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Huracán no lo mereció

Jugó mal, perdía 1 a 0 y lo dio vuelta en el final; flojo arbitraje de Pablo Giménez.
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26 de marzo de 2000  

Se cumple el quinto minuto adicionado por el árbitro Pablo Giménez. De tiro libre, Gastón Casas tiene la gran ocasión. El centro deriva en Pablo Brandan que, con un zurdazo, vence al arquero Busso y anota el 2 a 1. Es el final del partido; el principio del escándalo entre los jugadores. Así ganó el líder Huracán ante Tigre. Jugó mal y fue beneficiado por la pobre tarea del juez.

Perdía 1 a 0 y no encontraba el rumbo. Tigre exponía una prolija línea defensiva y acertaba en cada avance. En el segundo tiempo, el conjunto de Victoria se sorprendió con dos expulsiones exageradas, pero soportó con pie firme la avalancha de Huracán. Hasta el minuto 49, justo el cuarto que había determinado el juez. Pero los segundos transcurrieron, se llegó al minuto 50, vino el centro y lo que se escribió líneas arriba.

De penal, en el primer tiempo, Maggiolo puso arriba a Tigre, tras una mano en el área de Carrizo; también de penal, en el comienzo del segundo capítulo, igualó Casas, después de una falta de Gords a Soto. En las dos decisiones -que quede claro- Giménez cobró sin discusión.

Pero la historia siguió. A los 22, Di Benedetto, y a los 35, Avila, vieron la roja por sendas faltas que no merecían más que una amonestación. "Siento que el árbitro nos robó el partido", dijo Luciano Busso. El DT Fernando Donaires no se quedó atrás. "No nos dio un penal a Figún, nos echó dos jugadores y encima hizo seguir el partido un minuto y medio de más. Huracán tiene que ganar, no puede perder, no puede ni siquiera empatar", señaló. Hasta que llegó el gol de Brandan. Luego, la falta de cordura.

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