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La historia y el futuro

De Carlos Bilardo a Marcelo Bielsa, pasando por Alfio Basile y Daniel Passarella, cómo llegó la Argentina a disputar un lugar para la Copa del Mundo
Cristian Grosso
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22 de marzo de 2000  

Los números pueden ser caprichosos, es cierto. Pero se prestan para el atractivo juego de las comparaciones. Y si en el medio hay nombres propios como los de Carlos Bilardo, Alfio Basile, Daniel Passarella y Marcelo Bielsa, mucho mejor. A siete días del debut en las eliminatorias, ante Chile, es un buen momento para recordar qué campaña habían edificado cada uno de los últimos entrenadores del seleccionado argentino antes de comenzar a jugar por el pasaporte a una Copa del Mundo.

De la comparación directa con los tres ciclos más recientes del seleccionado se destaca que el equipo de Bielsa es el que menos partidos ha jugado antes de la etapa clasificatoria -condicionado por los cada vez más complicados calendarios internacionales- y el que tiene un porcentaje de eficiencia (52,08%) más cercano al peor, de 48,71%, que ostenta el equipo de Bilardo al instante de comenzar sus eliminatorias.

  • Viento en popa. La campaña de Basile fue la que abrió el mayor optimismo. Dentro del invicto de 30 partidos hasta el debut con Perú por las eliminatorias -victoria por 1 a 0, en Lima- se encadenaron los títulos en las Copas América de Chile Ô91 y Ecuador Ô93 y, también, las Copas Rey Fahd, en Arabia Saudita, Kirin, en Japón, y Artemio Franchi, que se disputó en Mar del Plata. Es cierto que el récord se alimentó de triunfos ante Japón, Gales, Australia, Costa de Marfil, Arabia Saudita y Polonia, entre otros, pero también es verdad que igualó 2 a 2 con Inglaterra, 1 a 1 con la ex Unión Soviética y no perdió ninguno de los tres partidos que jugó con Brasil: 3 a 2 a favor, 1 a 1 y 3 a 3.
  • Un mar en calma. El ciclo de Passarella también llegó al debut en las eliminatorias -triunfo ante Bolivia por 2 a 1, en el Monumental- con una consistente base en las estadísticas. Pero los triunfos se sucedieron ante conjuntos de menor jerarquía como los equipos alternativos de Rumania, Yugoslavia y Bulgaria, o victorias ante Eslovaquia y Australia, entre otros, además de perder la final de la Copa Rey Fahd y quedar eliminado en los cuartos de final de la Copa América Uruguay Ô95. Lo más valioso por el adversario fue, apenas, un empate 0 a 0 ante Nigeria, en Ryad.
  • En un tifón de críticas. Bilardo recibió cientos de críticas y cuestionamientos, incluso hasta días antes del Mundial de México. Los resultado y el juego de su seleccionado se encargaban de justificar tanta incertidumbre. Antes de las eliminatorias -debutó con un éxito por 3 a 2 ante Venezuela, en San Cristóbal- alcanzó un porcentaje de eficiencia muy bajo, con dolorosas caídas ante Paraguay (0-1), China (0-1) y Colombia (0-1), además de una temprana eliminación en la Copa América de 1983 y una serie de cuatro cotejos ante Brasil de los que sólo pudo imponerse en uno. Su punto más alto había resultado la gira europea con sucesivas victorias ante Suiza (2-0), Bélgica (2-0) y Alemania Federal (3-1).
  • Hacia un puerto seguro. Bielsa es el que menos posibilidades ha tenido de que su equipo juegue. La campaña ha resultado irregular, sólo con un triunfo significativo por 2 a 0 sobre Brasil, en el Monumental, pero al menos se enfrentó con potencias mundiales, una práctica que parecía olvidada en el seleccionado: Holanda (1 a 1), España (2 a 0) e Inglaterra (0 a 0).
  • Bilardo, Basile y Passarella ganaron en el debut en las eliminatorias y, en definitiva, todos se clasificaron para el Mundial. Ahora Bielsa irá por igual comienzo e idéntico epílogo.

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