Golf: Sebastián Fernández festejó en el Hindú

Por Fernando Pedersen De la Redacción de LA NACION
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3 de diciembre de 2001  

La victoria llegó en un desenlace más ajustado de lo previsto, pero quedó merecidamente en manos de Sebastián Fernández (270 golpes), para renovar el festejo en el Campeonato Argentino de Profesionales una década después. A los 28 años, el jugador de Pilar anotó por segunda vez su nombre en el historial del certamen, que esta vez tuvo un valor agregado, porque superó en las cuatro jornadas del Hindú Club a los mejores jugadores del país.

Fernández demostró su jerarquía y terminó robándoles protagonismo a Cóceres, Cabrera y compañía. Porque más allá de su triunfo, tuvo un nivel de juego y una concentración muy parecidas a la que sus encumbrados adversarios muestran en las competencias internacionales.

Parecía despejado el camino al título para Fernández. Había marcado cinco birdies (1, 4, 6, 11 y 16) contra dos bogeys (4 y 14) y llegó al tee del 17 con tres golpes de ventaja sobre Angel Cabrera, que ya había entregado su tarjeta con 65 (-7). Ninguno de sus compañeros de juego, Gustavo Rojas y José Cóceres, estaba en condiciones de detener su marcha. Todos descontaban su victoria, incluyendo al Pato Cabrera, que dejó sus zapatos en el vestuario y se preparó para volver a Córdoba.

Pero la solidez y la sobriedad que habían acompañado a Fernández durante toda la vuelta decisiva desaparecieron cerca del final y pusieron a prueba al ganador: “Jugué mal el putt en el 17 y pagué con bogey. Y en el 18 dejé la salida colgada de los árboles y tuve que declararla injugable”, contó Fernández, que para complicar más las cosas dejó su tercer tiro en el bunker, a la izquierda de la bandera. La posibilidad de hacer doble bogey e ir al desempate con Cabrera cobró vida, sobre todo porque su pelota estaba en una posición incómoda en la arena.

Pero en ese instante de incertidumbre apareció otra vez lo mejor de su personalidad para dominar la situación. Salió con autoridad de la trampa y dejó la pelota a un metro para ganar. Y no tuvo dudas: “Sabía que iba a embocar ese putt. No se me podía escapar”, dijo después, y su convicción se notó en la firmeza con la que ejecutó ese tiro cargado de compromiso.

Ganó su timidez en el festejo. No hubo desbordes, pero el orgullo y la satisfacción se notaban en su rostro: “Esta victoria es diferente a la del 91. Pasé por muchas cosas en estos diez años y ya no tengo la inconsciencia de aquella época. Sin embargo, no puedo decir cuál triunfo vale más. En este deporte, uno trabaja mucho para disfrutar pocas victorias. Por eso, todas son importantes”, explicó Fernández, que después de un fallido intento por ingresar en el Tour Europeo, el mes último, probará suerte en el Tour Asiático, a partir de enero próximo.

Cabrera fue el único que se arrimó en la recta final, y lo hizo con una vuelta cargada de aciertos, aunque sólo le alcanzó para ser el único escolta. Marcó nueve birdies (1, 4, 6, 7, 10, 12, 13, 15 y 16) gracias a su gran tarde con el putt, aunque no pudo escapar con eficacia del búnker en el 9 y 14 y firmó bogeys.

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