Un nuevo vínculo: la AFA rompió con TSC y se asoció con el Gobierno

Las deudas de los clubes con los jugadores motorizaron reclamos por más dinero de la TV; los dirigentes anularon el anterior contrato y aceptaron 600 millones por año de la Casa Rosada
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30 de diciembre de 2009  

Ningún matrimonio está a salvo del divorcio. Ni siquiera la unión AFA-Televisión Satelital Codificada (TSC), que se mantenía a salvo de las peleas desde 1987, cuando se firmó el primer contrato de televisación del fútbol, a cambio de un millón de australes. Bastó que, en julio, el gremio de los jugadores motorizara el reclamo por el pago de viejas deudas para que la AFA pidiera más dinero por los partidos. La chispa entre los cónyuges (AFA y TSC) se hizo cortocircuito cuando la compañía, participada en mitades por el Grupo Clarín y Torneos y Competencias, se negó a pagar los 600 millones de pesos anuales que pedía la casa del fútbol.

"A partir de las 20.40, en que el Comité Ejecutivo resolvió rescindir el contrato con TSC y sus empresas asociadas, la AFA se halla abierta a cualquier negociación para vender el fútbol". Con esas palabras, Ernesto Cherquis Bialo, vocero de la AFA, certificó la defunción del convenio por el que se transmitían los partidos, y que tenía vigencia hasta 2014. Era el 11 de agosto, y por entonces casi nadie hablaba de lo que vendría: el Fútbol para Todos.

A la ruptura del convenio le siguieron sucesivas reuniones de la cúpula de la AFA con funcionarios del Gobierno. De un lado, Julio Grondona y su ladero más fiel, José Luis Meiszner. Del otro, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, amigo de la infancia de Meiszner. Como actores secundarios, los presidentes de clubes cuyas economías gozaban de una relativa buena salud, como Vélez, Lanús y Colón. Caído el contrato con TSC, el Gobierno podía entrar en escena sin temor a represalias legales. El sueño kirchnerista de llevar la pelota a todo el país estaba más cerca que nunca de hacerse realidad.

Días más tarde, el Gobierno hizo la oferta que esperaban en el edificio de la calle Viamonte: 600 millones de pesos anuales para transmitir el fútbol por la televisión pública, durante diez años. Con el número cerrado, se creó la asociación mixta entre la Jefatura de Gobierno y la AFA, que cobija al programa Fútbol Para Todos. Y mientras TSC amenazaba con llevar el caso a los Tribunales -algo que con seguridad ocurrirá en 2010-, el Gobierno tuvo su festejo en el predio de Ezeiza, que sirvió de anuncio para el flamante convenio. "Yo no quiero una sociedad de secuestros, ni de personas, ni de imágenes ni de goles", reclamó entonces la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Y prometió distribuir las ganancias que, seguramente, traería el fútbol: "El 50 por ciento de las ganancias va a ser destinado a la AFA y el otro resto a promocionar el deporte olímpico".

Pasó el Apertura, con cámaras de la televisión pública. Pasó la gestión de la Jefatura de Gabinete, y también la auditoría de la AFA en la comercialización del fútbol -aunque casi nunca se hizo cargo de su rol de fiscalizador-. Pasaron los altísimos precios en los costos de producción y transmisión de los partidos -un 257% más de lo que gastaba TyC Sports-. Pasaron, también, las presiones que denunciaron las empresas privadas para pautar en los partidos de fútbol, y que desde el Gobierno negaron. Pasó el déficit cercano a los 180 millones de pesos en la publicidad del fútbol para todos, que tuvo al Gobierno como principal -y por momentos, único- avisador. Pasó, por último, el nuevo reparto de los millones de la televisión, por el que se fragmentó la AFA. Ya lo había profetizado Julio Grondona en su célebre anillo: "Todo pasa".

268 millones son los pesos que pagaba TSC a la AFA por temporada, hasta el año 2014. Según la empresa, la publicidad de los partidos era "marginal" y apenas cubría el 5% de los costos.

El dato. de los 600 millones de pesos que el estado aporta por año, a la primera división sólo le quedan 415. el resto va a parar a las categorías de ascenso y a los operativos de seguridad.

Dixit

Cristina Ferández

"Yo no quiero una sociedad de secuestros, ni de personas, ni de imágenes, ni de goles. El 50% de las ganancias va a ser destinado a la AFA y el resto, a promocionar el deporte olímpico".

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