La larga sombra del Mundial

Claudio Mauri
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20 de mayo de 2003  

La sombra del fracaso del seleccionado en el Mundial de Japón y Corea no se extingue ni aún cuando está cerca de cumplir un año. En medio de esas tinieblas, Marcelo Bielsa sigue pagando el tributo de una derrrota dolorosa: da explicaciones y ofrece puntos de vista que muchos no quieren oír, que otros desmerecen, menosprecian o ignoran. Está claro que es el precio a una frustración deportiva de la que no emergerá con una retórica éticamente impecable y fundamentada, como en la que se montó ayer para hacer de una conferencia de prensa un acalorado debate.

Bielsa hace una correcta lectura de la realidad: las deudas de resultados se pagan con resultados, aunque a veces quede mejor parado como orador que con la expresión futbolística de sus equipos. Sus principios de vida son muchos menos cuestionables que sus razones tácticas. Bielsa es una de esas personas a la que cualquiera le compraría un auto usado con los ojos cerrados, pero acá el tema central es fútbol, nada menos que el seleccionado. Y sobre este punto se percibe que todavía se vive un momento de confusión, condicionado por la rémora del Mundial. Es inacabable el sepelio de lo ocurrido en tierras orientales y eso impide que germine un ciclo nuevo, con la pujanza y las esperanzas lógicas. ¿A qué se debe esto? En buen medida, a la continuidad de Bielsa, a quien se lo relaciona más con la decepción vivida que con las alegrías que puedan llegar a venir. Dentro de un panorama tan susceptible, en nada contribuyó la nostálgica declaración de Julio Grondona por Carlos Bilardo.

No es el mejor ambiente para que el seleccionado inaugure otra etapa, ya sea con los sobrevivientes del Mundial, con el recambio que ya se insinúa o con las promesas del Preolímpico Sub 23. Bielsa cargará con la presión y las desconfianzas que engendran las derrotas. Queda por dilucidar hasta qué punto eso no se trasladará a sus equipos, cuantó habrá de crédito y cuánto de hipoteca ilevantable. Ardiles, en un gesto que no deja de ser generoso, explicó que se fue de Racing para no transferirle esa losa a sus jugadores. Para justificar su continuidad, Bielsa dice que cree en la vigencia de los recursos utilizados. Tan indiscutible como incómodo resulta crecer con una coraza puesta.

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