Hace 40 años nació la leyenda

El 25 de febrero de 1964, en Miami, Cassius Clay le ganó a Sonny Liston y se convirtió, a los 22 años, en campeón mundial de todos los pesos; empezaba su época de gloria
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25 de febrero de 2004  

Las crónicas de la época cuentan que la lluvia desmotivó al público y que ésa fue una de las razones por las cuales los 15.000 lugares del Convention Hall de Miami Beach sobraron y sólo se vendieron 8297 tickets. Aunque eso puede ser anecdótico, hoy, en el 40° aniversario de la consagración como campeón mundial de todos los pesos de Cassius Clay.

Se recuerda, según las informaciones de aquel tiempo, que el espectáculo organizado por el promotor Bill MacDonald generó una medida expectación; probablemente por el poco convincente -hasta ese momento- magnetismo de los protagonistas. El temible campeón Sonny Liston -lo consideraban un asesino sobre el ring-, con 30 años, aprendió los secretos del boxeo mientras cumplía una condena por robo y su estilo no seducía; el irreverente Cassius Marcellus Clay, de 22 años y con el antecedente de la medalla olímpica conquistada en Roma 60, tampoco despertaba suficiente simpatía por sus shows verbales y las bravuconadas en cada aparición pública.

Sin embargo, con su talento, en la noche del 25 de febrero de 1964 inauguró una era para el boxeo; ese día nació la leyenda, que en el amanecer siguiente al combate cambió de nombre: Cassius Clay se convirtió al islam y pasó a llamarse Cassius X porque era un ferviente seguidor de Malcolm X, el líder musulmán; después, definitivamente, su identidad sería Muhammad Ali.

Esa noche, la del 25 de febrero de 1964, las apuestas estaban 7-1 en su contra, pero sus promesas se cumplieron sobre el cuadrilátero. "¡Soy el mejor, soy el mejor... soy el rey del mundo! ¡ Sorprendí al mundo, soy el mejor que ha existido!", gritaba el flamante número 1 de los pesos pesados tras el descanso del sexto round de una pelea de 15; es que en el rincón opuesto se concretaba el abandono de Liston por una lesión en el hombro izquierdo, que sufrió en la primera vuelta y que lo obligó a ir del rincón al St. Francis Hospital para realizarse estudios, aunque sobrevoló mucha desconfianza -hasta el día de hoy- sobre las verdaderas causas del abandono.

La velocidad de las piernas, los reflejos y el insesante bailoteo de Cassius Clay llamó la atención desde el comienzo del pleito; encontró rápidamente la distancia y aplicó los mejores golpes. Liston intentó un ataque franco, pero nunca conmovió a su hábil adversario.

En el tercer round, a Liston lo salvaron las cuerdas al aflojársele las rodillas por un potente impacto de Clay, que le abrió la ceja izquierda. A partir de esa situación, el campeón ya no fue el mismo; lució lento y sin claridad ante la efectividad -la táctica de moverse y golpear sólo cuando había garantías, dio excelente resultado- del impetuoso joven de Louisville. De a poco, con otro intenso castigo, se advertía el final; aquella categoría de Clay, que lo conduciría al destino soñado: la cima del boxeo.

Glorias como Joe Louis, Rocky Marciano y Sugar Ray Robinson -Clay le hizo una reverencia cuando lo saludó- fueron testigos del knock-out técnico en el séptimo round y la coronación del heredero en esa exclusiva dinastía de los grandes campeones.

Cuando nació, le pusieron el mismo nombre, Cassius Marcellus Clay, del abogado abolicionista y embajador del presidente Abraham Lincoln en Rusia en 1861, que había comprado al patriarca de la familia de esclavos y dado sus apellidos. "Nos pusieron los apellidos de los amos cuando llegamos a América; nos privaron de nuestra identidad", dijo cuando se incorporó al islamismo. Ya nunca dejaría de expresar sus ideas políticas y religiosas a través del deporte. Tuvo su costo: fue despojado del cinturón de campeón y suspendido por tres años (1967-1970) al negarse a sumarse a las fuerzas armadas de los Estados Unidos que intervinieron en la guerra de Vietnam.

Miembro de una típica familia de clase media, lo describían como un chico simpático y extrovertido. A los 12 años ya se entrenaba en el gimnasio de Columbia, donde llegó casi por casualidad: le robaron su bicicleta, se acercó a un policía (Joe Martin) y le dijo que tenía ganas de ir a darle una paliza al ladrón; el policía no dudó y le aconsejó: "Para hacer eso, vas a tener que aprender a boxear...".

Seis años después, Clay acumulaba 108 peleas como aficionado y en 1960 dio el primer salto: ganó la medalla dorada de los semipesados en los Juegos Olímpicos de Roma. Luego, en su vuelta a casa, un grupo de once millonarios blancos de Louisville -presintiendo el negocio- financiaron su carrera profesional y lo ubicaron bajo la tutela del experimentado entrenador Angelo Dundee.

Debutó como profesional en su ciudad natal y apabulló al duro ex jefe de policía Tunney Hunsaker; allí, todos reconocieron su clase; no era como los demás boxeadores. La sucesión de triunfos en 18 combates, en 15 por knock-out, lo ubicaron frente a Liston, en aquel inolvidable 25 de febrero; después le dio la revancha el 25 de mayo de 1965, aunque el desenlace no dejó conforme a nadie: todavía se cuestiona el derechazo de Ali, en el primer round, que puso KO a Liston.

La historia es conocida: se despidió con una derrota ante Trevor Berbick, en diciembre de 1981; la leyenda ya había sido escrita; hoy se cumplen 40 años del primer capítulo.

Ficha personal

Nombre: Cassius Marcellus Clay/ Muhammad Ali

Nacimiento: 17 de enero de 1942, en Louisville, Kentucky, Estados Unidos

Carrera amateur: debutó el 26/2/1957 ante Kent Green, en Chicago (perdió por KO2); sumó 134 triunfos y 7 derrotas

Carrera profesional: comenzó el 29/10/1960, en Louisville, frente Tunney Hunsaker al que venció por KO en la sexta vuelta; acumuló 56 victorias (37 por KO) y 5 caídas

Ante argentinos: en tres ocasiones enfrentó, y superó, a boxeadores de nuestro país: el 7/10/1961, en Louisville, ante Alex Miteff, en Louisville (KO6); el 20/7/1962, en Los Angeles, ante Alejandro Lavorante (KO en el 5°), y el 7/12/1970, en Nueva York, frente a Oscar Bonavena (knock-out técnico en el 15° round)

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