Una pieza mueve a la otra

La guerra declarada por Bilardo a Mancuso no hizo más agrandar los interrogantes que genera el ciclo de Maradona; una cabeza puede rodar camino al Mundial de Sudáfrica
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26 de diciembre de 2009  

Mientras la Argentina culmina un 2009 más para la reflexión que para levantar copas, casi todas sus partes gastan tiempo en acusaciones mediáticas. Viven en pie de guerra con el que tienen al lado. En la mira sigue Carlos Bilardo, el secretario técnico, que siempre observa las actividades desde un costado y parece estar cansado de ser dejado de lado. En la mira sigue Alejandro Mancuso, el hombre que en las últimas horas pareció volver sobre sus dichos para sacar el pie del acelerador en la controversia (ver aparte). En la mira están los jugadores, que cada vez más fuerte piden por un poco de esa calma que tanto se hace desear, también, porque los resultados no aparecen. Y en la mira está Diego Maradona, el capitán de un barco que deambula a la deriva más allá de la tranquilidad que le podía haber dado la clasificación a Sudáfrica 2010.

La relación entre Maradona y Bilardo ya no tiene retorno, los cortocircuitos llegaron a un punto límite en la última escala en Barcelona -donde el seleccionado perdió 4-2 ante Catalunya- y habrá que ver cómo sigue esta historia, teniendo en cuenta que en seis meses el seleccionado argentino irá a Sudáfrica a tratar de tener un papel protagónico en la Copa del Mundo.

Más allá de que lo que pasa no los libera de sus responsabilidades, los jugadores se sienten desprotegidos por la falta de una idea de juego y una estructura que los contenga. Las últimas palabras de Verón fueron contundentes. "Si esto que pasa no se soluciona, no se ponen de acuerdo y siguen con estas cosas, más que nada para afuera no queda bien, no está bueno. Y para adentro es un mensaje hasta de intranquilidad porque no le das tranquilidad al grupo y al plantel", analizó Sebastián Verón en declaraciones hechas algunas horas antes de la Nochebuena en radio La Red. En cuanto al rendimiento del equipo, Verón también hizo una autocrítica: "De nuestra parte tampoco dimos una mano para conformar un grupo estable. La verdad es que en las eliminatorias, como equipo, no nos fue tan bien y eso crea dudas".

Los futbolistas entienden que, como están las cosas, Bilardo y Mancuso aportan poco desde sus roles y están más preocupados por la interna que por ocuparse de las cuestiones que son inherentes a sus cargos. En Barcelona no estuvieron los jugadores más representativos del plantel, pero a la distancia hicieron saber su fastidio cuando se enteraban lo que pasaba en tierra catalana. Y piensan: si Maradona y Bilardo no pueden compartir ni siquiera la zona de un avión -el entrenador del seleccionado viajó en turista en el tramo Madrid-Barcelona para no estar al lado del secretario técnico-, cómo harán para planificar juntos la preparación para el Mundial.

El cuerpo técnico siente que la función de Bilardo -no definida en la práctica- sólo pone piedras en el camino y dificulta las tareas (en el último viaje lo culparon de no haber estado en la reunión donde se definió el árbitro para el amistoso, que fue catalán). Los dirigentes toman distancia pero esperan y podrían propiciar un cambio. Lo que se debe consignar es que a Bilardo lo sostiene Julio Grondona y ambos cenaron hasta muy tarde en el hotel Rey Juan Carlos I, de Barcelona, después de la caída.

Cada uno juega su papel político, aunque todos saben que un fósforo puede encender una mecha que tal vez provoque una situación determinante. ¿Cómo cuál? Una renuncia. De hecho, las palabras que lanzó Bilardo en contra de Mancuso para muchos fue un movimiento de ajedrez. Pasado mañana, el Día de los Inocentes, Bilardo adelantó que será el momento justo para completar su visión sobre el tema Mancuso. ¿Pensará lo mismo después del mensaje conciliador que anoche ofreció el ayudante de campo de Maradona?

En el tortuoso presente por el que transita el seleccionado no hay tiempo para los lamentos, aunque sí debe existir un espacio para la reflexión. Los seis meses que quedan por delante para llegar de la mejor manera al Mundial de Sudáfrica 2010 así lo demandan.

  • Un sondeo que responsabiliza al entrenador

    Ante el sondeo que hizo Canchallena.com, sobre ¿quién es el responsable del mal año del seleccionado), entre 2441 votantes, un 82% señaló a Maradona; un 13 % a los dirigentes y un 5% a los jugadores.
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