, pero al que luego se critica cuando expone sus ideas y sus pensamientos, muchas veces contrarios a las decisiones del débil entrenador. Un equipo confundido, integrado por jugadores que no juegan en los sitios en los que lo hacen en sus respectivos clubes y por cuyas actuaciones se ganan la chance de vestir la camiseta albiceleste. Esos a los que además les cuesta horrores bajar de la pared el poster del ídolo moderno.

Scaloni, improvisado en el cargo de DT, tiene margen hasta la Copa América. Después, se verá.
Scaloni, improvisado en el cargo de DT, tiene margen hasta la Copa América. Después, se verá. Fuente: AP

Un líder que no tiene en el campo ese ecosistema del que disfruta en Barcelona y al que encima se lo cambia sobre la marcha varias veces dentro de un mismo partido, exponiendo aún más la confusión del técnico. Que además ejerce sus dones como capitán pero olvida algunas costumbres, como recuperar el contacto perdido con el periodismo desde hace 9 meses, que incluyen el estrepitoso mundial y sus consecuencias posteriores. Un fútbol argentino que dispone de buenos valores pero ya no tiene demasiados jugadores de élite que jueguen en los mejores clubes del mundo. Un proyecto que no es tal, que no existe y que llena de dudas el futuro. Un presente que prefiere olvidar el pasado y seguir destiñendo el escudo de la camiseta argentina, regalando el prestigio.

Si es que aún queda algo.

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