Juan Antonio Pizzi: el relanzamiento de San Lorenzo, el fantasma del ciclo Almirón y el candidato Lammens

Pizzi sueña nuevamente con los colores del Ciclón
Pizzi sueña nuevamente con los colores del Ciclón Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez
Cristian Grosso
Fernando Vergara
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22 de julio de 2019  • 23:59

Hace más de tres décadas que le falta un riñón. Tenía 18 años Juan Antonio Pizzi cuando en la cuarta especial de Rosario Central saltó a cabecear y un golpe del arquero Roberto Bonano derivó en la fractura de una costilla que le fisuró un riñón al delantero. Fue sin intención, claro, y se las arregló el resto de su vida. Cuando andaba por los 20 años, el día que debutó en la Primera de Central contra el River multicampeón, saltó a cabecear, nuevamente, ahora entre el 'Tano' Nelson Gutiérrez y Oscar Ruggeri. En ese instante se apagó la luz, se acabó el bautismo y salió. Esta vez no había sido sin querer. Pizzi no se queja, avanza.

Menos ahora, que se encuentra donde quería estar. Hace siete meses, a los 51 años, se convirtió en abuelo por primera vez. Su padre se llamaba Antonio; él, Juan Antonio; su hijo, Nicolás Antonio..., y ha llegado Antonio, a secas. Se lo nota pleno. "En San Lorenzo me tratan como si hubiese jugado aquí. Con el club empecé a tener relación en 2013. Dirigí un año y medio, fui campeón y me fui de una manera cuestionada por los hinchas, pero creo que honesta de mi parte. Entiendo que pudo causar enojo, pero ellos siempre me trataron bien en la calle", analiza.

Asume que la parte afectiva influyó para volver a San Lorenzo. Que está muy satisfecho con el plantel y que se quedó con las ganas de dirigir al Ciclón en la Libertadores después de haber salido campeón en 2013. Mañana se dará el gusto, en el Bajo Flores, en la reanudación de la Copa cuando el Ciclón reciba a Cerro Porteño por los octavos de final. Maldice, también y en voz baja, no haber ido al Vaticano con la delegación azulgrana para conocer el Papa hace seis años. Asegura que nunca negociará el protagonismo y que el esquema, apenas, será una excusa.

Juan Antonio Pizzi, DT de San Lorenzo
Juan Antonio Pizzi, DT de San Lorenzo Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

-¿Qué Pizzi regresa al Ciclón?

-Evolucioné. La experiencia de dirigir a selecciones en la Copa América, mundiales, Copa Asia, Copa Confederaciones y eliminatorias me nutrieron de una experiencia invalorable. Tengo mayor amplitud y una visión mucho más general de todo lo que involucra a un director técnico. Las relaciones, los momentos, los partidos, los medios de prensa. Si todo eso lo capitalizo bien, será beneficioso. Me siento con mayor confianza y también más capaz que hace 5 o 10 años. Por otro lado, entiendo que hoy podés ganar lo máximo, pero en tres meses puede cambiar el escenario y te quedás afuera del proyecto.

-Apostó fuerte San Lorenzo en el mercado. ¿A qué apuntan?

-A pelear por lo máximo. Independientemente de los jugadores que vengan o se vayan, la historia de este club te obliga a pelear por todo. Tenemos más dificultades que otros y debemos trabajar muchísimo para igualar a los clubes que hace tiempo tienen a un mismo entrenador, como River o Racing. Las incorporaciones nos van a servir para revertir la dinámica negativa que se acarreaba del semestre anterior. Si se quedaban muchos chicos de esa etapa iba a ser difícil darlo vuelta. San Lorenzo precisaba un cambio para refrescar sensaciones y espíritu. Eso ayuda cuando vienen jugadores con nuevas energías y objetivos.

-Almirón llegó precedido de las mejores sensaciones y se marchó entre decepciones. ¿Temés ese escenario?

-Sí, claro. Siempre está esa incertidumbre. ¿Quién iba a pensar que Boca Unidos eliminaría al campeón Racing de la Copa Argentina? Trabajamos para que la consecuencia de esa tarea se vea reflejada y suceda lo que queremos. Pero no tengo la bola de cristal ni la verdad absoluta. Hay derrotas que son bravas y te quitan confianza. Eso se transmite y en un momento te agotás, no hay energía para revertir la mala sensación ni convencer al plantel. Es un círculo vicioso que dinamita tu misión.

Pizzi habla sobre el momento del Ciclón, atravesado por la salida de Almirón, el peso de Tinelli y el candidato Lammens
Pizzi habla sobre el momento del Ciclón, atravesado por la salida de Almirón, el peso de Tinelli y el candidato Lammens Fuente: LA NACION - Crédito: Ignacio Sánchez

-Tinelli con sus obligaciones y Lammens volcado a la carrera política, ¿no temés sentirte un poco abandonado?

-Fue lo primero que les pregunté cuando nos reunimos. Matías fue honesto y me avisó de sus intenciones de presentarse como candidato en la ciudad. Marcelo me dijo que había estado alejado, pero que iba a estar presente en San Lorenzo. Ellos están acá y me lo demostraron. Todo va funcionando y los dirigentes concretan lo que pretendemos. Desde mi punto de vista es indispensable que estén. San Lorenzo progresó mucho con ellos. Y si no están, veo complicado que el club evolucione.

"Acá hubo un gran problema: los 10 ascensos"

Dejó todo en Europa, levantó a su familia y se vino a Santa Fe en 2005 para dirigir a Colón, su primer club como entrenador. Tres partidos, y tres derrotas más tarde, lo despidieron. "Fue un golpe durísimo. Un contratiempo del que me llevó muchísimo tiempo recuperarme. Ahora, si bien fue mi comienzo como entrenador, no considero que mi carrera haya empezado ahí. Estuve muy poco tiempo y no me dejaron trabajar durante un período razonable. Reconozco que, los pasos que viví después, me hicieron ver que tuve inexperiencia o falta de criterio a la hora de agarrar en Colón. Tendría que haber evaluado otras cosas y me dejé llevar por el deseo de seguir relacionado con el fútbol apenas me retiré como jugador. La gente que estaba en Colón se portó muy mal. No tuvieron valentía para sostener lo que habían proyectado ni capacidad para comandar el club. Ya pasó, los dos seguimos nuestras vidas y Colón seguirá siendo el equipo más importante de la ciudad de Santa Fe".

Pizzi y la alegría de aquel título con el Ciclón, a fines de 2013
Pizzi y la alegría de aquel título con el Ciclón, a fines de 2013 Fuente: Archivo

-¿Cómo se juega acá?

-Existen equipos que tienen las cosas claras y juegan muy bien dentro de un entorno que no es sencillo: hay rivalidad, disputa, fricción, las canchas no tienen la frescura y velocidad que se necesita para desarrollar el juego. Por otra parte, hay un atractivo con la gente, los medios y el día a día. Eso hace que siempre haya mucho en juego, no hay partidos donde si perdés no pasa nada. Entonces, si caés por muchos goles, tu puesto está en veremos, y si ganás por muchos goles 'que se agarre el Barcelona'. Eso no pasa en ningún lugar del mundo y lo hace atractivo y tensionante. Realmente, uno puede considerase masoquista. Últimamente dirigí a selecciones, con dos partidos cada mes, y todo esto es muy diferente. Especialmente, el contraste se vuelve más marcado en comparación con mi paso por Arabia Saudita. En cuanto al juego, acá se podría ofrecer algo más atractivo, es cierto. Futbolísticamente hay un trecho que recuperar o aprender para evolucionar. Pero a la hora de competir, el fútbol argentino siempre está presente.

-¿Y la organización.?

-En el ascenso cambiaron reglamentos a mitad del campeonato. ¿Qué está pasando? Hay problemas estructurales, nadie puede olvidarse del famoso 38-38 en la AFA. A días de comenzar el torneo están resolviendo el tema de los descensos... Al menos, ahora en la Superliga ya sabemos contra quiénes vamos a jugar, qué día y a qué hora. Hace 6 años eso cambiaba todo el tiempo y surgían luchas de intereses entre los equipos. En el fútbol argentino hubo un problema enorme: los 10 ascensos. A partir de ahí se suscitaron inconvenientes difíciles de resolver. Así, las consecuencias las vamos a pagar durante varias temporadas más. No magnificamos el daño que eso nos hizo.

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