Una tarde caótica

En el final del clásico dominó la violencia: decenas de hinchas invadieron el campo y el DT Tabárez fue agredido; antes, Abbondanzieri recibió el golpe de un proyectil; hubo incidentes en la popular visitante
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25 de noviembre de 2002  

Es difícil de creer, pero ni una semana de margen para anticiparse a los posibles problemas y para cuidar todos los detalles de organización alcanzó para evitar el caos que durante parte de la tarde se vivió en Avellaneda. Especialmente, a partir de que el árbitro Héctor Baldassi dio por terminado el clásico entre Independiente y Boca.

Esos instantes inmediatamente posteriores al partido incluyeron escenas dignas de la peor galería de lo irracional. ¿Cómo se explica la invasión de hinchas que se produjo en el campo de juego apenas terminó el encuentro? Fue una estampida de intrusos desde los cuatro costados, y una de sus lamentables consecuencias directas la sufrió Oscar Tabárez. En medio de un tumulto en el que se mezclaban jugadores, camarógrafos, periodistas y una nube de invasores, el técnico de Boca tuvo que soportar la agresión de alguien cuya presencia en el lugar no se justificaba; en un momento, en medio de la gresca, el DT terminó en el piso.

Minutos después, y cuando consiguió desprenderse de esa confusión, al entrenador uruguayo se lo vio dirigirse hacia el túnel, claramente alterado y acompañado por el encargado de seguridad de Boca, Mario Torres. Después, el comisario Claudio Smith, jefe del operativo de seguridad que empleó a 1382 hombres, minimizaría el aluvión de hinchas en la cancha: “Hubo una invasión, pero no creo que fuera demasiado importante. Había 60.000 hinchas...”. Más tarde, Baldassi individualizaría como uno de quienes agredieron verbalmente a los jugadores de Boca a un empleado de Independiente, Marcelo Avila, que fue detenido. El árbitro se interpuso entre él y los futbolistas xeneizes que estaban a punto de responder a la provocación.

Pero no fue ése el único episodio de violencia dentro del campo: al finalizar el primer tiempo, una botella de plástico arrojada desde la tribuna local hizo blanco en la cabeza del arquero Roberto Abbondanzieri, que cayó al suelo. El jugador debió recibir atención durante algunos minutos, mientras Carlos Tévez y Marcelo Delgado increpaban a los hinchas del sector desde el que surgió el proyectil.

Ese incidente tuvo vinculación directa con el corte de luz, que prohijó una larga lista de anomalías. Es que, entre otras cosas, fue imposible utilizar las mangas para el ingreso de los jugadores, que se inflan con ventiladores eléctricos. Por eso, en otra imagen indigna de un espectáculo de semejante importancia –aunque no novedosa– los hombres de Boca tuvieron que ser protegidos por un “techo” improvisado por los escudos de la policía.

Los jugadores xeneizes ya habían sido blanco de hostilidades en su llegada: el ómnibus que los llevó al estadio recibió una lluvia de botellas plásticas –llenas y vacías– y hasta algún naranjazo cuando llegó a la cancha, a las 14.50.

El inconveniente del apagón, como se dijo, fue generador de varias situaciones insólitas. El comienzo del partido se demoró varios minutos porque, como no funcionaba el dispositivo que hace girar los afiches de publicidad, hubo que colocar de apuro los antiguos carteles. Lo increíble es que esta operación se siguió ejecutando con el partido en marcha, cuando el juego pasaba por el sector opuesto.

En los vestuarios, los jugadores de Boca se quejaron por más de un problema: no disponían ni de agua ni de luz. Según relató Raúl Cascini, Marcelo Delgado y Rolando Schiavi apelaron a encendedores para dirigirse al sector de control antidóping, mientras algunos hinchas locales les arrojaban botellas. También el dirigente Pedro Pompilio puso el grito en el cielo: “Lo que vi desde que nuestro ómnibus llegó a la cancha me hizo recordar a la década del 60. Fue una vergüenza, algo que no está a la altura de un club como Independiente. Entró un montón de gente al campo y agredió a los jugadores de Boca”, dijo a Radio La Red. También reclamó por el hecho de que en el codo de popular contiguo a la tribuna visitante había gente de Independiente. “Acordamos con Mario Gallina (titular del Comité de Seguridad bonaerense) que estaría vacío. Voy a hacer una denuncia”.

Y además de tanto desatino evitable, lo de siempre: la violencia en las tribunas. Mientras en el césped convivían el festejo de Independiente y los tumultos con los jugadores de Boca, en la popular visitante se propagaban los incidentes. Una pedrea entre hinchas de una a otra tribuna derivó en un choque de los visitantes con los nueve o diez efectivos de infantería que estaban en un rincón bajo de la popular. Minutos después aparecieron los gases lacrimógenos, las balas de goma para dispersar, las corridas desesperadas...

En el Hospital Fiorito se informó que hubo casi una veintena de heridos, ninguno de gravedad. Un par de ellos presentaba impactos de balas de goma; también hubo un joven con fractura de tibia y peroné, una mujer con una mano quebrada y varios con heridas cortantes y contusiones. Algunos se “fugaron” del hospital tras recibir las primeras atenciones, según señaló el jefe de Guardia, Enrique Perata.

En total, los detenidos fueron quince, once de ellos por contravenciones. El comisario Smith, además, dijo que siete policías resultaron con lesiones menores. Y señaló que el operativo debió modificarse sobre la marcha: “Se acordó con la dirigencia de Boca que el ingreso de los hinchas sería por el puente Pueyrredón, pero lo hicieron por el Barracas”, dijo.

Demasiado caos para una sola tarde y para un solo partido.

Trastornos generados por el apagón

El apagón que ayer dejó sin energía eléctrica, por unas tres horas, a millones de usuarios de diversos puntos del país, también generó gran cantidad de trastornos antes, durante y después del clásico entre Independiente y Boca, en Avellaneda. Algunas de esas dificultades fueron las siguientes:

  • El dispositivo que se utiliza para inyectarles aire a las mangas de ingresso no funcionaba, por lo que los jugadores de Boca, Independiente, el árbitro, Héctor Baldassi, y el resto de sus asistentes, salieron al campo de juego e ingresaron en los vestuarios sin esa protección.
  • Antes del comienzo del encuentro, las Diablitas de Independiente realizaron su habitual coreografía, pero sin música. Incluso, en el entretiempo ni siquiera salieron al campo de juego a repetir el baile, como acostumbran.
  • Por no poder utilizarse los equipos de audio, no se escuchó la voz del estadio.
  • Los carteles de publicidad giratorios no funcionaban, por lo que empleados del club debieron sustituirlos manualmente por los viejos carteles. Inclusive, mientras el partido se disputaba.
  • Tras el partido, los futbolistas de Boca Marcelo Delgado y Rolando Schiavi, que fueron sorteados para asistir al control antidoping, cruzaron el túnel portando encendedores para iluminarse el camino.
  • Los futbolistas de Boca les pidieron a los camarógrafos de TV –que aún tenían batería– que los iluminaran en el vestuario con los reflectores para poder cambiarse y retirar todas sus pertenencias.
  • En las puertas de muchos bares, restaurantes y demás negocios que iban a transmitir el partido por televisión, se observó a la gente desilusionada, esperando el regreso de la energía eléctrica.
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