La mugre debajo de la alfombra

Por José E. Bordón De Nuestra Corresponsalía
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7 de mayo de 2003  

SANTA FE.- Fútbol no pares, no pares. Y el fútbol parece que no va a parar por 140.000 damnificados que en sólo 36 horas provocó la peor inundación en tierras argentinas, por un desbordado río de llanura. Si el show debe continuar, entonces sigamos tirando la mugre debajo de la alfombra. Con un tercio de su población más necesitada presenciando impávida el espectáculo de sus viviendas bajo las aguas, con el esfuerzo policial por controlar la seguridad, Santa Fe tendrá fútbol de primera, aunque anoche se hablaba de que Unión juegue con River en Patronato de Paraná, pero la esencia no varía. Porque el negocio puede más que miles de familias deambulando para mendigar comida o abrigo para estas noches de frío intenso.

Así, el fútbol, que generalmente se nutre de esos vecinos que son capaces de mendigar para estar en una tribuna alentando a su equipo, no parece estar obligado a entenderlos. Quizás alguien cometa el error de decir que el fútbol no tiene la culpa de la inundación. Después de todo, tampoco nadie se lo reprochó. Sólo exigimos sentido común.

Como se sabe, ni siquiera Colón y Unión salieron indemnes del desastre. Colón fue el más perjudicado. Perdió en su estadio desde una moderna infraestructura de servicios hasta la indumentaria completa del plantel. No podrá disponer de su condición de local por varios meses. Y hubo hombres de ese equipo con familias evacuadas. Según sus dirigentes, recuperar el campo de juego, el gimnasio, las canchas auxiliares y el acceso demandará una inversión de 3.000.000 de pesos.

Unión no la pasó mejor. Tuvo parte de sus instalaciones anegadas un día, en una zona donde jamás el río penetró. Y también varios de sus jugadores sufrieron en carne propia la inundación. A nadie le importó. Unión debió viajar a Buenos Aires para cumplir con la programación hasta que alguien decidió relevarlo del compromiso ante Chacarita.

Que nadie se equivoque: la Santa Fe futbolera sólo ahora está comenzando a elaborar su luto. Acá hay muchas víctimas de esta situación. El hincha, sostén mayoritario de estos clubes, vive la angustia de haber perdido todo o casi todo. Se ha quedado sin horizonte. Pero eso poco importa. Hay que cumplir, máxime que la fecha tiene el atractivo que enfrenta a los equipos de Santa Fe con los dos más grandes del fútbol argentino.

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