La otra cara de las estrellas

Los fenómenos de Brasil no sólo dan alegrías dentro de la cancha; fuera de ella, ayudan y no se olvidan del pasado; así son Ronaldo, Rivaldo, Roberto Carlos y Cafú
Los fenómenos de Brasil no sólo dan alegrías dentro de la cancha; fuera de ella, ayudan y no se olvidan del pasado; así son Ronaldo, Rivaldo, Roberto Carlos y Cafú
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24 de junio de 2002  • 10:35

SAITAMA, Japón.– Cuando en 1999 la FIFA lo eligió como el mejor jugador del mundo, el alcalde de Paulista, el pueblito natal de Rivaldo, anunció que iba a construirle una estatua en pleno centro. Enterado el crack de tal decisión cargada de oportunismo y demagogia, estalló: “No quiero ninguna estatua, prefiero que él ponga asfalto en la calle donde vive mi madre. Es una vergüenza que la calle sea de tierra”. El alcalde no reaccionó. Entonces Rivaldo pagó de su bolsillo la obra y asfaltó no una, sino todas las cuadras del barrio de la mamá. Alguien podría decir que se trató de una reacción vengativa, o que lo impulsó el lazo afectivo. Pero detenerse en el sentido solidario del delantero de Barcelona permite comprender la autenticidad de su vocación de servicio. Una vez podía ser casual, tal vez dos, pero varias hablan de un compromiso genuino.

Y en esta cruzada, Rivaldo no está sólo. También lo acompañan Ronaldo, Roberto Carlos y Cafú. La infancia de los cuatro coincidió en la pobreza. Pero sus actuales cuentas millonarias no les hicieron perder la memoria. Es la otra cara de las estrellas. La que pocos imaginan. De la que ellos jamás hablan. De Rivaldo hoy todos se preguntan si luego del Mundial podrá volver a convivir con el holandés Louis van Gaal en su retorno a la dirección del club catalán, pero muy pocos se detienen en la escuela que construyó el año último en Paulista, cerca de Recife, la capital del Estado de Pernambuco.

Con base en España, pero creada para ayudar a la gente en Brasil, funciona la Fundación Rivaldo. Donaciones de ropa y de alimento, fundamentalmente para la región Nordeste del país, donde está enclavado su Estado natal y también Bahía, son habituales. Y hace sólo algunos días, con Rivaldo ya en el Mundial, se firmó un acuerdo con un empresario holandés para edificar 500 viviendas en un barrio popular de Bahía.

Ronaldo tuvo una niñez de pobreza. Ahora El Fenómeno es varias veces millonario, qué duda cabe. Ya ha solventado varios espectáculos teatrales en Río de Janeiro, su ciudad natal, pero además pagó algunos viajes a Daniele Hypólito, una gimnasta brasileña que en 2001 cosechó una inédita medalla plateada en el Mundial de su especialidad. Estos recursos le permitieron a Daniele competir en diferentes continentes, ya que Flamengo, el club al que representa, está tan comprometido económicamente que ni siquiera les paga a los futbolistas del plantel profesional. Mucho menos entonces a los atletas de disciplinas menos populares. Pero ahí apareció Ronaldo.

También Cafú abrió el año último una fundación que lleva su nombre. La instaló en la periferia de San Pablo, en el barrio Jardim Irene, donde él nació. Los pequeños reciben diariamente su alimentación, practican deportes, tienen asistencia médica y concurren a clases de portugués e inglés. Y a los mayorcitos les dictan cursos y talleres para que estén más preparados en la búsqueda de una alternativa laboral. A través de subastas y donaciones se recaudan los fondos, además, claro, del soporte económico de Cafú. Como el lateral derecho vive en Roma, son sus padres (Célio y Cleusa) y sus hermanos Mauricio y Marcelo los que administran la Fundación.

Y Roberto Carlos es el protagonista de una historia conmovedora. En medio de carencias, de chico vivía en el interior de San Pablo, en una ciudad llamada Cordeirópolis. Luego se mudó a una localidad cercana, Araras, donde empezó a jugar en el União São Joao. De allí pasó a Palmeiras, en 1993, y el resto de la historia por Internazionale y Real Madrid todos la conocen. Lo que tal vez muchos no sepan es que con su mujer, Alexandra, después de haber tenido dos hijas, Roberta y Giovanna, decidieron adoptar un niño: Roberto Carlos Junior, que hoy tiene poco más de dos años.

El pequeño estuvo al borde de la muerte por deficiencias coronarias y pulmonares que lo obligaron a varias intervenciones quirúrgicas, en Madrid. Ahora Roberto Carlos Junior está muy bien. El año último, su famoso papá desembolsó 120.000 reales (alrededor de 50.000 dólares) y compró para el hospital de niños de Araras la misma aparatología que salvó a su hijo. “Quiero que los chicos brasileños que tengan el problema que tuvo mi hijo se puedan operar allá”, se limitó a explicar Robertão.

A ellos se los puede describir como célebres y adinerados, es verdad. Pero sólo será una parte de sus vidas.

Al final, juega Ronaldo

SAITAMA, Japón (De un enviado especial).– Se acabó el misterio: aunque no estará al ciento por ciento, Ronaldo será titular pasado mañana, ante Turquía. El mismo jugador, que actuó durante media hora en el partido de práctica que realizó hoy la selección brasileña, admitió que no llegará en perfectas condiciones, pero que igual estará presente: “Hubo muchos partidos y yo vengo de dos años sin jugar. El trabajo es duro, pero tengo tres días más para mejorar. Aunque no estoy perfecto, voy a actuar”.

Ronaldo disputó cinco partidos en 19 días. Demasiado para su físico maltrecho: “Igual, haré lo máximo de mi vida para ganar este Mundial”.

Confirmado Ronaldo, el que ahora pasó a estar en duda es el arquero Marcos, que en la práctica de hoy chocó con Belletti al salir en un córner y se lastimó el aductor derecho.

“Si el partido fuera hoy, Marcos no jugaría. Si fuera mañana, estaría en duda. Pero como es pasado, espero que se recupere”, señaló el médico del plantel, José Luis Runco.

Marcos dijo que llegará en condiciones, pero el médico lo frenó: “Dependerá de la evolución en las próximas 24 horas”. Si no juega Marcos, el titular sería Dida.

Después, parece casi seguro que Juninho reemplazará al lesionado Ronaldinho. Rivaldo pasará al ataque y el esquema se mantendrá. La otra posibilidad es que actúe Denilson.

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