La revolución turca

Después de 48 años sin participaciones en la Copa, Turquía volvió con todo y está en las semifinales; se impuso a Senegal por 1 a 0 en tiempo suplementario, con gol de Mansiz, y se enfrentará con Brasil el miércoles próximo
Claudio Mauri
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22 de junio de 2002  • 11:46

OSAKA, Japón.– Se acabó el sueño senegalés al tiempo que se agrandó la leyenda de Turquía. En su regreso a los mundiales después de 48 años, consiguió una histórica clasificación para las semifinales de esta Copa increíble con un gol de oro de Ilhan Mansiz, a los tres minutos del primer tiempo suplementario.

Turquía fue un justo ganador dado que mostró más que los africanos en un partido de desarrollo tan extraño como los inéditos contendientes de estos cuartos de final.

En el resumen del primer tiempo, el que dejó mejor imagen fue el ganador, porque aunque quedó la sensación de que nunca terminaba de armarse, tuvo las mejores situaciones de gol –especialmente en los últimos veinte minutos– y redondeó un trabajo sólido y ordenado.

Senegal arrancó bien con su triángulo ofensivo, compuesto por Fadiga y Camara, como enlaces, y con Diouf, adelantado. Y hubo una jugada que terminó en gol de Camara, pero que fue bien anulada a instancias del línea Rattalino por posición adelantada.

Después, la espontaneidad esperada de Senegal no fue tal. Eligió un planteo bastante cauteloso y aunque nunca se defendió con menos de siete futbolistas lo hizo muy mal. Los zagueros ofrecieron espacios a sus espaldas y permitieron que Hasan Sas y Basturk llevaran el juego cerca del arco de Tony Sylva. Si Turquía no hizo goles fue porque Sukur, lento e impreciso, desperdició tres situaciones claras.

Lo único que cambió en el segundo tiempo, dentro del constante dominio turco, fue que a los europeos les faltó precisión y tuvieron menos llegada. Senegal siguió engañando. Con salidas rápidas y a un toque, generó un par de situaciones. Así dio la impresión de que tiene buen juego, pero la realidad es que nunca tuvo el control sobre su rival. Una versión mansa de los Leones de Teranga que deberán conformarse con haber igualado el récord de Camerún 90.

Y el que tuvo el acierto de la noche fue el DT turco, que sacó a un impresentable Sukur y puso al delantero de Besiktas Mansiz, que le dio a la delantera la movilidad y presencia que le faltaba en el área. Apenas se estaban acomodando los senegaleses cuando el punzante Umit Davala se escapó por la derecha para enviar el centro del triunfo a Mansiz.

El miércoles próximo, Brasil tendrá en las semifinales un rival sin historia, pero que llega con ganas de desquitarse tras el conflictivo partido en la primera rueda. Y deberá tener cuidado, porque los duros de Europa oriental llegan con hambre de conquistas.

Umit Davala. Tuvo un constante ida y vuelta por la derecha, participó en toda jugada de peligro que generó Turquía y asistió a Mansiz en el gol de oro.

Cada vez menos goles. Los cuartos de final sumaron apenas cinco conquistas, una media de 1,25 por encuentro, que bajó el promedio del Mundial a 2,53 tantos por cotejoo.

Quinta prórroga. En cinco partidos se jugó tiempo suplementario, de los cuales tres se definieron con gol de oro y los dos restantes, por penales.

Continúa la racha . Ya transcurrieron 36 años sin que un equipo debutante alcance las semifinales de una Copa del Mundo. La última vez lo logró el seleccionado de Portugal, en 1966, pero cayó a manos del local, Inglaterra, por 2 a 1.

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