La carpeta de José

La historia íntima detrás de la designación de Pekerman como director técnico de los juveniles, hace más de 20 años
La historia íntima detrás de la designación de Pekerman como director técnico de los juveniles, hace más de 20 años
Gastón Schettino
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20 de marzo de 2016  

Para presentarlo en sociedad, la revista El Gráfico del 4 de octubre de 1994, eligió el título "¿Pekerman?". Tan desconocido era para el gran público que se utilizó el recurso de formular la pregunta "¿Quién es Pekerman?" varias veces en el cuerpo de la nota. Como si los lectores siguieran preguntándose, sorprendidos, qué se sabía de este hombre. Y es que el 21 de septiembre de ese año, cuando fue elegido como entrendador de las selecciones juveniles de la AFA, José Néstor Pekerman, por entonces con 45 años, era uno de los más improbables candidatos a ocupar el puesto.

Seguramente nunca hubiera llegado, a pesar de su impecable trabajo en las inferiores de Argentinos y Colo Colo, de no ser porque la AFA había decidido que la selección juvenil iba a manejarse en forma totalmente independiente de la mayor; y que se formaría una comisión para elegir al candidato que presentara el mejor proyecto.

Julio Grondona venía manejando la idea de separar la conducción de la selección mayor de las juveniles desde agosto de 1991. "Ahora, en el mundo, se le da mucha importancia a la competencia juvenil y tal vez nosotros no lo hemos advertido. Por eso queremos hacer algunas variantes en la parte organizativa", relataba. El objetivo principal era que "los resultados de uno no condicionaran al otro". Y el momento ideal para ese cambio había llegado: en la selección mayor se iba Basile y asumía Passarella. El cuerpo técnico de éste tendría que trabajar en coordinación con el que la comisión eligiera para los juveniles.

Los designados para realizar la inusual tarea de analizar los 16 proyectos presentados fueron Pablo Abbatángelo (Boca), Héctor Gaudio (Vélez), Norberto García Martín (Ferro), Carlos De Giacomi (Banfield) y Enrique Merelas (El Porvenir). Las propuestas tenían las firmas de algunos pesos pesados como Griffa, Griguol, López y Cavallero, Marzolini y Capitano. "Todos los días nos poníamos a desmenuzar una carpeta. Se hizo algo muy serio, eran expedientes impresionantes", recordó De Giacomi.

Sin embargo, la desconfianza hacia la transparencia del proceso hizo correr versiones. "Se decía que como López y Cavallero estaban en Banfield y yo era vicepresidente, ellos iban a ser elegidos. Ellos, a su vez, se quejaban porque decían que Evangelista [por entonces presidente de Ferro] había definido que el elegido fuera Griguol", cuenta De Giacomi. Pero Griguol había presentado solo su currículum. Héctor Gaudio recuerda: "Le pedimos a todos una carpeta, y todos la entregaron con la excepción de Griguol, que se negó a hacerlo. Por eso lo eliminamos de la elección final".

Las versiones sobre candidatos ya puestos eran tan fuertes que Grondona los llamó a Abbatángelo y a De Giacomi, quien cuenta lo sucedido: "Julio nos dijo: 'Che, ¿qué estan haciendo? La gente dice que ya es Griffa'. A lo que le respondimos que no era verdad, que todavía no se había decidido quién iba a ocupar el puesto".

¿Y por qué fue Pekerman? La decisión fue unánime. Los cinco miembros entendieron que la mejor persona para ocupar la posición era él. Gaudio y De Giacomi tienen diferentes recuerdos en algunos puntos. El ex presidente de Vélez dice que el proyecto de José era muy superior a los demás ("parecía escrito por Borges", señaló, según El Gráfico, uno de los miembros de la comisión), mientras que el ex dirigente de Banfield cuenta que también había carpetas muy buenas, como las de López y Cavallero, pero que, en su decisión personal, pesó más lo realizado por Pekerman en las inferiores de Argentinos. "Yo me acordaba de todo el trabajo que había hecho en Argentinos Juniors, algo espectacular", relata De Giacomi. Aquí coincide Gaudio: "Nosotros fuimos a hablar con la gente de Argentinos y de Colo Colo para averiguar sus antecedentes. En Colo Colo todavía lo recuerdan con admiración. Era bárbaro. Cómo los entrenaba, cómo los armaba. También hay que destacar que como persona era 100 puntos, muy respetuoso".

Gaudio y De Giacomi coinciden en que Grondona no se involucró en el proceso. Según De Giacomi: "Grondona jamás tuvo injerencia en lo que hicimos. Siempre me acuerdo que nos decía a Pablo y a mí: 'Piensen bien lo que están haciendo muchachos'. Si él tenía un as en la manga, no lo sé. Jamás influyó para decir éste o aquel. Cuando elegimos a Pekerman, me acuerdo que fuimos con Pablo [Abbatángelo] a decírselo, y se limitó a responder: 'Bueno, perfecto'".

Las versiones que corrían hicieron que la designación final fuera sorpresiva para muchos. Primero para Pekerman. De Giacomi tuvo la agradable tarea de comunicárselo.

-Lo felicito.

-¿Por qué?

-Bueno, va a ser el nuevo técnico de las inferiores de la AFA.

-¡No me diga! ¡Me nombraron, me nombraron! -le gritaba a su mujer.

Otro indicador de lo sopresiva que resultó la noticia para Pekerman, fue la forma en la que reclutó a sus colaboradores. Cuenta Hugo Tocalli: "Yo asumo un miércoles en la primera de Quilmes y el sábado mi mujer me dice: 'Te llamó Pekerman, quiere hablar con vos'. Pensé que era por algunos jugadores que yo había tenido en Vélez cuando había dirigido las inferiores. Me fui a Santa Fe, dirigí el partido, y cuando volví estaban en la puerta de casa mi señora con mis hijos. Les pregunto qué pasa: 'Pekerman quiere hablar con vos, te quiere llevar a la selección, pero tenés que llamarlo ya'. Bueno, lo llamé y me pidió que lo acompañara, pero me dijo 'te pido si me podés contestar hoy, porque tiene que ser urgente'. Así fue que pedí autorización en Quilmes y me fui a trabajar con él".

La elección de Tocalli, como la de Pekerman, también involucra la meritocracia: "Con José no teníamos una gran amistad. Yo lo conocía sólo de hablar con él dos o tres veces. La primera, Yudica era técnico de Argentinos Juniors y José era el ayudante, y yo fui a saludarlo porque él ya era un referente para mí. Después, cuando yo era jefe técnico de las inferiores de Vélez y él de Argentinos Juniors, nos llamábamos a principio de año cuando hacíamos la pretemporada para hacer partidos amistosos. Pero nada más".

Las crónicas cuentan que la noticia tampoco fue del agrado de Daniel Passarella, flamante entrenador de la selección mayor. El Káiser, convencido de que el elegido sería Griffa, había adelantado conversaciones con él. Gaudio va aún más lejos: "Pekerman tenía que ser el futuro. Passarella lo quería a Griffa o, de última, a Griguol". Pero, finalmente, no fueron ni Griffa ni Griguol. Fue Pekerman el que alumbró un ciclo inolvidable.

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