La anécdota de Curuchet que llevó a Werthein a pelear por los atletas: ahora quiere jubilación para los deportistas

Fuente: LA NACION - Crédito: Maxie Amena
“Si alguien trabaja 10, 15 años, por el himno y la bandera, ¿no hay que reconocerlo?”, se pregunta el presidente del COA, que buscará que el Congreso acompañe su iniciativa
Claudio Cerviño
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31 de julio de 2016  • 22:46

RIO DE JANEIRO.– Ya en Sydney 2000, Gerardo Werthein, siguiendo de cerca la actuación de los jinetes argentinos, no podía concebir las carencias que observaba en el grueso de la delegación. De logística y de preparación. En Atenas 2004 recibió el impulso que estaba necesitando para la gran movida, una proyección más necesaria que idealista. Se lo dio el ciclista Juan Curuchet. “Viene Juan, que había perdido, y me pregunta ‘¿Vos me tenés confianza a mi?’ . Lo miré y le dije: ‘Ciento por ciento’ . Y me respondió: ‘Bueno, porque voy a ser campeón en Pekín 2008’ ".

–¿Y qué pasó entonces?

–Me propuso pensar en cómo podíamos cambiar el deporte. Y empezó el proceso. Tipos como él no sólo te dan una medalla, sino también ejemplos de vida.

Hoy, a horas del comienzo de Río 2016, presidente del Comité Olímpico Argentino. Werthein no oculta su admiración por el campeón de la prueba a la americana junto con Walter Pérez en Pekín. Y admite que lo movilizó aún más lo que ocurrió tras el podio y la emoción del Himno: “Me llama Juan y me confiesa: ‘Gerardo, soy campeón olímpico, pero no tengo plata ni para hacerle un baño a mis hijos’ . ¡Fue tremendo! Y me tomé de eso para que un atleta no vuelva a pasar por una situación así. Aprendí mucho de Juan, de su sabiduría”.

A partir de buenos contactos políticos, iniciativa y gestiones que derivaron en la aprobación del Congreso Nacional, Werthein abrió las puertas de otra dimensión con la creación del Enard en 2009, que recibe el 1% de la facturación de la telefonía celular. Fondos que, entre otras cosas, permiten preparar atletas de alto rendimiento de forma más tradicional, normal. Siete años después, la búsqueda de nuevas fórmulas que respalden a los deportistas sigue siendo una consigna.

–¿Cómo es esa idea de la exención de impuestos, por ejemplo?

–En Europa, hay países en los que a un deportista, cuando obtuvo una medalla olímpica, lo eximen de impuestos de por vida. Es algo que me gustaría proponer. Y hay otros a los que les brindan beneficios previsionales. ¡Los nuestros no tienen ni jubilación! Los becados por el Enard son los únicos con un seguro médico. Y la verdad, representar al país es un trabajo y todos esos años en los que compiten, los deportistas pierden los aportes jubilatorios, excepto que tengan un trabajo paralelo. Pero es muy difícil trabajar y ser atleta olímpico, en una de las dos cosas te va a ir mal. Estamos viendo algún mecanismo que tutele todos los temas de previsión social. Tendría que pasar por el Congreso.

–¿Lo considera viable?

–Estamos hablando de un universo de gente pequeño, pero si alguien trabaja 10, 15 años, por el himno y la bandera, ¿no hay que reconocerlo? Si vos dejaste de aportar 15 años, tu jubilación va a ser muy exigua. Me gustaría que los deportistas tengan un sistema de jubilación, privada o estatal, y fundamentalmente un sistema de protección médica, porque nosotros podemos proteger a los deportistas de máximo rendimiento, pero los que se están entrenando en el Cenard y los demás… Cuando empezamos con el Enard los deportistas se tenían que atender donde podían. Hoy todos tienen una cobertura, pero es un universo de gente limitado. Debería expandirse.

–¿Y cómo lo imagina?

–Un proyecto de esa índole hay que pensarlo muy bien, medir el impacto que tendría. Ojo, no estoy pensando en una jubilación de privilegio. Sí que se computen todos los años en los que los deportistas estuvieron dedicados, por ejemplo, a selecciones nacionales. Que se les incluyan los aportes de esos años para que no queden desprotegidos. Porque si empiezan a trabajar a los 40 y se jubilan a los 65, van a tener una jubilación muy chica. He visto casos de campeones del mundo que después pasaron al olvido y no tenían nada. Y eso me duele también. Porque si vos le diste satisfacciones a la Argentina, algo te tiene que reconocer el país.

–Habla de selecciones y de deportistas como algo más global, no sólo atletas olímpicos…

–Hay 28 deportes olímpicos de verano, pero también deportes panamericanos que no son olímpicos y no hay que olvidarlos. Debemos trabajarlo al tema. No tengo claro cómo, pero sí que no hay que abandonarlos. Sobre todo en el tema salud. Tal vez reconocerlos con alguna obra social para que se puedan atender. Y con el tema jubilación, se podrían realizar aportes a una compañía privada, o incluso estatal, durante los años en los que el deportista está en carrera. Y que eso, algo así como un fondo acumulado, después se complemente con la jubilación que reciba. Algo sencillo de instrumentar y transparente. Sería un camino.

–Lo último: también se modificará el sistema de pago por las medallas ganadas en Río.

–Sí. Antes había un premio en efectivo y una beca que duraba todo el ciclo olímpico. Nos parece que el resultado de una medalla hay que premiarlo en el momento y a las becas hay que ajustarlas con otras variables, más ligadas a la performance, preparación, estudios. El que gane una medalla no va a tener beneficios posteriores de beca, sino un premio significativo en el momento. Le va a dejar un ahorro. Igual, no alcanza. Tenemos que protegerlos. Hay una cuota de injusticia para resolver.

cc/jt

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