Una espera guiada por la calma

Por Ignacio Turin Enviado especial
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27 de diciembre de 2001  

BAHIA BLANCA.- En la puerta de la sede de Olimpo no hay gente acampando del día anterior ni revendedores ávidos por despedir el fin de año de la mejor forma, lejos de las restricciones bancarias o de la llegada del argentino, la tercera moneda tan mencionada por estas horas. La venta de entradas avanza con calma, con hinchas que llegan en su mayoría en bicicleta y salen al instante con la entrada en la mano. Es que en la boletería no hay gente haciendo cola, como tampoco se ven a hinchas con la clásica camiseta amarilla y negra a bastones acercándose a la sede o caminando por la plaza principal. En los balcones no cuelgan banderas de Olimpo ni existen muchos puestos callejeros que vendan productos del club, que en pocas horas jugará el partido más importante de su historia.

La gloria deportiva sobrevuela esta ciudad. Sin embargo, los hinchas están hipnotizados por la mesura. No hay muestras de fanatismo ni de una segura conquista del torneo de primera B Nacional, porque temen que Quilmes haya incentivado a Instituto, el rival de hoy, y que entonces el ascenso directo a primera división quede finalmente en poder del equipo del Sur.

Formar parte de la elite del fútbol argentino es un sueño que atrapa a cada simpatizante de Olimpo y que provoca envidia entre los hinchas de Villa Mitre, el clásico adversario que se mantiene expectante para festejar el dolor ajeno, mientras que los comerciantes esperan entusiasmados el triunfo que transforme a esta ciudad en una nueva plaza del fútbol grande, pues esto reactivaría en buena medida la economía bastante golpeada.

"Ojalá que Olimpo salga campeón y que el año próximo juegue en la primera división, pese a que eso provocará mayores egresos y no tantos ingresos. Imaginate a Boca, a River y a Racing jugando en Bahía Blanca... sería un sueño", dijo Jorge Serer, que es tan hincha de Olimpo como de Racing y por eso definió el día de hoy como una jornada para la historia.

Los antecedentes dicen que en 1968 Olimpo perdió la posibilidad de jugar en primera división porque en el sorteo de desempate realizado con una moneda el azar abrazó a Desamparados, de San Juan. Después llegó el consuelo a medias con la participación en el Nacional de 1984 y en la Liguilla Prelibertadores de 1986. En pocas horas la historia dirá si Olimpo vivirá hoy su hora más gloriosa. Sólo quedan 90 minutos por delante en un estadio que estará colmado por 12.000 hinchas a los que los desborda... la mesura, pero que aseguran que alentarán como nunca para que Olimpo finalmente sea de primera.

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