Jugaba en otra franquicia, se lesionó por ocho meses y volvió: Cubelli le suma clase a Jaguares

Tomás Cubelli cumplió un buen papel en el 27-12 sobre Bulls, por el Súper Rugby.
Tomás Cubelli cumplió un buen papel en el 27-12 sobre Bulls, por el Súper Rugby. Fuente: LA NACION - Crédito: Villarpress
Agustín Monguillot
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24 de febrero de 2019  • 23:59

Es un caso extraño. Tomás Cubelli es el único argentino que logró brillar en el Súper Rugby por fuera de la órbita de Jaguares. El medio-scrum, hace tiempo una fija en los Pumas, tuvo un paso interesante por Brumbies y luego firmó con la UAR, pero las lesiones y la dura competencia en el puesto postergaron su objetivo de tener minutos de juego en la franquicia argentina en el año y medio que lleva en el plantel. Hasta el sábado, cuando Cubo debutó frente a Bulls. No defraudó: fue uno de los más destacados en la victoria por 27-12, la primera en 2019.

"Se hizo esperar y lo disfruté. Sabíamos que era un rival difícil, y teníamos una deuda con el resultado. Teníamos que conseguir los puntos en casa", analizó Cubelli, de 29 años. El 9 formado en Belgrano aportó dinámica al equipo, manejó los tiempos y rompió cuando se le presentó el espacio, un sello de la casa.

Su ingreso se dio por una circunstancia desafortunada. Durante el entrenamiento del jueves, Gonzalo Bertranou sufrió una luxación en el hombro derecho, que lo margina por el resto del torneo. El mendocino, que se operó al día siguiente, estaría entre cuatro y seis meses inactivo, lo cual pondría en riesgo su participación en el Mundial de Japón.

"Me tocó ser parte por una lesión muy dura que le ocurrió a Gonza. No se la deseo a nadie. Me tocó estar del lado del lesionado, y es difícil. Tenía una responsabilidad grande en la cancha; es un puesto que se venía cubriendo muy bien durante mucho tiempo y yo tenía que honrar la camiseta", afirmó.

Cubelli, en un entrenamiento en Vélez. El medio-scrum lleva en un año y medio en Jaguares, pero debutó este sábado.
Cubelli, en un entrenamiento en Vélez. El medio-scrum lleva en un año y medio en Jaguares, pero debutó este sábado. Fuente: LA NACION - Crédito: Villarpress

Cubelli sabe de qué habla porque lo vivió en carne propia. A comienzos de 2017 se le desprendió un tendón de una rótula en un amistoso de pretemporada de Brumbies. Se recuperó y firmó un contrato con la UAR, pero se fracturó la quinta vértebra cervical y sufrió una hernia de disco en octubre, durante los Pumas vs. All Blacks. Ocho meses y dos operaciones después, el medio-scrum regresó en mayo de 2018, en Argentina XV. Desde entonces, se entrenó a destajo para hacerse un lugar en Jaguares. "Me tocó sumarme a un equipo que estaba muy bien en lo mental y lo rugbístico, por lo que me costó el doble insertarme", admitió.

Si bien la lesión de Bertranou lo eyectó a la titularidad, Gonzalo Quesada tenía pensado que Cubo sumara sus primeros minutos en Jaguares el último sábado. El head coach valoró su actuación: "Ya había hablado con Gonza, Marta [Landajo] y Cubo. Les dije que cada uno iba a tener su oportunidad porque las diferencias eran muy chicas", reveló el entrenador, antes de aludir a Cubelli y al apertura Joaquín Díaz Bonilla: "El equipo los ayudó a tener un buen rendimiento. No hay muchos motivos como para embalarse, pero rescato el gran desempeño que tuvieron los dos".

De hecho, la pareja de medios fue uno de los pilares que sostuvieron el primer triunfo de Jaguares en el torneo, en dos fechas. Nunca habían compartido la cancha en el Súper Rugby, pero Cubelli y Díaz Bonilla se conocen muy bien. Los dos son de la camada ’89, fueron rivales durante todas las divisiones juveniles –uno, en Belgrano, y el otro, en Hindú– y jugaron juntos un mundial por los Pumitas. "Es un gran jugador y es un placer jugar con él", elogió Cubelli a Tito, que fue uno de los señalados en la derrota contra Lions y se redimió con una gran tarea ante Bulls.

Ayer competidor junto a Landajo por la 9 de los Pumas, Cubelli luchó y regresó de un calvario deportivo. Ahora se le abre una oportunidad de adueñarse del puesto. No de la forma que habría querido. Quizás por eso se fue del José Amalfitani sin dar señas de felicidad a pesar de haber cumplido un nuevo objetivo. No se lo permiten su compañerismo ni su carácter competitivo. Apenas soltó unas pocas palabras: "Fue un lindo día para recordar". Suficientes.

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