Völler: "No siempre gana el mejor equipo"

El entrenador alemán respondió a sus detractores sin perder la sonrisa; dijo que su equipo es más que Kahn, que no sabe cómo reemplazará al suspendido Ballack y que ni él esperaba llegar tan lejos;
(0)
26 de junio de 2002  • 11:26

SEUL, Corea del Sur.- Con una sonrisa se sentó en la sala de convenciones del hotel Sheraton, en Gwangnaru, a orillas del río Han-gang. Frente a él, unos 40 periodistas alemanes y otros tantos extranjeros esperaban las reflexiones del entrenador que llevó al seleccionado germano a la séptima final de una Copa del Mundo. Allí estaba Rudi Völler, respetuoso, confiado y preparado para escuchar las preguntas de quienes tanto lo criticaron desde que asumió la dirección técnica de Alemania, en julio de 2000.

-Alemania llegó a la final sin ser favorita. ¿Cuál es su opinión al respecto?

-Debo reconocer que hace algunos meses no esperábamos llegar a la final, especialmente después del empate con Finlandia y la derrota por 5 a 1 con Inglaterra, en las eliminatorias, y durante el repechaje que jugamos con Ucrania. En esa época, el equipo estaba bajo una enorme presión. Cualquiera que haya estado cerca de mí en los dos últimos años sabe que las cosas no fueron fáciles. Con todo lo que logró la selección alemana en los últimos 30 o 40 años, estaba claro que teníamos que clasificarnos, primero, y llegar lo más lejos posible, después, para evitar las críticas... que igualmente se escucharon.

-Pese a que Alemania accedió a la final, todavía hay quienes no están conformes con el rendimiento del equipo...

-Es que no siempre gana el mejor equipo. Si fuera así, Brasil hubiese sido campeón catorce veces.

-¿Ya eligió al jugador que reemplazará a Ballack en la final?

-Es imposible sustituir a Ballack completamente, aunque tenemos un par de días para decidirlo. A mí, igual, lo que más me sorprende es que llegamos a la final tras haber perdido a toda nuestra defensa: Nowotny, Worns y también a Marko Rehmer, que se lesionó durante el Mundial. Ellos fueron nuestros pilares en las eliminatorias; por suerte, con el tiempo, tapamos los agujeros como pudimos y todo fue una revelación.

-¿Qué comparación se puede hacer con los seleccionados del 86 y del 90, que usted integró y que llegaron a la final de un Mundial?

-No me gustan las comparaciones, pero es lógico que pregunten por ello. Creo que este seleccionado está conformado por jugadores muy jóvenes, mientras que aquellos tenían futbolistas con mucha experiencia. Pero más allá de esta diferencia, creo que este equipo responde a la historia de Alemania, que se caracteriza por el poderío físico y la solidez en todas las líneas.

-¿Está conforme con el rendimiento del equipo?

-Después del arranque arrollador que tuvimos frente a Arabia Saudita (Alemania ganó 8 a 0) sufrimos un bajón ante Irlanda y Camerún, pero creo que a partir de la segunda rueda, con el partido frente a Paraguay por los octavos, el equipo mostró una mejoría que se acentuó ante los Estados Unidos y Corea.

-¿Lo sorprende que entre los nombres que conformarán el equipo del Mundial no haya varios jugadores alemanes?

-¿Quién eligió a esos jugadores? ¿La FIFA, los periodistas o una empresa?

-Es una propuesta de una tarjeta de crédito con la anuencia de la FIFA.

-Está bien. Si para ellos Alemania es sólo Kahn, allá ellos, aunque debo reconocer que este equipo no tiene grandes individualidades y que su poderío está en el juego colectivo.

Tras media hora de charla, Ballack llegó a la sala y Völler lo recibió con una palmada en la pierna derecha. Después respondió un par de preguntas más y se marchó con la misma sonrisa con la que había llegado, dejando a sus detractores sentados en la sala.

Por Ignacio Turin

Enviado especial

Grande con botines o con traje

SEUL (De nuestros enviados especiales).- Una camisa lisa, un saco y zapatos al tono reemplazarán los botines y los pantalones cortos. Sin embargo, las sensaciones serán muy parecidas a las vividas en 1986 y en 1990. Rudi Völler, aquel goleador que emocionó a los alemanes con sus festejos, se sentará en el banco de los suplentes como entrenador y, desde allí, con sus 42 años, intentará dirigir a Alemania hacia su cuarto Mundial.

Seguramente, revivirá las imágenes de aquel cotejo decisivo que Alemania perdió con la Argentina por 3 a 2 en México 86 y en la que él ingresó en el segundo período. También recordará la jugada que el árbitro mexicano Edgardo Codesal vio como penal (de Sensini a él) en la final de Italia 90, con la que el conjunto dirigido por Franz Beckenbauer alzó la tercera Copa del Mundo.

Criticado desde que asumió la dirección técnica de Alemania, en julio de 2000, Vöeller permaneció en el cargo gracias a los éxitos que cosechó como jugador.

En 1982 debutó en la primera división de Werder Bremen y al año siguiente, tras ser el goleador de la Bundesliga, fue elegido el mejor futbolista del torneo. Esto le permitió ganarse un lugar en el seleccionado con el que jugó los mundiales 86, 90 y 94, y las Eurocopas 84, 88 y 92. En total, vistió 90 veces la camiseta alemana y con 47 goles se convirtió, junto con Jürgen Klinsmann, en el tercer goleador del seleccionado, detrás de Gerd Müller (68 conquistas) y Joachim Strich (55).

El punto más alto a nivel clubes lo obtuvo en 1993, cuando ganó la Liga de Campeones y el campeonato francés con Olympique Marseille. Italia fue testigo de su romance con la red y Roma lo disfrutó como nadie en 1991, cuando se consagró campeón de la Copa Italia.

En 1996 se despidió de los campos de juego, pero no del fútbol, porque en julio de 2000 asumió como entrenador de Alemania. Pero su asunción tuvo un dato tan curioso como cuestionado por los alemanes, porque mientras dirigió al seleccionado también trabajó en Bayer Leverkusen (lo hizo hasta el 1° de diciembre de ese año). Sin embargo, la relación de Völler con Bayer Leverkusen continuará una vez que termine la final del domingo próximo, porque el ex goleador asumirá la dirección deportiva del club en el que actúa Diego Placente.

Un día de shopping y en familia

SEUL (De nuestros enviados especiales).- Distendidos por haber alcanzado un nuevo objetivo -su séptima final en la historia de los mundiales-, los jugadores alemanes disfrutaron del medio día libre que les dio Völler, tras derrotar por 1 a 0 a Corea.

Los jugadores que no actuaron frente a los coreanos se entrenaron en un complejo militar cercano al hotel Sheraton, en Gwangnaru, donde se encuentra alojado el plantel, mientras que algunos de los titulares, como Miroslav Klose y Bernd Schneider, relajaron los músculos en la pileta del lujoso complejo.

Klose es, con cinco tantos, el goleador del equipo, pero a su vez no convierte desde el último partido de la primera rueda. En el encuentro con Corea sufrió un golpe en las costillas y, pese a que fue reemplazado a los 30 minutos del segundo tiempo por Oliver Bierhoff, será titular en el partido decisivo. Al menos, en eso confía el cuerpo médico alemán. “Tenemos que esperar uno o dos días, pero no creo que esta lesión lo deje fuera de la final”, comentó el ayudante de Völler, Michael Skibbe.

Después de que el plantel compartió un almuerzo con las mujeres de algunos de los jugadores, Carsten Jancker, Schneider, Dietmar Hamann, Oliver Neuville y Oliver Bierhoff se fueron con sus respectivas esposas a recorrer Seúl. Por la noche, el plantel siguió el partido entre Brasil y Turquía. Mañana continuarán los entrenamientos con miras a la final, que se jugará el domingo próximo, en Yokohama, adonde Alemania viajará dos días antes.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?