La mordida de Suárezle puede doler a Uruguay

El goleador agredió al italiano Chiellini y el árbitro no lo vio, pero la FIFA estudia el caso y podría aplicar una suspensión; dos antecedentes idénticos en la carrera del Pistolero
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25 de junio de 2014  

NATAL (Especial).– Hacía tiempo que al partido lo había tomado el clima tenso de los trances decisivos. Faltaban diez minutos para el final y la escena futbolística estaba clara: Uruguay, desesperado, atacaba en busca del gol salvador; Italia, angustiado, se protegía como podía. En el área azzurra se desplomaron dos jugadores, después de uno de los clásicos forcejeos entre defensores y delanteros: cayeron Giorgio Chiellini y Luis Suárez. El árbitro Marco Rodríguez, que atendía lo que sucedía donde estaba la pelota, no vio el hecho. Pero las variadas repeticiones de la televisión fueron una evidencia bastante nítida de una acción antideportiva de Suárez: un abrupto movimiento de la cabeza sobre un hombro de Chiellini, que dio toda la impresión de haber terminado en un mordiscón del Pistolero al zaguero italiano.

Si el incidente ya era grave, tomaría mucha más relevancia en la definición del partido un rato después, cuando Godín marcó el gol del 1-0 para Uruguay, que eliminó a los italianos. Chiellini se levantó, indignado, se descubrió el hombro y se lo mostró al juez; Suárez se arrojó al piso y se tomaba la boca, en lo que daba toda la impresión de una teatralización.

El escándalo podría desembocar en una sanción para Suárez, cuestión que ahora está en manos de la FIFA. La entidad que rige el fútbol mundial podría castigar al jugador y tiene el caso en estudio. "Estamos esperando el informe oficial del partido y reuniremos todos los elementos para evaluar el asunto", dijo uno de sus dirigentes a la agencia DPA. El hecho se encuadra en el apartado 77.b de su código disciplinario, que permite sancionar de forma retroactiva ante "errores obvios" del árbitro. Los uruguayos se aferran a un antecedente: ese inciso fue introducido en 2010, pero nunca fue aplicado.

De inmediato se reflotaron antecedentes que dejan muy mal parado a Suárez. En 2010, cuando jugaba en Ajax, fue sancionado con siete partidos de suspensión por morder a Otman Bakkal, de PSV Eindhoven. Tres años después le aplicaron diez encuentros de castigo por una acción similar: esa vez, la víctima de la fuerte dentadura del uruguayo, que ya estaba en Liverpool, fue Branislav Ivanovic, de Chelsea.

En los vestuarios y en las áreas de prensa nadie se cuidó de guardarse nada. El propio acusado, previsiblemente, minimizó el tema: "Son cosas que pasan en la cancha. Estábamos los dos en el área, él me golpeó con el hombro, así me quedó el ojo a mí", dijo. No lejos de ahí, su técnico, Oscar Tabárez, se instaló en un papel de perjudicado por los poderes de turno. Las continuas preguntas por el incidente lo pusieron nervioso. "No vi lo que dicen de Suárez, no me merece comentario. Hubo cosas más significativas en el partido. Suárez es el blanco de cierta prensa. No sé de dónde sacan que lo van a excluir del Mundial. Hay una animosidad", dijo. ¿Y Chiellini? "Suárez es un tramposo y se sale con la suya porque la FIFA quiere que los mejores jugadores estén en el Mundial", acusó. Diego Lugano echó más leña al fuego: "Si [Chiellini] dijo eso, es tremendo alcahuete, mala gente y llorón. Las cicatrices son viejas, de eso se da cuenta cualquier estúpido".

Obviamente, la cuestión se viralizó de inmediato, con burlas e ironías de todo tipo. La prensa internacional abundó sobre el tema. "Uruguay, más mordaz", encabezó el diario francés L’Equipe. "Drácula golpea de nuevo", dijo la Gazzetta dello Sport. Y el incidente se convirtió en "trending topic", con la etiqueta #BanSuarez (suspendan a Suárez). Pero si a su máxima figura la castigan, para Uruguay el asunto ya no tendrá nada de gracioso.

Prandelli renunció tras la eliminación: "Es mi culpa"

NATAL (De un enviado especial).– Hace poco había renovado contrato hasta la Eurocopa 2016. Supuestamente encabezaba un proyecto de renovación futbolística, pero la eliminación ante Uruguay en el Mundial llevó al director técnico de Italia, Cesare Prandelli, a tomar una decisión inmediata: "Renuncio. Ya lo hablé con el presidente de la Federación. Cuando un proyecto falla, es justo asumir la responsabilidad. Es mi culpa. Me gusta caminar erguido y con la cabeza en alto. El partido estuvo condicionado por la expulsión de Marchisio. Y que no haya sido expulsado Suárez (por el mordiscón a Chiellini) lo condicionó absolutamente". Fue la segunda eliminación consecutiva de Italia en la etapa de grupos. En Sudáfrica 2010, donde asistió como campeón, fue el final del ciclo de Marcello Lippi.

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