Golf: Annika Sorenstam se abre paso entre los hombres

La mejor jugodora del mundo se midió hoy por primera vez en un circuito masculino; tuvo un buen debut y terminó con un golpe sobre par
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22 de mayo de 2003  • 17:18

FORTH WORTH, Texas.- La cifra de 71 golpes, uno más que el par donde se juega en el Colonial, un torneo oficial del circuito masculino norteamericano, confirmó que una mujer, la sueca Annika Sorenstam, puede seguir midiéndose con idéntica fortaleza que los 112 hombres de los 113 golfistas que participan.

Es un día grande para el sentimiento feminista, y para aquellos que opinan que las diferencias entre un golfista y una golfista son salvables. Sorenstam, de 32 años y la mejor del mundo, ha hecho temblar la tierra en el campo de Texas.

Con zapatos y pantalón blancos, polo albinegro y negra gorra, la sueca debutó con éxito entre individuos del sexo contrario, en el mejor circuito de golf del mundo, 58 años después de que Babe Zaharias disputara el Abierto de Los Angeles como única mujer entre hombres.

El experimento de Sorenstam, ya en el siglo XXI, tuvo, para empezar, resultados esperanzadores: superó a unas cuantas decenas de varones, muchos golfistas de renombre, puede acabar en la mitad de la tabla (aún se desarrolla la primera jornada) y quizá, si sigue así, pueda superar el corte (la eliminatoria que se establece tras la segunda jornada).

"Estoy preparada", insistió Sorenstam durante toda la semana ante la reiterativa pregunta sobre sus posibilidades de éxito en esta aventura, ya en absoluto virtual. La jugadora nórdica, acompañada como "caddie" para la ocasión por su padre, el mismo que la indujera a los 12 años hacia las verdes praderas de los campos de golf, hizo realidad lo que muchos han creído imposible: que una mujer supere en este deporte a muchos de los mejores varones.

El recorrido de Sorenstam (43 triunfos en el circuito femenino LPGA y 4 torneos de Grand Slam) comenzó con síntomas positivos. Como compañeros de partido tuvo a los debutantes Dean Wilson y Aaron Barber. Por cierto que pasarán muchos años antes de que ambos experimenten la sensación de jugar ante tanto público y con la atención exclusiva de las cámaras de televisión.

Fuente : EFE

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