Un grito que se hace esperar: Messi influye, pero aún no pudo anotar

La Pulga, que fue capitán y jugó los 90 minutos, estuvo muy bien marcado por Papastathopoulos, pero participó en el gol de Palermo; "Si no hago los goles yo, no importa. Ojalá lleguen en octavos", dijo
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22 de junio de 2010  • 19:30

POLOKWANE.- Más allá de la clasificación y la idea de Diego Maradona de probar variantes en un partido en el que no estaba en riesgo el avance a los octavos de final, en la cabeza del entrenador argentino anidaba la ilusión de que, de una vez por todas, Lionel Messi consolidara su figura en el seleccionado.

La idea del cuerpo técnico era darle descanso a varios jugadores. Pero la Pulga le pidió jugar a Maradona. Y Maradona, encantado con que su N°10 no se quiera perder ningún partido de esta Copa del Mundo le dio un voto de confianza al adjudicarle la responsabilidad de llevar la cinta de capitán. Messi no sólo quería jugar: quería sacarse la espina y convertir su primer tanto en Sudáfrica.

Sin embargo, la victoria ante Grecia lo encontró muy bien rodeado por los griegos y, nuevamente, quedó atascado en su garganta el grito de gol. Su partido fue entre discreto y bueno, en gran parte gracias al formidable marcaje de Sokratis Papastathopoulos (N°19), que fue la sombra del rosarino en los 90 minutos. "Me siguió por todos lados", reconoció Messi.

Lo siguió por toda la cancha sin cesar. Lo marcó inteligentemente, entre algunas faltas tácticas -algo que molestó mucho a Maradona en la conferencia de prensa posterior al partido- y algunos quites lícitos. A los 23 minutos, Messi recibió una infracción que debió ser sancionada con tarjeta amarilla. La Pulga comenzó a fastidiarse: a los 41´, discutió con Karagounis. Su figura no aparecía como se esperaba.

En la segunda mitad tuvo lagunas, pero logró soltarse en momentos importantes, sobre todo al final. Como en el minuto 86, cuando remató al palo tras una gran jugada y casi corta la sequía. O, la más influyente, en el remate que, tras el rebote, finalmente Palermo marcó el 2°. La jugada la inició él como lo hace en Barcelona, entrando en slalom desde la derecha, aunque el arquero le negó el gol.

"Ojalá el equipo siga ganando. Si no hago los goles yo, no importa. Hoy la tuve otra vez y no pude, pero no pasa nada. Ojalá lleguen en octavos", se conformó Messi en Telefé.

Tras la primera rueda, la actuación de Messi es lo que Maradona necesitaba: un jugador participativo, atrevido, que se hace cargo de la conducción y buen socio de los dos delanteros. En tres partidos, sólo le faltó el gol. Pero el verdadero Mundial comienza el domingo. Y Messi lo sabe mejor que ninguno.

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