Marcelo, el padre de la jugadora que soñaba con ser N°1: "Vicky es un talento desperdiciado"

El papá de Victoria Tanco dice que el acercamiento de ella a la religión es una excusa y que debió haber realizado cambios en el swing para salir adelante
Gastón Saiz
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2 de febrero de 2017  

Victoria Tanco en sus mejores épocas como amateur
Victoria Tanco en sus mejores épocas como amateur

La figura paterna de Marcelo Tanco cumplió un papel esencial en la vida deportiva de Victoria, fundamentalmente por su poder de decisión en cada punto de su carrera. Dice que no está enojado con su hija, pero deja en claro que no le gusta el nuevo camino que ella tomó: "Hace dos años que no la veo, pero abandonar el golf fue la excusa que la llevó a decir que Dios le marcó otro camino. En vez de hacer cambios en su swing cuando los debía hacer, creyó que todo iba a venir por un mandato del Señor. Se lo dije, pero no me escuchó", se queja, y agrega: "Le dije que tuviera cuidado, que no se metiera demasiado en un ambiente religioso y le cambien la cabeza. Si vos están en un lugar en donde todo el tiempo te hablan de Dios, y casualmente no te está yendo bien, empezás a creer que el camino que te señala Dios es otro y no es así".

Lejos de que el fenómeno mundial se atenuara, cada vez son más los casos de padres que presionan a sus hijas, tanto en el golf como en el tenis y en muchas otras disciplinas. Y no se trata únicamente de violencia verbal, sino también física. Marcelo Tanco se defiende de las recurrentes críticas hacia su persona: "Nunca fui un padre que presionara, al contrario. No lo hice con ella ni con mi hijo Nicolás. Presionan aquellos con hijos deportivamente mediocres y a los que les exigen por demás, cuando en realidad no tienen capacidad para triunfar. Victoria no necesitaba ser presionada porque mostró su talento desde chica; lo mismo ocurrió con el padre de Luciana Aymar, a quien nunca tuvo que presionar para que ella jugara al hockey, y con la madre de Paula Pareto, con la que estuve hablando varias veces. Sí recuerdo al ex tenista Ivan Lendl como alguien que presionaba a su hija, que era más grande que Victoria y quería transcender en el golf".

A Tanco se lo escucha desencantado con su hija. "No estoy enojado con ella, pero sí me da pena que sea un talento desperdiciado, porque realmente le sobraba. Ojalá que algún día se despierte. Vos hablás con ella y es otra persona". Además, cree saber en dónde estuvo el problema de su derrumbe deportivo: "Victoria tenía dos swings, uno bueno y uno malo. Tomó el malo: pudo más su instinto asesino que su raciocinio dentro de la cancha. Cuando Vicky llegó al LPGA Tour las quiso matar a todas y se empacó en forzar el swing, se dejó guiar por el instinto y eso nunca es bueno. Le empezó a ir mal y no supo salir de ahí". En este sentido, amplió: "Le pegaba infernal en las prácticas utilizando su swing bueno, y cuando se paraba en el tee del 1 del torneo la mandaba para cualquier lado. En su momento faltó un psicólogo para que pudiera cambiarle la cabeza".

El padre de la chica que pudo haber sido la sucesora de Silvia Bertolaccini, la mejor golfista en la historia de nuestro país, reflexiona: "Soy muy respetuoso de la vida de los chicos, uno solamente es un guía, ellos crecen y toman decisiones, que a veces no coinciden con las que uno tomaría. Es mi hija y lo será por toda la vida".

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