Una final: por sus carencias, la Argentina juega una instancia impensada

El seleccionado está en un lugar que no imaginó: urgido por un éxito ante Costa Rica para asegurar su clasificación y con un equipo lejos de su mejor versión; un empate lo obligaría a esperar otros resultados
Claudio Mauri
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11 de julio de 2011  

CÓRDOBA.- El partido de esta noche tiene para la Argentina una importancia que nadie hubiera imaginado hace 10 días. Imprevistamente, a este encuentro ante Costa Rica se lo calibra como una "final", que poco tiene que ver con la que está programada para el domingo 24 en el Monumental. A esta abrupta "final", reconocida por todo el plantel, no se llega por méritos, sino por serias deficiencias. El equipo de Batista está corto en todo: en puntos, en juego, en confianza, en planteo, en armonía interna. Lo que le sobran son buenas individualidades, coinciden todos, pero la productividad está siendo ínfima, con la excepción del arquero Sergio Romero, responsable con atajadas decisivas de que los empates contra Bolivia y Colombia no terminasen en derrotas.

El triunfo de ayer de Colombia clausuró las posibilidades de la Argentina de ser primera en el Grupo A. Necesita ganar para asegurarse el segundo puesto y la clasificación. Un empate la pondría en la cornisa de compararse con los otros dos terceros, y el papelón de una eliminación que desataría fuertes consecuencias para el cuerpo técnico y buena parte del plantel. No podría ser menos dentro de un sistema en el que el 66 por ciento del total de participantes avanza a los cuartos de final.

Casi todas las delegaciones que participan en la Copa América le siguen teniendo a nuestro seleccionado un respeto y una consideración que el público santafecino le negaron en la noche del miércoles, momento en el que Batista y buena parte del equipo se llevaron un repudio como hacía mucho no se oía. Muchos consideran que la Argentina es un gigante dormido, que en algún momento se va a despertar y entonces recuperará la condición de favorito y candidato al título. Todos se resisten a pensar lo contrario del conjunto que cuenta con el mejor jugador del mundo, Lionel Messi. Ése es el desvelo de Batista, que ya no tiene la base ni el equipo de memoria que había diseñado en los últimos meses y que se le destruyó en menos de una semana. Luego de casi un año de gestión y de los 13 amistosos que acumulaba en su ciclo, el Checho experimenta la amargura y los escalofríos de que, poco menos, debe empezar de vuelta.

Supuestamente, este partido contra mayoría de futbolistas costarricenses menores de 22 años debía servir para rotar al plantel y darles descanso a algunos titulares. Bastantes cambios (cuatro) habrá en la formación, pero responderán a urgencias y a una desesperada búsqueda de mejorar el rendimiento ofensivo y conseguir el primer triunfo.

Vaya paradoja: este seleccionado que en estilo pretendía parecerse a Barcelona tendrá esta noche el ingreso de golpe de tres jugadores de Real Madrid, que emplea un sistema más directo y con menos elaboración. Dos de ellos, Gago e Higuaín, arrastran muy poca actividad en la temporada debido a las lesiones, pero en los minutos del segundo tiempo que disputaron contra Colombia ayudaron a levantar un poco a un equipo que se arrastraba. La cuarta modificación será la inclusión del Kun Agüero.

Batista no se animó a tocar la defensa, pese a que la Argentina también sufrió mucho en esa zona, con descompensaciones colectivas y fallas individuales en los casos de Burdisso y Milito. El entrenador sólo se preocupó de rodear a Messi con otros acompañantes. La Pulga hace rato que no tiene sintonía con Tevez, y Banega y Cambiasso (físicamente muy mermado) no cumplieron el papel de Xavi e Iniesta que imaginó el Checho. La limpieza también barrió a Lavezzi, el único que con un pique le señaló el desmarque y permitió que Messi pusiera una solitaria asistencia de gol ante Colombia. Así va la Argentina a afrontar una "final" que no le da para enorgullecerse.

LAS CHANCES

La Argentina ya no puede ganar su grupo. Si vence a Costa Rica será segunda y pasará a los cuartos de final, para jugar el sábado, en Santa Fe, contra el 2° del Grupo C. Si empata, la Argentina será tercera, con 3 unidades, y cero de diferencia de gol, un registro que podría eliminarla. Tendrá que esperar la resolución de los grupos B y C para saber si avanza como uno de los dos mejores terceros. Si pierde quedará fuera de la Copa.

SERGIO BATISTA DIXIT

"El equipo va a ser el mismo que veníamos trabajando y tendrá algunas variantes. Esta formación se asemeja bastante a la que usamos en Pekín. Aunque queremos mantener la apuesta por la tenencia de la pelota."

"Ésta es una situación en la que hay que hablar mucho. Hay que trabajar mucho en el aspecto anímico del grupo, incluso, más que en lo futbolístico. Pero el equipo está bien. Estoy satisfecho porque el equipo está."

"Con esta formación estamos buscando más profundidad. Queremos largar un poco más a Leo [por Messi]. Necesitamos poner más gente dentro del área rival, por eso jugamos con un centro delantero como Higuaín, en realidad con dos, por Agüero."

"Nos preparamos para otra cosa, la verdad es que nos hubiera gustado estar más tranquilos. Pero sabíamos que son situaciones que nos podían tocar vivir y que el equipo está preparado para una final así. En realidad, para cuatro finales más."

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