Tras el shock emocional, Maradona debuta como DT de Gimnasia ante Racing

Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford
Máximo Randrup
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14 de septiembre de 2019  • 21:43

LA PLATA.- Fue un poderoso impacto para las dos partes: Gimnasia , que estaba hundido, de repente vio como una figura internacional se calzaba sus colores; y Diego Maradona , ése a quien casi nadie buscaba, de golpe volvió a sentirse aclamado en su país. Fue un cimbronazo de amor. Sin embargo, tal como indican los inicios de las oraciones anteriores, "fue". Desde hoy, lo sentimental debe correrse de la escena para que ingresen los argumentos. El Lobo necesita demostrar que posee herramientas futbolísticas como para luchar por la permanencia, mientras que el DT cuenta con la responsabilidad de maquillar a un equipo deslucido.

Las misiones que tienen son complejas y más si se contempla al adversario: Racing . El campeón. Un conjunto con buena materia primera y que sabe a lo que juega. Un equipo que viene de ganar y no se quiere bajar tan rápido de la lucha grande. No es el que supo ser, el de la temporada pasada, pero es un rival de cuidado.

Más allá del oponente de turno, Maradona se centró en Gimnasia. En lo que pretende: orden, intensidad y pragmatismo, con jugadores que no negocien el sacrificio. "A mis futbolistas les voy a pedir que se maten en la cancha y que, si es necesario, traben con la cabeza", había anticipado Diego en su presentación y luego machacó ese concepto durante la semana. Su intención es un equipo equilibrado y concentrado, que ataque por las bandas y tenga presencia en el área contraria.

En lo que va de la Superliga, se trató de un Lobo manso. Inofensivo. Convirtió apenas dos goles en cinco cotejos y su falta de contundencia repercutió en su cosecha: un punto de 15. Tras el empate 1-1 con Lanús, Gimnasia coleccionó derrotas: 0-1 contra San Lorenzo, 1-2 frente a Colón, 0-1 ante Defensa y Justicia, y 0-1 con Argentinos. Los resultados lo pusieron en una situación crítica: último en el torneo y también en los promedios (está a 11 unidades de huir de la zona roja). El extécnico de Dorados de Sinaloa es consciente del escenario al que se subió y ya juró ante la gente: "Sabemos lo que nos jugamos". Tan claro lo tiene, que solicitó que el plantel fuese bendecido por un Padre; el pedido se cumplió el jueves.

La realidad de la Academia es otra, aunque su presente se encuentra lejos del ideal. Racing, que empezó como serio candidato, tardó cinco jornadas en conseguir su primer triunfo y en el medio de ésa búsqueda sufrió un sopapo histórico: aquel 1-6 con River que le causó "vergüenza" a Eduardo Coudet. Hasta acá dibuja una campaña de trazo irregular, que se completa así: 0-0 contra Unión, 2-2 frente a Vélez, 0-0 ante Central Córdoba de Santiago del Estero y 3-1 a Godoy Cruz. Acumula seis puntos y siente que, sin competencia internacional ni Copa Argentina, todavía puede dar pelea. Sobre todo porque a Boca y a River se les viene el cruce por la Libertadores y en esa etapa dividirán sus energías. "Trataremos de hacer un gran partido para seguir mejorando y para achicar la diferencia con los de arriba. Esto es largo y falta mucho", expresó un Chacho sensato y añadió: "A Maradona lo admiro, pero adentro de la cancha todos queremos ganar".

Para hacerle frente a este Racing, Diego diseñó una formación dinámica: Alexis Martín Arias; Leonardo Morales, Manuel Guanini, Marco Torsiglieri y Lucas Licht; Maximiliano Comba, Franco Mussis, Víctor Ayala y Matías García; Horacio Tijanovich y Pablo Velázquez. El flamante DT albiazul quiere un conjunto hiperactivo y por eso regresan a la titularidad dos que pueden aportar intensidad: Comba y Tijanovich. Otro que vuelve es el paraguayo Ayala, fundamental por su precisa/potente pegada. Salen Agustín Bolivar, Brahian Alemán (la mayor sorpresa) y Claudio Spinelli.

Todo pasó muy rápido: rumor, propuesta formal, confirmación, presentación, primera semana de trabajo. Y todos esos capítulos contaron con un denominador común: la euforia. El entrenador -más por su pasado que por su presente- fue recibido como un salvador. "Generó una revolución de alegría y de optimismo. Movilizó todo y puso en marcha una etapa nueva", le confesó a LA NACION el presidente tripero, Gabriel Pellegrino . La efervescencia ahora debe ser sustentada con hechos. Con fútbol.

Hace una semana, en el entrenamiento abierto para los socios, los dos se sintieron cómodos: el Lobo no tenía la presión del resultado y Maradona se volvía a sentir mimado. Hoy, la historia es otra: Gimnasia rinde un examen como equipo y Diego, como director técnico.

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