Todos felices

El equipo turco obtuvo la tercera ubicación tras derrotar a Corea por 3 a 2 en un partido repleto de emociones; más allá del resultado, los dos seleccionados hicieron historia y terminaron festejando juntos frente al público
El equipo turco obtuvo la tercera ubicación tras derrotar a Corea por 3 a 2 en un partido repleto de emociones; más allá del resultado, los dos seleccionados hicieron historia y terminaron festejando juntos frente al público
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29 de junio de 2002  • 11:16

DAEGU, Corea del Sur.- Tal vez el hambre de protagonismo y la felicidad por haber llegado tan lejos alimentó la paradoja. Pero no deja de ser curioso que el encuentro que siempre es visto como el más insípido de los mundiales, haya ofrecido en esta versión Corea-Japón 2002 uno de los mejores contenidos del certamen.

Partido tan peculiar que hasta se dio el lujo de proporcionar un capítulo histórico: el gol de Hasan Sukur rompió con la barrera de la velocidad y se convirtió en el más rápido de las copas del mundo. No despertó a tiempo Corea y cuando sacó del medio se encontró con un tifón turco. El conjunto europeo presionó sobre el capitán Hong, Mansiz la pellizcó y habilitó a Sukur para el gol a los 11 segundos.

Los coreanos creyeron que se redimían con el impecable tiro libre de Eul Yong Lee: zurdazo al ángulo que puso el 1 a 1.

Pero el ataque turco estaba imparable y contó con la anuencia de la pobre defensa coreana. Mansiz parecía endiablado y Sukur, un poco tarde tal vez, apareció en la dimensión en la que su equipo lo había extrañado durante todo el Mundial.

A continuación, una obra maestra del contraataque: arrancó Basturk, continuó con Sukur y el pase al medio fue definido por Mansiz. No se quedó ahí Turquía y fue por el tercero: una jugada que armó Sukur y que Mansiz definió con clase, picándola por sobre el arquero. Un gol bárbaro para el 3 a 1.

Corea también hizo lo suyo en ataque, pero chocó contra la solidez de Rüstü, que entre otras cosas le sacó del ángulo un disparo a Ahn.

No quiso conformarse Corea y siguió buscando en la segunda parte, respaldado por el rugido de su público. Claro, Rüstü seguía armando una muralla en su arco ayudado también por la imprecisión de los asiáticos en el momento de la definición.

El desahogo de los coreanos llegó en el descuento y la fortuna lo ayudó a batir al gran Rüstü: Song remató desde afuera del área y la pelota rebotó en Korkmaz antes de introducirse en el arco. Los espectadores lo celebraron como si significara la victoria.

Más allá del resultado final, es indudable que ambos equipos hicieron historia. Lo confirma la imagen del final con todos los jugadores entremezclados, tomados de la mano y obsequiando un saludo conjunto al público. El 3 a 2 favoreció a Turquía, pero la sensación es que ganaron los dos.

Ilhan Mansiz

El goleador de Besiktas mostró otra vez todo su talento. Marcó dos tantos y, además, intervino en la jugada del primer gol, conquistado por Sukur.

El minuto de silencio

Antes de comenzar el encuentro, se realizó un minuto de silencio por las víctimas del conflicto entre naves norcoreanas y surcoreanas.

El gesto de Sukur

Después del partido, Hakan Sukur tomó de la mano a varios jugadores surcoreanos y, luego, ambos planteles fueron abrazados a saludar a las tribunas.

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