Hace agua: la náutica argentina está en problemas

Por Martín Villasante De la Redacción de LA NACION
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26 de junio de 2002  

La situación económica (no es novedad) es agobiante también en la náutica. Los atletas se habían acostumbrado a sacar dinero de su bolsillo para solventar sus gastos y luego esperaban pacientemente que se lo reintegraran. Ahora no sólo se han resignado a perder billetes en el cambio de divisas –las órdenes de pago de la Secretaría de Deportes son en pesos y no en dólares– o a entrenarse con la tensión de no saber si en apenas 48 horas podrán viajar a su próximo compromiso, sino también a renunciar a sus objetivos. Los presupuestos fueron reducidos extremadamente (se entiende) y ello está produciendo serios descalabros.

  • Yachting. El deporte más exitoso en Sydney 2000, con tres medallas (una plateada y dos de bronce), dispuso en 2001 de US$ 250.000, pero el monto previsto para esta temporada es de 70.000. Muchos navegantes están en el límite de sus posibilidades financieras, con lo cual renunciarían –o ya lo hicieron– a competir.
  • Los argentinos defenderán el título en el Mundial de Optimist (hasta 15 años; 3 al 14 del mes próximo, EE. UU.), pero la delegación ya sufrió un par de cambios por cuestiones monetarias: Martín Alsogaray debió cederle su plaza a Federico Feliz y el entrenador nacional Alejandro Cloos –sí viajará como líder de la delegación– no ejercerá su función.

    El Mundial de la Federación Internacional (ISAF; arrancará este sábado, en Marsella) tampoco contará con las indicaciones de Cloos, ni con la presencia de Juan Pablo Calabrese y Mariano Valdora (Clases 470), Magdalena Resano (Laser Radial) y Fernanda Sesto y Paula Reinoso (470).

    Las tripulaciones que también defenderán la medalla dorada en el Mundial de Cadet (hasta 17 años; 18 al 27 de julio, Alemania) tal vez recibirán un apoyo estatal de US$ 5000 pesificados y seguramente viajarán con apoyo familiar.

    Una buena: al Mundial de 420 (11 al 19 de julio, Portugal) concurrirá Lucas Calabrese, último campeón de Optimist, becado por Solidaridad Olímpica con 12.000 dólares anuales. Otra mala: Solange Gabin y Pilar García Hernández no irán a ese certamen, por lo que la Argentina ni siquiera se presentará en la modalidad grupal (participan dos barcos masculinos y uno femenino), la misma en la que había celebrado en 2001.

  • Remo. El presupuesto del remo para 2002 es de US$ 60.000; el año último fue de 460.000. En los primeros días del mes próximo se vencerán los plazos para inscribirse en los mundiales (el Junior será en Trakai, Lituania, en agosto; el Senior, en septiembre, en Sevilla) y todavía no existe la certeza de que se tendrán los recursos suficientes para afrontar dichos compromisos. Mientras tanto, el seleccionado está parado, porque se quedó sin su cabeza de mando, Javier Murillo, que sólo en mayo último percibió los haberes de 2001. “Ya perdimos las dos primeras fechas de la World Cup (Hazewinkel, Bélgica, y Lucerna, Suiza) y no sabemos si estaremos en la próxima (Munich, Alemania, el 1° de agosto). Si a mí me dicen no van a ningún lado, perfecto, pero que no nos prometan cosas que no pueden cumplir”, solicitó el titular de la Asociación Argentina de Remo (AAR), Raúl Poletti.
  • Ya existe un compromiso de asesoramiento del ex técnico Ricardo Ibarra (diseñaría los planes de práctica y diagramaría el calendario), el mismo que abandonó el barco a sólo un par de meses para los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

  • Canotaje . Diego Cánepa, uno de los conductores del seleccionado nacional de canotaje, explicó: “Uno ahora tiene que hacer el 3 a 1 en algo: tiempo, gente, calidad... La única entrada que poseemos es la que proviene de la Secretaría, porque no tenemos sponsors. Javier Correa –el más destacado de los palistas albicelestes– pudo competir en dos Copas del Mundo (Hazewinkel y Poznan, Polonia), pero el resto se perdió la primera. Las becas de los deportistas y de los entrenadores están retrasadas desde enero, pero igual estamos todos los días ahí, mañana y tarde”.
  • Los subterráneos cimientos de la estructura náutica –aparentemente robusta en la visible cúspide– están escuálidos. Hacen agua, tambalean. De no ser por los esfuerzos de los más perjudicados, los atletas, ya se hubiera derrumbado hace un rato bien largo. Pero ellos no abandonan la pelea, aunque les cierren las puertas. Porque, como dice Diego Cánepa, “no estamos dispuestos a bajar los brazos”.

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