Un pacto desprolijo terminó de sellar el adiós

El ciclo de Carlos Ischia en Boca está terminado, pero el DT, después de negociar con los dirigentes, acordó que seguirá hasta el final del Clausura y luego se marchará; Gustavo Alfaro es el preferido del manager, Carlos Bianchi
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25 de mayo de 2009  

Frente a varios de sus pares de la comisión directiva que lo acompañaban y escuchaban en el restaurante de elClú , un complejo deportivo en Saavedra, Jorge Amor Ameal, el presidente de Boca, anoche se mostró tan incómodo como cansado por una situación espinosa que no termina de definirse y carece de claridad. Los dirigentes xeneizes sintieron ayer que ganaron la batalla. ¿Cuál? Lucir que nunca despidieron a un entrenador, en este caso, Carlos Ischia, para prolongar la filosofía política que también supieron ostentar Mauricio Macri y Pedro Pompilio, pero en realidad están tan confundidos como los propios futbolistas dentro del terreno de juego. "Yo no renuncio; nos vemos el martes, a las 10, en Casa Amarilla", trascendió que el director técnico les dijo a sus dirigidos, en la intimidad del vestuario visitante del estadio de Vélez, tras una nueva y apática caída en el Clausura. Sin embargo, el propio Ameal anoche señaló: "Ischia renunció, pero su salida se hará efectiva cuando termine el campeonato. Es lo mejor para ambas partes. Lo económico no es problema, sino lo humano. El no quería dejar solos a los muchachos en este momento y por eso dirigirá los cuatro partidos que quedan del torneo".

¿Cuál es la traducción de semejante embrollo? Propiciado por el manager, Carlos Bianchi, quien siempre quiso despegarse de la decisión de despedir a su ex asistente, luego del partido en Liniers, Ischia y los dirigentes hicieron una suerte de "pacto" en el que cada uno cedió un poco, con el objetivo de salir lo menos heridos posible. Conscientes de que Ischia no dejaría su cargo motu proprio , Ameal y compañía pensaron en una alternativa que matizara la disconformidad con el Pelado y les evitara "enviar el telegrama". Entonces, le propusieron a Ischia que siga conduciendo el equipo hasta el final del Clausura y obviamente continúe cobrando su contrato hasta diciembre (unos US$ 400.000), pero que esto se interrumpa si consigue un nuevo trabajo, con el deseo de amortiguar la difícil situación financiera de Boca. En caso de que ese hipotético club le pague a Ischia menos de lo que está fijado en su actual vínculo, Boca se hará cargo de la diferencia.

Los hinchas ayer trataron con indiferencia a un DT que se sabe fuera de la institución de la Ribera y que se mostró golpeado, incluso hasta extrañamente desaliñado -con la camisa fuera del pantalón, barba de varios días y mascando chicle-, casi sin despegarse de una butaca del banco y en silencio -otra vez suspendió la conferencia-. En definitiva, Ischia es una pieza más del gran naufragio deportivo boquense del primer semestre del año. Las grandes diferencias internas del plantel se encargaron del resto. Ayer llamaron la atención las ausencias de Juan Román Riquelme y Hugo Ibarra en Liniers, justo en un momento donde la unión debería ser el común denominador. Sebastián Battaglia, también lesionado, acompañó a sus compañeros y observó el partido desde uno de los palcos.

En definitiva, lo que acordaron Ischia y los dirigentes es prolongar simbólicamente un ciclo que está concluido. ¿Qué se puede esperar en el futuro? Hace pocos días, Ameal le confesó a LA NACION que Bianchi es quien tiene "la última palabra" en las decisiones futbolísticas. Y si bien el nombre de Alfio Basile es bien visto por algunos, Gustavo Alfaro es el hombre que cuenta con la aprobación del Virrey. Sólo el tiempo se encargará de condimentar con una pizca de claridad un agrio panorama.

15 segundos, solamente, estuvo ayer Ischia fuera del banco de los suplentes.

ALFIO BASILE

La alternativa

Los dirigentes José Beraldi y Juan Crespi creen que Coco es el indicado para recomponer la relación entre Riquelme y Palermo. El presidente Ameal no está convencido.

GUSTAVO ALFARO

El elegido de Bianchi

Carlos Bianchi confía en el ex DT de Arsenal. Incluso se lo recomendó al por entonces presidente Pedro Pompilio para que éste asumiera luego del alejamiento de Miguel Russo.

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