La hinchada descargó su bronca contra Lalín

El dirigente fue despedido con insultos por los simpatizantes
El dirigente fue despedido con insultos por los simpatizantes
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29 de marzo de 1999  

Silbatazo final del árbitro Oscar Sequeira. Otra frustración para Racing, la tercera en igual cantidad de partidos en el Clausura, quedaba consumada. Los cerca de 5000 hinchas de la Academia que habían sufrido con su equipo en la popular, sintieron imprescindible canalizar de alguna manera la carga de fastidio con la que desandaban los escalones. Divisaron, entonces, al presidente residual del club, Daniel Lalín, en la platea. Y no le tuvieron contemplaciones.

Miradas filosas apuntándole al calvo empresario y una batería de insultos a coro:"Pelado, hijo de p...., la p... que te p...", o "Con Racing no se j..." fue lo que tuvo que resignarse a escuchar Lalín. Salvo por aquella noche del 4 del actual, cuando, horas después de que se conociera el fallo de liquidación del club, alguien le arrojó un redoblante que impactó en su cara, el dirigente no conocía lo que era recibir este tipo de agresión masiva de parte de los hinchas.

Visiblemente tenso, aunque tratando de mantener la compostura, se quedó unos minutos en su butaca. Los ataques verbales persistían. Con gestos graves, lo acompañaban el vicepresidente, Luis Buchner, y el secretario del club, Eduardo Demaría.

Los tres se dirigieron rápidamente al desanimado vestuario visitante, y allí permanecieron un buen rato. La retirada fue rápida, después. No había ánimo como para hablar.

Eso lo había hecho antes, en el todavía tranquilo entretiempo. Entonces, explicó que, según él, Racing dispone de los recursos económicos necesarios como para seguir participando hasta el final del certamen. Y que a Maximiliano Estévez, que ayer, a diferencia del clásico ante Independiente, estuvo en el banco e ingresó al final -lo que se decidió en una reunión, el sábado-, no se le puede pagar lo que pretende (una prima anual de 200.000 dólares y un sueldo de 6000). Y que piensa levantar la quiebra el 30 de agosto.

Pero ayer se topó cara a cara con la escena más indeseable:la de la ira de los hinchas. Un final que presagia para Racing otra semana turbulenta. Como ya es costumbre.

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