Angel Cabrera: se vistió de verde para quedar en la historia

El cordobés recibió el tradicional saco luego de la conquista del Masters de Augusta; fue su segundo título de Grand Slam y vengó la frustración de De Vicenzo en el desenlace de 1968
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31 de diciembre de 2009  

Será el asado más formal de su vida, pero tal vez el que más disfrute. Angel Cabrera pedirá ese menú especial para la noche de campeones del Masters 2010. Se sentará en una de las mesas del exclusivo Augusta National, en Georgia, y compartirá las anécdotas de aquel 12 de abril en el que conmocionó al deporte argentino. Una vez más, como cuando ganó el US Open 2007.

Calzarse el saco verde supone un compromiso de por vida con el único major de golf que se realiza siempre en el mismo lugar. En ese Edén de tonalidades intensas y flores que tapizan el trazado, el Pato extendió su puño de superhéroe y quedó en la inmortalidad deportiva. Aquel festejo estalló después de que eliminara en el playoff a un Chad Campbell temeroso y a Kenny Perry, el favorito de la gente por sus 48 años, que se achicó al compás de los aciertos del cordobés.

Cabrera nunca dudó mientras espiaba la bandera del 18 entre los árboles, en el primer hoyo de desempate. Como es un golfista que se maneja por sensaciones, lo primero que pensó fue lo que finalmente hizo. Se arrimó a la arboleda, vio que no tenía muchas chances de tiro y buscó el hueco entre los troncos. "¡No! ¡No!", se desesperó ni bien pegó. Pero acertó: la carambola lo devolvió al fairway, una puerta al paraíso. En la misma situación, este hombre formado desde las carencias jamás hubiera sacado la pelota a buena para firmar un 5. Su vida siempre fue una apuesta a todo o nada.

Lo que siguió fue un paseo triunfal. En el segundo hoyo extra ya no estaba Campbell, atrapado por sus miedos, mientras que a Perry empezó a temblarle el pulso. Demasiadas ganas de ganar tenía el cordobés, guiado por una ambición ilimitada. "Es la hora de llevarme un major", había jurado a fines de 2005. En esos tramos finales del Masters no hizo más que revalidar ese deseo y lo cristalizó con genialidad y coraje.

Vaya paradoja: al igual que en las semanas previas del US Open 2007, Cabrera no venía jugando nada bien. Antes del Masters había fallado los cortes clasificatorios en Orlando y en Houston y hasta había cierta preocupación por su estado de ánimo con vistas a Augusta. Pero el golf tiene estos espasmos de inspiración, estas ventanas a la gloria.

No se trató de un triunfo exclusivo de Cabrera; Charlie Epps lo encaminó para sacar el máximo provecho de su talento. El instructor texano mejoró su juego en el green y, fundamentalmente, trabajó en su aspecto mental. Charlie le preparó un video en el que aparecían los nombres de Jack Nicklaus, Ben Hogan junto con el del propio Cabrera, todos ganadores en Oakmont. El mensaje final apuntaba a ubicar en un mismo escalón al Pato con aquellos monstruos del pasado: "Vos pertenecés a ese club de privilegiados y podés ganar, como ellos, en cualquier lugar" , enfatizaba una frase motivadora.

La consagración de Cabrera también cerró una historia pendiente en nuestro deporte. El cordobés vengó lo ocurrido en aquel fatídico Masters de 1968, en el que Roberto De Vicenzo perdió la posibilidad de ir a un desempate con Bob Goalby. El Maestro firmó erróneamente un golpe de más en su tarjeta y dejó escapar una oportunidad única. Cuarenta y un años después, el círculo se completó.

El regreso del Pato a Villa Allende fue conmovedor. La caravana multitudinaria desde el aeropuerto de Córdoba hasta su hogar desplegó un mosaico de rostros familiares. Muchos de los que lo vivaron sabían de su infancia sacrificada, de su peregrinaje como caddie en el Córdoba Golf Club y de su paciente escalada como jugador profesional. El retrato definitivo, la última foto, encontró a Cabrera abriendo de par en par la bandera de Mendiolaza, su lugar de nacimiento. Porque allí empezó todo.

2 JUGADORES de los que están en actividad en el PGA Tour se adjudicaron el Masters de Augusta y el US Open. Los únicos que gozan de ese privilegio son Tiger Woods y Angel Cabrera.

12 fue el número de la suerte del Pato. Nació en 12 de septiembre de 1969; se impuso en el Augusta National el 12 de abril y con un score total de -12 respecto del par de la cancha.

El dato el último masters resuelto en un playoff habia sido en 1987; Mize batió a Norman y a Ballesteros.

Dixit

Angel Cabrera

"Ahora voy por el tercer Major y no voy a parar hasta lograr por lo menos cinco. Este saco verde que gané es mucho más importante que el signo pesos que hay detrás del triunfo".

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