Jonathan Maidana: "Sabemos que en las difíciles siempre salimos adelante"

El zaguero fue la figura de River y anuló al francés Gignac en el primer partido con Tigres; puede tener el honor de consagrarse en el torneo con Boca y con los millonarios; "Uno vive cada etapa de diferente manera", dice
Alberto Cantore
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31 de julio de 2015  

Es la bestia negra de los delanteros, a quienes empequeñece en cada cita en la que se juega por la gloria y el honor. Con la reanudación de la Copa Libertadores, Jonathan Maidana sacó a relucir el manual del zaguero: anticipos con la pelota a ras del piso o en el aire; timming para cruzar a la espalda del lateral o para asistir a su compañero Funes Mori; también presencia en el área de enfrente en las jugadas de pelota parada. En "El Volcán" de Monterrey, el defensor tuvo un duelo particular con Andre Gignac, el atacante estrella de Tigres. Una lucha física y mental. Cuerpo a cuerpo en cada disputa del balón, pero también con los gestos, las miradas y las palabras. Porque el francés tiene las características del futbolista latino, utiliza su armadura y también aplica las mañas. No le escapa al roce, y así le da vida a verdaderos combates. Maidana aceptó la invitación y lo anuló, de la misma manera que lo hizo con el goleador Santander, de Guaraní, en las semifinales. "Estaba preparado para enfrentar a esta clase de delanteros. Son jugadores fuertes, importantes, que no paran, y hay que pelear cada pelota con inteligencia", comenta la figura de River, que con el empate sin goles alimenta el sueño de levantar la Copa Libertadores, el miércoles próximo, en el Monumental.

-¿Fue el delantero que más dificultades te dio en la Copa?

-No sé si el más duro. Obviamente, es un delantero con mucha experiencia y jerarquía. Juega bien de espalda y, en el fondo, tratamos de no darle espacios para que pudiera girar y encontrar el pase o pateara al arco. Creo que lo hicimos bien.

-¿Al partido lo sufrieron por el rival o por el clima?

-Hubiéramos querido jugar de otra manera, pero el clima influyó para no poder hacer lo que siempre hizo el equipo en la Copa. Estaba muy pesado en la cancha. Se hizo un esfuerzo muy importante y nos llevamos un buen resultado. Vinimos a ganar, pero como se presentó el partido, nos vamos conformes. Tigres, con su gente, trató de empujar. Ellos manejaron un poco más la pelota en el segundo tiempo: nos replegamos y esperamos con las líneas más juntas, pero salvo una jugada, en el final, no recuerdo que nos hayan lastimado.

-¿Pensás como el DT que se impusieron en la batalla psicológica pensando en la revancha?

-Y, por cómo declararon en la semana, estaban confiados en hacer dos o tres goles. No fue de esa manera, se la hicimos difícil y ahora sí, de locales, intentaremos ser protagonistas y dejar todo, porque estamos a 90 minutos de algo histórico. Es por lo que luchamos desde que comenzó esto. Por momentos la pasamos mal, pero estamos a un paso.

-Personalmente, tuviste un combate físico y mental con Gignac y Sobis.

-No, uno siempre juega de la misma manera, sin faltarle el respeto al rival ni nada. Simplemente, trato de no darle espacio y más a ellos que son jugadores importantes, que desequilibran. Esas cosas que se hablan quedan en la cancha, al menos en lo que a mí respecta.

-¿Pensás que Tigres tiene la personalidad para jugar como lo hizo River de visitante?

-Es un equipo importante, que tiene jugadores de experiencia, pero sin duda que se encontrarán con otro partido, muy diferente. Nosotros ya tenemos un estilo, lo venimos sosteniendo desde la Copa Sudamericana. Sabemos que en las difíciles siempre salimos adelante.

-Dos lesionados y un suspendido, ¿es un alto costo el que pagaron por el empate?

-Son momentos y uno no quiere que ningún compañero se lesione. Esperemos que no sea nada grave, pero si no les toca estar en la revancha, los que los reemplacen lo pueden hacer de la mejor manera.

-Ya sabés lo que es ganar una Copa Libertadores [2007]. ¿Ésta tiene un significado especial?

-No, uno vive cada etapa de diferente manera. Ahora estoy enfocado en ésta. Hace mucho que el club no la gana. Es una Copa que te da mucho prestigio. Trato de no generar ninguna polémica, pero ésta que estamos jugando es muy importante y yo me siento importante dentro del equipo. Estamos a 90 minutos de conseguirla. Es un sueño que todos queremos conseguir.

De Adrogué, Maidana se inició en Los Andes, desde donde fue convocado para jugar el Sudamericano Sub 20 en 2005. Llegó Boca, la partida a Metallist, de Ucrania, la repatriación de Banfield y el arribo a River, donde sufrió con el descenso. Se quedó, luchó, volvió a la elite y ahora quiere seguir disfrutando. "Es difícil abstraerse del entorno, porque es una ilusión que se arrastra desde hace mucho. Pero nosotros sabemos que la Copa no terminó", dice, y espera el último episodio de una saga que lo tiene como referente.

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