Un empate divertido

En un atractivo y emotivo cotejo, Talleres y Central terminaron 2 a 2; César Delgado fue la figura
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25 de mayo de 2003  

CORDOBA.- El gol prematuro de Galarza no alteró los planes de nadie. Si eso no hubiese ocurrido en el primer minuto, ni Talleres ni Rosario Central hubieran dejado de atacar, de mirar siempre el arco con voracidad y de tratar de jugar bien al fútbol. Ese condimento, sin embargo, acentuó las premisas de ambos equipos. Así, Talleres no se quedó en ese festejo y Central respondió con la urgencia de poner el marcador de nuevo en orden.

El primer tiempo fue muy atractivo. La pelota tenía vida y alegría porque pasaba rápido de un pie a otro, no era maltratada y se sentía con destino de gol. Ni qué hablar cuando la tocaba Devalis en Talleres o cuando se juntaban Delgado o Figueroa en Central, y más cuando las situaciones se producían cerca de Islas.

No hubo un dominador claro. Al poco tiempo de acusar el impacto, Central mostró más variantes para atacar, que no sólo se expresaban de tres cuartos de cancha hacia arriba, sino que empezaban con las proyecciones de Ferrari y Daniel Díaz.

No fue sorpresa, entonces, que entre Ferrari y Delgado armaran una jugada, que terminó con una gambeta de este último y su zurdazo posterior que derrotó a Islas.

Las cosas estaban iguales; el juego seguía atractivo y Central, lo mismo que Talleres luego del tanto de Galarza, aceleró tras el de Delgado, y volvió a gritar. Esta vez fue Pino el que asistió a Figueroa para dar vuelta el resultado. Central plasmaba en la red y en un marco de equilibrio sus mayores recursos.

Tras esa conquista hubo un breve período de mansedumbre, una tregua no pactada que se rompió cuando La Paglia lanzó un centro y Diego Bustos, apareciendo desde atrás, sorprendió a Carbonari, Gaona y demás. Fue el empate, un marcador que no se movió en el segundo tiempo, en cuyo desarrollo las ambiciones menguaron, las prolijidades se diluyeron de a poco y aunque los dos equipos pudieron cantar otro gol, esta vez la falta de puntería emergió con notoriedad, para darle justicia al resultado de un partido rico en matices técnicos, cuyos protagonistas reclamaron para sí (o mejor dicho, para sus equipos) la bendición de un triunfo que no pudo ser.

  • Sensaciones mezcladas

    En ambos equipos había una mezcla de insatisfacción y de tranquilidad por el empate. Luis Islas dijo: "El resultado es justo. Hubo emociones en los dos arcos y el partido fue entretenido". La curiosidad la protagonizó Hernán Castellanos (RC), amonestado sin haber jugado, por agarrar la pelota fuera de la zona delimitada en el banco de suplentes.
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