La Argentina y la inusual sensación de no partir entre los favoritos

El plantel encara el entrenamiento del miércoles en Ezeiza; Messi y otros jugadores creen que el seleccionado no es favorito para la Copa América, pero algunos compañeros piensan que sí.
El plantel encara el entrenamiento del miércoles en Ezeiza; Messi y otros jugadores creen que el seleccionado no es favorito para la Copa América, pero algunos compañeros piensan que sí. Crédito: Fabián Marelli
Cristian Grosso
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5 de junio de 2019  • 22:09

"Atravesamos un proceso de recambio y nos somos favoritos", alertó Messi de cara a la Copa América de Brasil; algunos compañeros piensan como el capitán y otros, no; hay que retroceder hasta Bolivia 97 para detectar un escenario similar

Cuatro mundiales, cuatro Copas América y ningún título. Esa es la hoja albiceleste de Lionel Messi. A más de uno lo impulsaría a rendirse, pero el capitán se propuso insistir. En unos días se cruzará en su carrera Brasil 2019, pero también se atrevió a mencionar la siguiente Copa América, Argentina/Colombia 2020, como otra oportunidad para vengar su sequía. "Me va a tener que seguir aguantando un poquito más.", bromeó hace un tiempo. Quizá, que ya haya visualizado la Copa que recién llegará el año próximo obedezca a que la selección actual es solo un bosquejo borroneado. Porque aun con el mejor futbolista del mundo, la Argentina se devaluó. Hasta Messi subraya el diagnóstico: "Estamos pasando por un momento de recambio. El respeto por Argentina, esté como esté, está siempre en el mundo. Pero, siendo realista, hay que ganárselo dentro de la cancha. Queda mucho trabajo por hacer para ser otra vez una potencia". Y hasta el entrenador Lionel Scaloni comparte la evaluación: "Hay una Copa América por delante y tenemos que admitirlo: actualmente no somos una potencia mundial y cuesta competir contra las grandes selecciones del mundo".

Entonces, ¿la selección no estará entre las candidatas al título en suelo brasileño? La próxima Copa América, del 14 de junio al 7 de julio, abrirá una dimensión que la Argentina no transita hace tiempo: no será favorita. Hay que retroceder hasta la Copa de Bolivia 1997, cuando el entrenador Daniel Passarella apostó por un combinado con 19 futbolistas locales, para encontrar a una selección argentina que no partió entre los elegidos. El Káiser solo les reservó lugar a Rodolfo Cardoso (Hamburgo), Gustavo López (Zaragoza) y el arquero Marcelo Ojeda (Tenerife), del exterior. El conjunto se despidió en los cuartos de final, ante Perú.

La situación ahora es diferente. Argentina apostará por sus mejores piezas, pero el proyecto apenas despunta. "Vamos con la misma ilusión y las mismas ganas de siempre, pero la realidad es que la selección está atravesando un proceso de recambio y no somos candidatos. Hay muchos chicos nuevos, con pocos partidos en la selección", reiteró ayer Messi, en diálogo con TyC Sports. Solo ocho participaron de una Copa América, porque al margen del tridente Messi-Agüero-Di María, únicamente saben de qué se trata Otamendi, Ramiro Funes Mori y casi decorativamente Roberto Pereyra, Casco y Agustín Marchesín que completaron el plantel en Chile 2015. Es una selección en construcción, con ajustes pendientes.

El capitán habla de "recambio", la causa por la que la Argentina esta vez no está entre los candidatos principales.
El capitán habla de "recambio", la causa por la que la Argentina esta vez no está entre los candidatos principales. Fuente: AFP

Hasta el presidente de la AFA, Claudio Tapia, firmó al pie con una frase muy descriptiva: "Vamos a Brasil a intentar recuperar el prestigio". Un elocuente indicador del retroceso. Es más, desde París, donde asistió al Congreso de la FIFA que reeligió a Gianni Infantino, el dirigente alertó que la prioridad central de la Argentina es Qatar 2022: "Hay que tratar de seguir desarrollando este proyecto recién comenzado con Scaloni. Realmente la idea es proyectar al próximo Mundial una selección que sea mucho más competitiva". Esta declaración tendría que blindarlo a Scaloni en su cargo, sin embargo, en diálogo con la agencia AFP, Tapia no pudo asegurar la continuidad del entrenador tras la Copa América: "En Argentina, por desgracia, los resultados son los que mandan".

Ahora, ¿de todos modos puede coronarse la selección? Claro, recorriendo el camino inverso a los últimos certámenes. Fue candidata en 2004, 2007, 2011, 2015 y 2016, y no atrapó ninguna. Y en las cuatro últimas jugó Messi. Es fútbol, no valen las sentencias. Sí, las presunciones. Y el que se rebela contra esa evaluación de declive, que suscriben nada menos que Messi y Scaloni, es César Luis Menotti, el director general de selecciones nacionales. ¿Argentina aún es una potencia? "A nivel individual, seguro. Siempre aparecen pibes, lo que pasa es que el fútbol argentino está infectado de urgencias. Viene un entrenador a Boca, por ejemplo, y al año le venden cuatro jugadores y tiene que armar otro equipo... Hay que plantearse un desarrollo de las divisiones inferiores, y diagramar otras circunstancias para no vivir del éxito", explica.

Detrás de Menotti, algunos futbolistas sí creen que serán candidatos. Y otro, no. Mientras para Tagliafico "Argentina siempre es candidato", Lautaro Martínez desmintió esa categoría: "La realidad es que no somos candidatos porque es un proceso de cambio y estamos aceitando lo que quiere el entrenador. Somos un grupo de jugadores nuevos que tiene pocos partidos. Vamos desde atrás, pero vamos a salir a ganar. Pero candidata, Argentina no es", afirmó en TyC Sports. Di María, en dialogo con la nacion, contradijo al atacante de Inter: "Somos candidatos por ser Argentina y por tener al mejor del mundo". Y el 'Kun' Agüero, más allá de su ilusión, seguramente sin proponérselo resumió la actualidad en Fox Sports: "Argentina es candidato en todas las competiciones, nos ponemos eso y queremos llegar a lo más alto siempre. Pero de la mayoría de los chicos no conozco sus movimientos Hace dos semanas que estoy practicando con ellos. Nos estamos conociendo". Esa es la realidad de la selección.

Brasil y Uruguay, con ciclos consolidados, con Tite confirmado tras el Mundial de Rusia y con el 'Maestro' Tabárez ya convertido en leyenda charrúa, parten con ventaja. Ellos serán los favoritos naturales. Ricardo Gareca conduce su segundo ciclo en Perú y Venezuela hace tres años que cree en Rafael Dudamel. El resto, apenas se insinua. El colombiano Reinaldo Rueda suma 11 partidos en Chile; Hernán 'Bolillo' Gómez regresó a Ecuador después del último Mundial; Eduardo Villegas asumió en enero en Bolivia, y un mes después, se presentaron Carlos Queiroz en Colombia y Eduardo Berizzo en Paraguay. Demasiado experimental, casi principiantes como la Argentina. Pero la Argentina tiene a Lionel Messi, que más allá de corrientes internas en el plantel, sueña despierto. Y no se engaña.

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