Un orgullo que se reivindicó más allá de la distancia y la frustración

En Medio Oriente, los simpatizantes del León rugieron con incondicional fervor; en La Plata, los hinchas salieron a la calle pese a la derrota
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20 de diciembre de 2009  

En Abu Dhabi...

ABU DHABI (De un enviado especial).- Ni el dolor por la derrota, ni los lamentos porque sólo faltaron dos minutos para unirse con la gloria, ni las lágrimas por la desazón, ninguna de todas esas inconfundibles expresiones anímicas taparon la entereza, la convicción de haberlo dado todo. La gente de Estudiantes vivió su fiesta más allá del traspié que lo relegó al segundo escalón del podio; el numeroso contingente de fanáticos del León (al que siguieron hasta aquí un poco menos de 5000 simpatizantes) aportó efusividad y la pasión en el coloso estadio Zayed Sports City.

Por recomendación de las agencias de turismo, los simpatizantes platenses residieron en Dubai; entonces, cerca del mediodía empezaron a llegar en masa a esta ciudad, enfundados en los colores de su querido Estudiantes. Después de la rigurosa recorrida por los lugares más atractivos del centro, llegó la hora de movilizarse al escenario de la gran función. En la multitud (por primera vez en el certamen, la cancha estuvo al límite de su capacidad: 45.000 lugares), la barra rojiblanca se destacó. Pero no solamente por la enorme cantidad de banderas o porque sobre la piel la gente llevara la camiseta del León, sino porque desde temprano no cesaron de alentar. Los cantos empezaron a tronar mientras jugaban por el tercer puesto Atlante y la formación coreana de Pohang Steelers. Y cuando fueron presentados los actores de la función estelar, hubo silbidos para Lionel Messi. Eso sí: Barcelona se sintió local, a pesar de que desde Cataluña habrán viajado unos 2000 seguidores. La razón del favoritismo residió en la devoción de los árabes por el elenco de estrellas que conduce Pep Guardiola. Se veían casacas del Barça por todos lados y de los más variados modelos; pero el número que se repitió era el 10 de la Pulga.

Las manifestaciones de la barra estudiantil adquirieron un peso importante, así como una constancia sostenida. La explosión mayor llegó con la anotación de Boselli, y durante el intervalo no hubo pausa para los cánticos. Las tres pantallas gigantes emitieron en reiteradas oportunidades los gestos de los simpatizantes argentinos, pero cuando advertían que insultaban o le recriminaban al árbitro algunos fallos, velozmente esas imágenes eran censuradas desde la consola central y desaparecían.

Sin embargo, así como soltaron su fervor tampoco disimularon la tristeza. El impacto por la igualdad lograda por Pedro resultó notable. A partir del 1-1 la hinchada se silenció, el aliento se volvió esporádico, con algunos altibajos de acuerdo con las emociones. Pero como hubo pocas situaciones propicias, la gente quedó sujeta a esos vaivenes.

Con la sentencia de la derrota, quedó un resto de energía para reconocer igual la entrega de sus ídolos; a Estudiantes no le alcanzó para doblegar el poder de Barcelona, pero eso no minimizó la fortaleza de su corazón, de su dignidad. La gente y los jugadores comparten el orgullo de haber actuado con la clase de un grande; un atributo que no es consecuencia exclusiva de lo que determine un resultado. El León pisó fuerte en Medio Oriente.

En La Plata...

LA PLATA.– Alegría, tristeza y finalmente orgullo por la camiseta fueron las sensaciones por las que pasaron los hinchas del Pincha que no pudieron viajar hasta Dubai, pero que estuvieron presentes frente al televisor en cada rincón de esta ciudad. Tal cual ocurrió hace cuatro días, la parcialidad de Estudiantes volvió a dar una verdadera demostración de fe y optimismo en la antesala del cotejo trascendental, cuando dejaron prácticamente la ciudad vacía.

Todos observaron estrictamente sus cábalas de siempre: los asientos en cada mesa de los boliches; la reunión familiar en la misma casa; los encuentros entre amigos o compañeros de oficina fueron respetados rigurosamente, para ver si a 12.000 kilómetros de distancia podían ayudar. Con el gol de Boselli sonaron los primeros estruendos. Fue el momento de alegría, de saborear una posible victoria. Ya en el segundo tiempo, en una pequeña recorrida por los bares céntricos, los hinchas pedían por favor que el equipo no se metiera tan atrás, que jugara de igual manera que en los minutos iniciales.

Pero a medida que Barcelona comenzaba a manejar el balón y el Pincha se quedaba sin combustible para resistir los embates, los nervios carcomían la cabeza y hacían estragos en los estómagos de los hinchas. Con el empate, llegó la primera tristeza de la tarde y el ánimo de la gente empezó a aflojar definitivamente.

Sin embargo, a pesar del resultado, la familia pincharrata se sintió orgullosa por lo que le dio el equipo en la final y salió a la calle como si hubiera sido un triunfo. Centenares de hombres, mujeres y niños desafiaron la lluvia y, camiseta en mano, gorro o bandera, coparon la emblemática esquina de 7 y 50, en pleno centro platense, para festejar con devoción el subcampeonato del mundo.

Fueron unas cuatro horas de festejo. Entre las frases más escuchadas estuvieron: "Estudiantes jugó a lo campeón. Nadie nos va a quitar la alegría de saber que no fuimos menos que el Barça"; o "Le jugamos de igual a igual al mejor equipo del mundo y cerca estuvimos de dar el batacazo. Estaban muy confundidos hasta que llegó el empate". Por supuesto, no faltaron los cánticos hacia el eterno rival, Gimnasia, al que le hicieron referencia por la amenaza del descenso y al famoso 7 a 0 que le propinaron no hace demasiado tiempo.

Ahora sólo resta la cálida vuelta a casa. Hoy, bien entrada la noche o tal vez en los primeros minutos de mañana, aparecerá la delegación del León en Ezeiza, y los fanáticos preparan una gran movilización para recibirlos. Dicho encuentro será en el aeropuerto de Ezeiza y en el country de City Bell. Todos quieren homenajear el esfuerzo y el ardor en la defensa de la camiseta de los conducidos por Alejandro Sabella. Esperan con todos los honores a Verón y compañía, para agradecerles la digna participación en el Mundial de Clubes, donde quedó demostrado que el equipo al que aman es uno de los mejores del mundo.

  • El regreso, con un operativo de seguridad

    La llegada de Estudiantes a Buenos Aires está prevista para cerca de la medianoche de hoy; para que el regreso se desarrolle normalmente, la Secretaría de Seguridad Interior desplegará un operativo en el aeropuerto de Ezeiza y en el traslado a La Plata. El plantel no tomará contacto con el público ni con la prensa en la terminal aérea; será trasladado por un lugar alternativo directamente a la Autopista Riccheri.
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