"La Dueña" y "la Negra": la guerra de hermanas que siembra terror en el club Chacarita

El operativo de la Aprevide secuestró armas a los barrabravas del club Chacarita
El operativo de la Aprevide secuestró armas a los barrabravas del club Chacarita Fuente: LA NACION
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18 de septiembre de 2019  • 08:29

Nada más lejano a "los hermanos sean unidos". En Chacarita recrudeció la guerra entre las facciones lideradas por las hermanas barrabravas Angélica y Ana Molina, apodadas "La Dueña" y "La Negra", respectivamente. Ambas encabezan dos grupos que pugnan por el control de la tribuna del equipo funebrero.

En la previa del partido de anoche entre Chacarita y San Martín de Tucumán, por la primera B Nacional, la policía de la provincia de Buenos Aires detuvo a cuatro personas vinculadas a la interna de la barras del club. En el operativo se secuestraron armas de distinto calibre, entre las que se encontraron una metralleta de color plateada marca Pam, una pistola calibre 380 marca Bersa, una pistola calibre 22 mm, otra pistola calibre 380 marca Prieto Beretta y una calibre 9 mm. Además se sustrajeron municiones de diferentes calibres, como así también elementos punzantes, teléfonos celulares e indumentaria deportiva del club.

Las armas que el operativo de la Aprevide secuestró a los barrabravas del club Chacarita

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Anoche, los hechos comenzaron con una pelea entre dos grupos de la hinchada local, que se desencadenó fuera del estadio, lo que llevó a que el personal policial interviniera. Los detenidos, todos mayores de edad, quedaron alojados en una sede policial de San Martín, a la espera de ser indagados por la fiscalía de turno por tenencias de armas de fuego, resistencia a la autoridad y disturbios en la vía pública.

Juan Manuel Lugones, titular del Aprevide, habló en El Trece y dio detalles de la interna de la barra: "Son familiares que están enfrentados para ganar el poder de la tribuna y poder hacer negocios". Y agregó: "Encontramos a un grupo preparado para emboscar a otro que estaba por ingresar a la cancha. Los disidentes (vinculados a La Negra) estaban preparados para atacarlos", señaló Lugones.

Por otro lado, Lugones señaló que tanto La Negra como La Dueña no tienen derecho de admisión porque "hasta el momento no han cometido ninguna contravención ni nada que nos permita prohibirles el ingreso a la cancha". El titular del Aprevide dejó en claro que los detenidos del enfrentamiento de ayer fueron violentos de segunda o tercera línea.

Una lucha por el poder de la tribuna

Según indicó Gustavo Grabia en una nota para Infobae, en abril del año pasado se desató esta cruenta batalla cuando Angélica decidió quedarse con todo el poder del tablón y echar a su hermana Ana y a muchos de los barras históricos de la cancha. Hasta entonces convivían en frágil paz el grupo de Villa Maipú, que siempre tuvo preeminencia en la popular, con las distintas facciones de Villa La Rana, José León Suárez, Villa Hidalgo, Villa Corea, Villa Loyola y Billinghurst.

De acuerdo con el informe, Raúl Escalante, que lideraba la popular desde los 90, había decidido dejar la tribuna en manos de su hijastro, Diego Pulitsik, alias Chucky, y asumir como vocal en la vida institucional del club. Pero Chucky cayó preso por narcotráfico y su madre, Angélica, creyó dos cosas: que había sido una "batida" de sus rivales internos para desplazarlo y que, sin su hijo al mando, los rivales vendrían por el resto. Por eso decidió cuidar el terruño y se puso al frente de todo.

Oriunda de Villa Maipú, Angélica tenía dos elementos a su favor para coronarse: una alianza con la facción de Villa La Rana, con Magú Aguirre y Tinelli Cejas (entonces recién salido de prisión) como representantes, que le aseguraban poder de fuego para resolver cualquier situación, y también que su pareja Muchinga no solo era un jefe histórico, sino que ahora estaba metido en las entrañas de la institución.

Ese esquema comenzó a dar frutos, pero el reparto de dinero no era equitativo. Y cuando aparecieron las voces disidentes, la forma de resolverlo fue como en el Far West. Así, Villa Maipú y La Rana, con Angélica al mando, se quedaron con todo. El resto de los barrios fue echado de la popular. Y Ana, la Negra, que tenía su corazón en los grupos de José León Suárez y Billinghurst, también terminó desterrada. Allí comenzó una guerra que tuvo un nuevo capítulo anoche.

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