La inusual crisis que atrapó a los Spurs

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27 de febrero de 2015  

La puerta del vestuario visitante no se abría. Pasó un rato y seguía cerrada. Por fin, luego de 20 minutos de misterio, la prensa pudo pasar al camarín donde el plantel de San Antonio se había reunido para hablar. A solas. Sin siquiera el DT. Algo estaba mal. Perder contra el modesto Utah, y marcarle apenas 81 puntos (contra 90), fueron el fin de la mecha. No se trató de problemas de convivencia, de halcones y palomas. En absoluto: sólo el juego, y el compromiso con ese juego, estaban en discusión. El campeón de la NBA acababa de perder por tercera vez seguida, y de consolidarse involuntariamente en un séptimo puesto del Oeste que le resultaba raro, inusual.

"No estamos haciendo nada bien. Jugando de esta forma no somos un equipo de playoffs", comentó Manu Ginóbili, crudo como siempre al juzgar a su equipo. Tampoco Gregg Popovich anduvo con vueltas; nunca las tiene. "Hicimos un montón de tiros con oposición que no teníamos necesidad de tomar", criticó el DT. Y Danny Green, uno de los tripleros que vienen fallando en esta temporada, apuntó: "Hablamos de lo que está pasando, de lo que necesitamos hacer, de lo que necesitamos ser. Si seguimos haciendo esto, no seremos un equipo de playoffs. Hay un efecto de bola de nieve en el que un par de cosas anda mal y los chicos están tratando de hacer tanto por superarlo que terminan cometiendo más errores".

Pues bien. Tras eso, San Antonio volvió a perder anteanoche frente a Portland en un estadio que le resulta muy inhóspito (2-11 desde 2008 allí) por 111 a 95. No se trató de una derrota cualquiera: fue la cuarta seguida, se dio ante un posible adversario en playoffs, lo puso más cerca del 8º del Oeste que del 6º, convirtió a esta Gira del Rodeo en la primera negativa de su historia, no entregó la reacción esperada tras el cónclave de los jugadores y confirmó lo mal que está el campeón. En juego y en confianza.

"Es difícil jugar. No somos el equipo alegre y divertido que éramos en la temporada pasada", contó Green. Y sí: este Spurs se parece al de la 2013

2014 sólo en los nombres, porque su básquetbol tiene poco que ver con el de aquél. Con su sello del pase extra, en la final del año pasado (4-1 a Miami) el conjunto de Popovich daba clases, casi con toques de Globetrotters. Ahora rota poco la pelota, se vuelve previsible, no actúa con determinación. Y duda.

Un ejemplo. En el tercer cuarto de anteayer, Ginóbili tuvo oportunidad de tomar un triple a 45° sin marca, un tiro que siempre se ejecuta. Pero Manu no lo hizo y encaró hacia el aro, en una jugada que terminó en una falta contra él. Sin siquiera lanzamientos libres, porque Portland no estaba aún en penalización. Al poco tiempo, Popovich decidió sustituirlo y el bahiense no volvió a ingresar, al cabo de escasos 12 minutos de acción y con 2 puntos (su peor marca en tres años, con 1

3 en dobles y 0/2 en triples), 2 asistencias, 1 rebote, 1 bloqueo y 1 pérdida. También al argentino, que casi siempre se caracterizó por su fortaleza mental y en la 2014/15 no ha sufrido lesiones, se lo nota falto de confianza: en los libres, que no dependen de la defensa rival sino sólo del ejecutor, registra 71,2% de eficacia, la menor de sus 13 años de NBA. Y en la temporada promedia 11,6 tantos, por encima sólo de la del debut (7,6), entre otras marcas bajas para él.

Se pensaba que podía ser un certamen difícil para Spurs, por el posible relajamiento tras la lujosa conquista de 2014. Viene siéndolo, nomás, pese a que el plantel no tuvo bajas de consideración. "¿Por qué no incorporamos jugadores? Creo que nos fue bien en la temporada anterior, ¿no?", desestimó Popovich, palabras más, palabras menos. Pues algo está pasando. Es cierto que conspiraron las lesiones de principios del certamen que llevaron al entrenador a disponer 23 formaciones titulares diferentes. Pero la cuestión no mejoró una vez solucionado ese problema.

San Antonio venía oscilante antes del All Star y después de él todavía no ha ganado (4 juegos). Durante esta racha es el 21er equipo en ataque y el 18º en defensa (sobre 30). Sólo una vez terminó 7º en su conferencia desde que están Ginóbili y Tony Parker, con el 61% de 2010; ahora, con 34 éxitos, 23 caídas y 59,6% de eficiencia, está en su registro más flojo. Perdió seis de sus últimos 10 compromisos y zigzaguea como visitante: 14 victorias, 16 reveses. Está sufriendo la Gira del Rodeo, la serie de nueve partidos fuera de casa en la que el plantel comparte más tiempo y se fortalece en su unión para el último cuarto de la serie regular y los playoffs. En los últimos tres años su marca fue de 21-6 en esa sucesión; ahora, por primera vez desde que existe ese encadenamiento de viajes (2003), terminará con más traspiés que triunfos (está 2-5 y quedan dos juegos).

Tal vez el fuego interno del campeón aparezca cuando llegue el tiempo de "win or go home" ("ganá o andate a casa"). Pero tal vez no. Las primeras posiciones parecen muy difíciles de alcanzar y los playoffs no están lejos –faltan 25 partidos–. La mejor forma de llegar es recobrar, además de la llama sagrada, el juego. Por ahora, a Spurs sus propios golpes de espuelas no lo despiertan.

36,2

es el porcentaje de triples que acierta el equipo; está 7°, pero bajó mucho respecto de los playoffs 2014 (40,9).

59,6

es el porcentaje de victorias de los Spurs, el más bajo desde que Manu llegó al equipo en 2003.

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