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La sombra de Ayrton Senna

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23 de marzo de 2000  

SAN PABLO (De un enviado especial).- El día de Rubens Barrichello estaba programado con otro final. Ante la ansiedad periodística de los medios locales e internacionales, el piloto de Ferrari iba a participar de una reunión con una escola do samba, igual que su antecesor en el equipo italiano, Eddie Irvine, el año último, quien compartió quiebres de cintura con pulposas morenas.

Sin embargo, un pedido especial del propio Rubinho modificó la agenda, ya que en su casa no estaba bien vista esa clase de publicidad.

Pero el nombre del piloto paulista no cesa en ningún medio de comunicación. Y la sombra de Ayrton Senna se proyecta permanentemente sobre Barrichello.

El exitismo produce comparaciones que el propio Rubinho se encarga de desterrar: "Buscaré la victoria para darle una alegría a los brasileños. Pero no pretendo ocupar el lugar que dejó Senna. El fue único. Yo, simplemente, trato de hacer mi trabajo".

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