Italia y Prandelli renuncian ante dos Dráculas

Juan Pablo Varsky
Juan Pablo Varsky PARA LA NACION
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25 de junio de 2014  

NATAL.- Gianluigi Buffon fue a buscar el cabezazo en el último centro. Mito italiano en su quinto Mundial, quería estirar su carrera en la Nazionale por lo menos un partido más. Había parado casi todo. Andrea Pirlo se identificó con su arquero y líder. También él se estaba despidiendo del seleccionado con la derrota ante Uruguay. Y se la tiró a él. Seguramente no era lo que más le convenía al equipo. Había mejores cabeceadores dentro del área. Desencantados con los jóvenes que los acompañaron en esta aventura, ambos pensaron exactamente lo mismo en ese instante. "Pase lo que pase, lo haremos nosotros dos".

La Celeste desactivó el peligro. Buffon no volvió al arco. Se quedó deambulando en campo rival hasta el final. Uruguay 1-Italia 0. Godín, otra vez. Como en el Camp Nou para ganar la Liga y como en Lisboa para casi ganar la Champions. Arrancó de atrás, llegó con ventaja por el impulso y castigó la marcación zonal italiana con un "omoplatazo". El partido de los dos Drácula. Al árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez lo llamaban Chiquidrácula por su parecido físico con un personaje de serie. Pastor evangélico, pidió que le quitaran ese apodo porque "Drácula es un demonio". Adoptó el de Chiquimarco. Como árbitro es una moneda al aire. Los que no lo quieren, le siguen diciendo así.

El otro Drácula fue Luis Suárez, otra vez. Como en Ajax y en Liverpool. Ayer, sobre el hombro de Chellini. Ni Rodríguez ni su asistente vieron nada. Como Argentina en 2002, Italia no pasó la etapa de grupos a pesar de haber ganado el importante primer partido. Se despidió tirando un centro para su arquero, muy lejos de ese estreno con posesión de pelota para conservar el triunfo ante Inglaterra. Se quedó sin energía. Manaos, Recife y Natal. Viajes, calor y humedad. Ningún equipo sufrió tanto las condiciones climáticas como Italia. A sus 35, Pirlo, más que cualquier compañero. El seleccionador Cesare "Magnetto" Prandelli renunció a su cargo tras el 0-1. "Soy el responsable", dijo. Ya había renunciado a su idea antes del partido. Armó un equipo con cinco defensores, tres medios y dos delanteros. Prescindió de la pelota como fundamento defensivo. Sus 452 pases correctos contrastan con los más de 610 que dio en el debut ante los ingleses. Arrivederci TikItalia. Benvenuta la Vecchia Azzurra, esa que quería desterrar. Bola larga para Balotelli e Immobile, absorbidos por los tres centrales uruguayos. En su viaje al pasado, Prandelli sacrificó a De Rossi, dueño del pase para conectar con Pirlo. Retrasado como en Juventus, el Maestro italiano se quedó solo.

En el segundo tiempo Drácula I echó a Marchisio por un foul común. Verratti, el heredero, se lastimó minutos después. Tabárez, el Maestro uruguayo, le puso a Cavani encima para recortarle influencia. La tarea del delantero uruguayo fue importante para el equipo, de esas que compañeros y entrenador valoran para siempre. Imperial el botija Giménez. Tiene 19 años e hizo todo bien en la zaga. Los jóvenes italianos no aparecieron. A Balotelli se le salió la cadena y lo cambiaron en el entretiempo. "En el campo se ve quién está y quién no. Los veteranos tiramos del carro. ¿Italia afuera? Es justo. No hicimos goles y creamos pocas chances." Pura clase en sus dichos, Gianluigi Buffon no buscó en los Drácula la razón de este "siamo fuori".

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