Un certero golpe de Central en Liniers

Aunque sufrió un poco al final, le ganó a un Vélez alternativo por 2 a 1 con justicia; los rosarinos respiran más aliviados
(0)
14 de diciembre de 2009  

Por Carlos Travaglini

De la Redacción de LA NACION

Mucho más que tres puntos en su pelea por escaparle a la zona caliente del campeonato (la de abajo) consiguió Rosario Central en su visita a Liniers. Con justicia, le ganó por 2 a 1 a Vélez, y ello le permite mirar un panorama más diáfano cuando otea el horizonte de 2010. Para empezar, sus hinchas habían desatado una fiesta bastante antes de que arrancara el partido. El infortunio de Newell´s de algunas horas antes alimentó de un modo especial las chanzas, que no dejaron de flotar en toda la noche. Pero no sólo en las tribunas se vio la motivación extra de los rosarinos. En el campo ocurrió otro tanto. Y fue esa, quizá, la diferencia más notable entre un equipo que se jugaba algo importante (distanciarse de la zona de Promoción) y otro que, definitivamente, ya tiene la cabeza en el próximo Clausura. Si no, valga recordar que Vélez ya licenció a algunos jugadores (Caruso, Hernán López), a los que se sumaron otros ausentes por suspensiones (Moralez, Domínguez) y referentes que quedaron en el banco (Cubero, Somoza).

Con semejante panorama enfrente -casi un conjunto alternativo-, los dirigidos por Ariel Cuffaro Russo supieron cómo hacer lo suyo. La dinámica de Jonatan Gómez impuso condiciones y adelante, la pareja Castillejos-Zelaya las corrió todas, siempre con el arco de Montoya entre ceja y ceja. Quizá por ello no extrañó el gol de Zelaya a los 25 minutos, cuando fue habilitado por Paglialunga y no perdonó. La diferencia, en definitiva, terminó siendo demasiado exigua por lo que mostró uno y otro.

Las cosas no cambiaron en el segundo tiempo. Más motivado e incisivo, Central siguió buscando. Se percibía que el segundo gol estaba al caer y así fue, cuando desde el medio del área chica, un cabezazo de Castillejos (que le ganó en el salto a Razzotti) se transformó en el 2 a 0. A continuación, una entrada de Zelaya y un diparo de Gómez que Papa sacó en la línea pudieron haber liquidado todo. Pero, por el contrario, a Central lo empezaron a atormentar viejos fantasmas: un intrascendente centro de Cabrera no pudo ser retenido por el arquero Galíndez y ese increíble e inesperado gol encendió el cotejo.

Con más corazón que ideas, Vélez quiso aprovechar su oportunidad, pero se acordó tarde. De todos modos, quedó claro que, por mostrar un planteo mucho más convincente, no había necesidad de que Central sufriese como lo hizo en los instantes finales.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.