Una isla en la histeria: la particular definición de Gallardo sobre el presente de River

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Juan Patricio Balbi Vignolo
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30 de octubre de 2019  • 00:01

Isla. Ese es el término que Marcelo Gallardo utilizó para describir el presente de River dentro del fútbol argentino. Mientras en Boca, Independiente, Racing y San Lorenzo pasaron 24 técnicos (contando interinos) en poco más de cinco años, en Núñez solo se optó por continuar consolidando el exitoso ciclo del Muñeco, que acumula diez títulos y va por su undécima conquista en su tercera final de Copa Libertadores. Pero el DT también tiene algo claro: los éxitos que siempre lo han acompañado son la plataforma necesaria para sostenerse.

"Esta profesión es muy ingrata y requiere de resultados. No todos tienen la posibilidad de sostenerse sin eso. Esa histeria que existe en nuestro fútbol, hace que a las pocas derrotas y sin paciencia ya se ponga y se juzgue al entrenador de turno. Es difícil y complejo sostenerse así", analizó Gallardo en conferencia de prensa luego de la victoria 2-1 sobre Colón que lo depositó momentáneamente en la cima de la Superliga.

"Nosotros somos una especie de isla en el fútbol argentino, también se tienen que alinear los planetas para que eso suceda. Acá todas las partes entendimos que vamos por un mismo objetivo. Pero no soy hipócrita, a mí me han sostenido los resultados acá. Por ejemplo, después de perder las semifinales de la Copa en 2017 con Lanús, yo renové mi contrato a fin de año y antes de la Supercopa en marzo en los medios ya hablaban de final de ciclo si no ganábamos. No hay que ser ingrato, hay que recordar. Porque si no ganás, se empieza a llenar el barco de agua. Es así", agregó el entrenador millonario.

Con un buen juego colectivo e individualidades que se destacan al buen compás que mantiene el equipo, River se mantiene presente y protagonista en las tres competencias: está en los puestos de vanguardia de la Superliga, es semifinalista de la Copa Argentina y definirá la final de la Copa Libertadores el próximo 23 de noviembre en Santiago de Chile ante Flamengo.

"Nosotros queremos pelear todos los desafíos hasta el final, a veces te da y otras no. No hay una lógica para repetir. En cuanto al recambio siempre es bueno tener un plantel de jerarquía que nos pueda facilitar que no se resienta la estructura. Y hoy tal vez tenemos un plantel mejor compuesto. No hemos hechos muchos cambios y nos hemos mantenido con una gran base del año pasado y con retoques puntuales, más juveniles que nos dieron la posibilidad de sumar energía sabiendo que los podíamos necesitar. Estamos mejor conformados", analizó el DT.

A partir de ahora, el Millonario tendrá por delante tres partidos antes de definir la Libertadores con Flamengo: el próximo sábado visitará a Aldosivi; el domingo 10 jugará con Rosario Central en el Monumental; y entre el jueves 14 y el sábado 16 en Córdoba (fecha y sede a confirmar) se medirá con Estudiantes de Buenos Aires por las semifinales de la Copa Argentina en medio de la fecha FIFA. Así, ya se empezará un proceso de administración de cargas físicas para llegar con lo mejor disponible a disposición para el duelo en Chile.

"Esto es muy dinámico. Hoy estamos peleando el campeonato local, jugando la semifinal de la Copa Argentina y la semifinal de la Copa Libertadores porque somos competitivos. De acuerdo a eso, veremos cómo llegamos al día 23. Yo no puedo guardar a los jugadores que pueden ser una fija para que no hagan nada durante 20 días. Hay que competir y jugar y el jugador tiene que estar activo, intentando llegar a su rendimiento máximo de acá a la final. Hay tres partidos e intentaremos llegar de la mejor manera posible en actividad", destacó Gallardo y también opinó sobre el plantel y los diferentes nombres que tiene a disposición.

"Es parte del trabajo del entrenador tener que gestionar los recursos, las alternativas y las personas. Nosotros creemos que lo mejor es tener un diálogo cordial, sincero, frontal y que siempre por encima de todos nosotros va a estar el equipo. Cuando hay eso claro, después es cuestión de rendimientos, uno evalúa eso. El entrenador va a intentar equivocarse lo menos posible en la elección. Y los jugadores son conscientes cuando un equipo funciona bien, se dan cuenta. Acá no hay egos. Nadie se pone por encima de nadie, todos estamos por el mismo objetivo y convencidos de lo que hacemos. Eso es mucho más fácil cuando la calidad humana de los futbolistas permite una gran unión grupal. No sería posible sin eso estar en la dinámica constante de competir y ponernos desafíos muy altos".

Por último, consultado acerca de si el actual River es el mejor desde que se inició su gestión a inicios de 2014, el entrenador optó por no realizar una comparación, pero hizo hincapié en lo que disfruta ver jugar a su equipo: "Juega muy bien, tiene un funcionamiento muy parejo en todas sus líneas y es elogiado por los rivales, que es algo que tenemos en cuenta porque te van exigiendo y dificultando la tarea. Después no me gusta comparar, pero me da placer ver jugar este River. Y seguimos con una línea que nos sienta bien y nos identifica tanto a mí como a los jugadores".

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