Un triunfo a media máquina

En un amistoso chato, la Argentina venció por 1 a 0 a Marruecos, con gol del "Kily" González; el próximo compromiso será ante Brasil, por las eliminatorias
(0)
29 de abril de 2004  

CASABLANCA, Marruecos (Especial).– Salvo la renta para la AFA, que embolsará un cachet de 920.000 dólares, el partido no entregó otras utilidades. Insustancial e intrascendente en lo futbolístico, con un triunfo del seleccionado al que cuesta concederle más entidad que la de un resultado anecdótico. Casi nunca estuvo en duda la naturaleza amistosa del encuentro. Con mucho minutos de desperdicio, incrementado por el insólito descuento de seis minutos que otorgó el árbitro.

El rendimiento de la Argentina, que venció a Marruecos por 1 a 0, estuvo más cerca de lo anodino que de lo aceptable, si bien en el segundo tiempo levantó un poco la producción y no permitió tanto que su adversario paseara la pelota como lo hizo en la primera etapa. Como ensayo, el cotejo no resultó una pieza para sacar conclusiones muy interesantes. La Argentina jugó demasiado tranquila, casi lindante con la dejadez, ante un rival que por pasajes le quitó la pelota, aunque casi nunca lo desestabilizó.

Sin dudas el calendario futbolístico tiene prioridades. Y estos amistosos, metidos como cuña en la definición de las ligas y copas europeas, no son oportunos para sacar lo mejor de los jugadores. La Argentina, contra su costumbre, hizo un partido de baja tensión, monocorde, sin chispa, con poca conexión colectiva.

No hubo precisión y el equipo estuvo bastante estirado en sus líneas. El desequilibrio individual también era una rareza, salvo que Zanetti o el "Kily" González impusieran su despliegue. Pero D’Alessandro no estaba muy lúcido, Crespo quedaba aislado y los intentos de Delgado eran muy forzados e improductivos. Marruecos no mostraba mucho más que su gusto por la pelota, lo cual lo llevaba a veces a comprometer su salida con pases o controles arriesgados. Pero en un partido en el que no pasaba casi nada, la gambeta atrevida de Zairi atenuaba el tedio.

Ante la evidente crisis de generación de juego, Bielsa hizo ingresar en el segundo período a Riquelme por Solari, a quien se lo vio cansado y sin profundidad. Como si se hubiera mimetizado con el escaso vuelo reinante, el gol argentino respondió a una serie de errores –en la defensa marroquí– y de dudas, de las cuales no estuvo ausente Crespo, que demoró una eternidad para rematar dos veces, con un segundo rebote en el arquero que le quedó justo a la entrada del "Kily" González.

La Argentina tuvo más dominio en un partido que no arrancaba nunca, que no salía del pozo de la mediocridad. Si se trata de encontrar algo positivo, el desempeño defensivo fue tan sereno como correcto, aunque es cierto que no lo sometieron a muchas exigencias. Por tratarse de una prueba, cuesta entender por qué Bielsa no aprovechó para mover el banco y darle algunos minutos a Saviola. Y más llamativo fue que en el final decidiera dos variantes de neto corte defensivo (Placente por Crespo y Gabriel Milito por González). La obsesión por asegurar una victoria de escaso valor podría haber sido disimulada de otra manera. En el recuento de ocasiones sólo quedan un par de incursiones de D’Alessandro, que con el ingreso de Riquelme, estuvo más cerca del área, y un fuerte remate de Riquelme despejado por el arquero Lamyaghri.

Evidentemente, en desgaste y tensión competitiva, la Argentina ayer se cuidó y graduó el ritmo de una manera que no podrá repetir cuando vuelva a aparecer en escena el 2 de junio próximo, ante Brasil, en Belo Horizonte, por las eliminatorias. Allí todo será muy distinto y no podrá guardarse nada. Porque este insulso triunfo ante Marruecos no sirvió ni para distraer a Maradona en su convalecencia.

Ayala, cerca de Passarella

Con el de ayer, Roberto Ayala, de sólida labor, sumó 45 partidos como capitán de la Argentina. Quedó a uno de Daniel Passarella, pero no podrá igualarlo ante Brasil porque cumplirá una fecha de suspensión. El mayor registro con la cinta lo tiene Diego Maradona, con 57 encuentros.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.