Independiente, el modelo para armar de Beccacece: ¿nostalgia, memoria, melancolía o trampa?

Independiente, eliminado de la Sudamericana en Ecuador.
Independiente, eliminado de la Sudamericana en Ecuador. Fuente: AP
Román Iucht
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16 de agosto de 2019  • 12:36

Miradas perdidas y sensación indisimulable de frustración. Vacío. Como un alumno que sin demasiada preparación y luego de dar sus primeros exámenes parciales debe presentarse al final de una materia "filtro" cuyo resultado resulta insatisfactorio. Así se quedó Independiente en la noche de Quito, el martes: eliminado de la Copa Sudamericana.

La llegada de Sebastián Beccacece renovó el aire del Rojo. Ese que en los últimos meses con Holan como entrenador, se había vuelto irrespirable y que los resultados y las relaciones personales terminaron de contaminar.

Con el nuevo técnico llegaron refuerzos, una metodología de trabajo diferente y el lógico sentimiento de renovación como bandera. El modelo para armar parece interesante, pero necesita como en cualquier orden de la vida, exactamente lo que escasea en el fútbol sudamericano en general y en el nuestro en particular. Tiempo no es lo que abunda.

Sebastián Beccacece llegó a Independiente con una idea renovadora. Ahora, en la derrota, deberá hacerla valer.
Sebastián Beccacece llegó a Independiente con una idea renovadora. Ahora, en la derrota, deberá hacerla valer. Fuente: AP

Los clubes grandes reclaman otras urgencias y el paso en falso que ya vivió dirigiendo a la U de Chile en su primera separación de Jorge Sampaoli, le puede servir como experiencia para no repetir errores. Replicar el formato que Beccacece logró instalar en Defensa y Justicia para lograr de su equipo una maquinaria aceitada y vistosa no se logra con un simple chasquido de dedos. Si encima Conmebol, en un nuevo ejemplo de Guerra Fría post Copa América, atiende los pedidos de los clubes brasileños y hace oídos sordos a los calendarios locales, obligando a los clubes a amontonar partidos cada cuatro días, el cuadro se agudiza aún más. Independiente fue víctima y esa fue una de las consecuencias de la eliminación de la Sudamericana ante su homónimo ecuatoriano. Pero no la única.

El técnico aspira a lograr un equipo dinámico con un mediocampista central que recupere por agresividad y lidere la presión en campo rival (Romero discutirá el puesto con Domingo). Si bien la altura de Quito conspiró ante el deseo, se necesita bastante más que un puñado de partidos para armonizar ese sistema a nivel colectivo. La presencia de Alexander Barboza como líder defensivo puede darle al equipo además de un buen primer pase, la posibilidad de acelerar esos plazos de aprendizaje por el conocimiento previo que tienen de su trabajo en común en Varela. En la creación, el colombiano Andrés Roa deberá mostrar con mayor consistencia los chispazos que exhibió con la camiseta de Huracán.

El plantel de Independiente se amolda a un nuevo estilo. La Superliga, el objetivo que sigue.
El plantel de Independiente se amolda a un nuevo estilo. La Superliga, el objetivo que sigue. Crédito: Twitter

Como en el "modelo Beccacece" los mediocampistas interiores tienen gran influencia, la lesión de Pablo Hernández resultó ser una inesperada piedra en el camino que obligará a Pablo Pérez a buscar un protagonismo que, al menos hasta ahora, parecía en entredicho. Con dos extremos para ampliar el ataque y duplicando las bandas con el ascenso de los laterales para generar superioridad numérica, las formas para agredir al rival parecen resueltas desde la teoría, pero el enigma a descifrar en la práctica será quien ocupe el lugar del centrodelantero. Silvio Romero pagó sus minutos con goles pero no parece llenar todos los ítems del formulario, si el optimismo lleva al técnico a creer que Martín Benítez puede jugar "de todo" terminará jugando "de nada" y el pedido de un nuevo refuerzo no pareció encontrar eco en la billetera cerrada de la dirigencia.

El lunes, Independiente retoma el camino de la Superliga: visita a Estudiantes, en La Plata.

Es entendible aunque fuera de tiempo que al hincha le resulte intolerable quedar eliminado a manos de un equipo menor en el continente. La realidad le muestra a esa imagen inmaculada del Rey de Copas que salvo el bálsamo que encontró hace un par de años en el Maracaná, casi todas las páginas internacionales desde hace más de tres décadas son solo espacios en blanco.

La nostalgia puede refrescar la memoria, pero si se vuelve melancolía queda a un paso de volverse una trampa. Beccacece debe construir el presente. Tiene el crédito intacto, pero hay que jugar y ganar para no agotarlo rápido. Ya se dio cuenta, si es que necesitaba saberlo, de que el pasado no juega.

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