Golpe en el Caribe

Roberto De Vicenzo
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22 de enero de 2002  

La primera alegría del año para el golf argentino la dio el último fin de semana Rafael Gómez, que se impuso en el Abierto del Caribe (Tour de las Américas), jugado en Freeport, Grand Bahama, al concretar 278 golpes (-10) y dejar atrás a golfistas de todo el continente. Mientras tanto José Cóceres se recupera de una lesión en el brazo izquierdo y el resto de las figuras de la Argentina prepara cuidadosamente los calendarios para competir en los Estados Unidos y Europa.

-Maestro, ¿cuál es la relevancia de este triunfo de Gómez en el Caribe?

-Lo más trascendente de su conquista es que superó a jugadores de los Estados Unidos y de América del Sur. Este no es un detalle más, sino que realza su victoria porque otorga mayor valor internacional. Y si bien no es un certamen grande, sirve para que el argentino proyecte sus posibilidades para el futuro.

-¿Qué tipo de jugador es Gómez?

-Lo conozco muy bien ya que es de mi club, Ranelagh. Es un gran pegador que puede alcanzar las 300 yardas sin problemas; no tiene nada que envidiarles a los jugadores internacionales que consiguen grandes distancias o a Angel Cabrera y Ricardo González, que también poseen mucha potencia. Además, es un golfista que no se estanca; al contrario practica diez horas por día y profundiza su concentración día tras día.

-¿Cuál puede ser su futuro?

-Hasta ahora no actuó en los grandes torneos porque no tuvo el suficiente respaldo económico. Además, fue a jugar una clasificación en el Viejo Continente y no anduvo bien. Pero si continúa mostrando esta actitud ganadora, como en el Caribe, aparecerá un auspiciante que podrá darle nuevos bríos a su carrera.

-¿Qué opina del Tour de las Américas?

-Es un tour de categoría media, que si bien no tiene premios importantes respecto de otros circuitos -Gómez obtuvo 9000 dólares- cuenta con buenos jugadores de muchos países. Lo interesante es que es un tour que tiene vida; hace algunos años había comenzado y luego se interrumpió. Ahora resucitó y tiende a un crecimiento sostenido.

-¿Conviene que los certámenes argentinos se integren a ese tour, como ya ha pasado con alguno?

-Bueno, es un tema que trajo bastante controversia en los últimos tiempos. La PGA de la Argentina, conducida por Jorge De Luca, nunca tuvo demasiadas intenciones en integrarse a ese circuito. Creo que el punto clave pasa por el monto que tendrán los premios a partir de la devaluación en nuestro país. Habrá que estar atentos a los vaivenes del dólar para saber si sería una buena jugada o no sumarse al Tour de las Américas.

-En estos días, Angel Cabrera está diseñando el calendario con su manager con la idea de actuar simultáneamente en los circuitos de EE.UU. y Europa. ¿A usted le parece bien este diagrama de torneos?

-No, yo apostaría a Europa y sólo jugaría los grandes torneos de los Estados Unidos. Bifurcar la carrera en dos circuitos crearía un desgaste más de la cuentas y el rendimiento, naturalmente, decaería. Por otra parte, cuando abandonás un tour y luego volvés ya no te respetan tanto porque perdés continuidad. La PGA de los Estados Unidos tiene un sistema que me parece muy acertado: compromete a los jugadores a participar exclusivamente en el circuito, y sólo les da libertad para aquellos certámenes que se juegan en los países de donde son oriundos.

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