Un marco distinto para el clásico de Avellaneda

Con el título, las presiones que tenía Racing las asume Independiente
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25 de enero de 2002  

Durante mucho tiempo compartieron penurias y malas campañas. Pero esta noche, Rojos y Académicos, es decir las vidas que se alegran y sufren alrededor de Independiente y de Racing, se verán en un contexto al menos diferente del de los últimos 35 años. Por lo pronto, los de la Academia se ufanan de sus fuerzas por haber alcanzado la gloria en el último Apertura e Independiente no encuentra el rumbo. Por lo tanto, el clásico de Avellaneda, trasladado esta noche a Salta, entregará una radiografía de lo que sucederá en adelante.

Los estados de ánimo. Este es uno de los puntos más salientes por el desenlace del último Apertura. Racing, el último campeón, se siente aliviado, sin la carga de presión que sufrió durante tanto tiempo. Lo reconocen sus propios jugadores. "Nos sacamos de encima esa presión de tener que salir campeones. Seguramente, a partir de ahora, vamos a jugar más tranquilos y eso nos puede favorecer a la hora de los grandes desafíos. Como ya conseguimos lo que más buscaba el hincha, ahora podemos trabajar con calma", dijo el defensor de la Academía, el de los goles trascendentales, Gabriel Loeschbor.

Ahora las exigencias cambiaron de vereda. Es Independiente el que carga con la cruz más pesada y el que tiene que responder ante sus hinchas con mejores campañas. Dejó de ser el campeón más reciente entre los que se dividen el amor de Avellaneda. Racing es el último; el Rojo pena por ello y porque no festeja un campeonato desde el Clausura 94.

Aunque no lo reconozcan públicamente, los jugadores de Independiente que estuvieron en el último clásico -el del 1 a 1 del error en una salida del arquero Ariel Rocha- tienen una espina clavada. Nunca se perdonaron el clásico que se les escapó de las manos y que, en cierta medida, agrandó las pretensiones de Racing para encaminarse hacia el título.

Los equipos. Como la mayoría de los planteles durante la pretemporada, ambos están en tiempos de ensayo. Claro que con potenciales y presentes futbolísticos diferentes. En Independiente, los DT Néstor Clausen y Ricardo Bochini deben armar un nuevo equipo a partir del rompecabezas por los alejamientos de Diego Forlán, el goleador, y Ariel Montenegro, el sostén del medio campo, y la lesión de Gabriel Milito, el pilar de la defensa. Así, en los compromisos de verano el Rojo presentó a varios juveniles. Cada alineación que disponen Clausen-Bochini sorprende, pero el hincha deberá acostumbrarse porque, salvo refuerzos, su economía no permite grandes contrataciones.

Otro es el panorama de Racing. Más allá de que el DT Reinaldo Merlo también está utilizando formaciones alternativas, tiene intacto el plantel campeón. Y además está en busca de refuerzos. "A Marín le di tres nombres de defensores y tres para el delantero", reconoció Merlo.

El ingenio popular. El clásico de Avellaneda siempre fue un canto a la inventiva popular. De un lado, el de Racing, siempre trataron a sus rivales de poco entusiastas. Del otro, el de Independiente, machacaron sobre los años de abstinencia de su vecino. Después de 35 años, el marco cambió y seguramente los simpatizantes que lleguen de Buenos Aires entregarán un escenario distinto en Salta.

Viaja Daniel Montenegro

Pretendido por Independiente y Huracán, Daniel Montenegro llegará el lunes próximo a la Argentina para definir su futuro. El pase pertenece a Olympique, de Marsella, que lo cedería a préstamo. Los representantes del futbolista dijeron que el Rojo está más cerca de repatriarlo.

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