Lehman, un señuelo inalcanzable para el resto

El norteamericano, de 50 años, campeón del Abierto Británico en 1996, superó por cinco golpes a Vancsik y a Carballo y se consagró en el Olivos Golf Club; su filosofía, ante todo, persigue fines solidarios
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7 de diciembre de 2009  

Tom Lehman cambió el formato del 22° Torneo de Maestros. Con su dominio abrumador, logró de a poco que el certamen mutara de una competencia por golpes a una exhibición individual, plena de lucimiento. No hubo quién contrarrestara a este norteamericano, que empacará sus bártulos y regresará feliz a Arizona con el tradicional saco azul puesto. "Me calza bien", sonrió.

A este devoto de la iglesia protestante le quedará esa prenda como testimonio de una actuación sin fisuras en el Olivos Golf Club. Desde que tomó las riendas de la vanguardia en el segundo día, ya nunca más las soltó. La diferencia respecto del segundo fue ampliándose y reduciéndose, pero siempre resultó cómoda. El leaderboard definitivo indicó que, tras una vuelta final de 70 golpes (-1), se impuso con 274 (-10), cinco de ventaja respecto de Daniel Vancsik y Miguel Angel Carballo.

Allí en el estrado, el Maestro De Vicenzo le entregó al campeón un cheque de 55.200 pesos, que en su libro de cuentas equivaldrá a 14.450 dólares. Lehman es un hombre multimillonario: sólo en concepto de premios en el PGA Tour acumuló 20.893.963 dólares a lo largo de su carrera. En el Champions Tour, circuito donde actúa en esta segunda página de su trayectoria deportiva, lleva US$ 642.299. A estos números habría que sumarles ingresos por sponsors, clínicas y exhibiciones varias. Pero Lehman, de 50 años, entiende la vida no como una ambiciosa búsqueda de billetes, fama y poder, sino como una devolución constante, salpicada de continuas acciones solidarias.

Hace dos años recibió en Dallas el premio Byron Nelson, distinción que se le concede a una persona u organización en el mundo del golf que sea un ejemplo en los ideales de devolver. Giving back, llaman a esta categoría en los Estados Unidos. Lehman refrenda su filosofía con una frase: "Me inspiré en la vida de Byron Nelson. Siempre quise ser mejor golfista, pero más importante aún, mejor persona".

Olivos Golf Club tuvo el orgullo de cobijar por primera vez a este jugador que jamás subestimó al torneo, aunque haya formado parte de una cita que no pertenece a un circuito internacional grande. Así como Vijay Singh hizo papelones aquí en 1996, menospreciando el certamen, jugando a desgano y hasta haciendo dos papas consecutivas –le habían pagado una garantía importante y no superó el corte–, Lehman participó con el profesionalismo que lo caracterizó siempre y que lo llevó a adjudicarse el Abierto Británico en 1996, además de cinco torneos en el PGA Tour.

"Fue una gran semana, me sentí muy cómodo con los fans y lo plasmé en mi juego, con buenos tiros y precisión con el putter. Olivos es una cancha espectacular y ojalá vuelva el año próximo", mencionó Lehman, que en 2005 escribió Pasión por el juego, un libro que ofrece una rica visión sobre el golf, la vida y la fe.

Como Lehman tiró del carro y marcó el ritmo en su rol de puntero imbatible, el resto se vio obligado a arriesgar más de la cuenta con tal de darle alcance. Muchos maquinaron internamente qué era lo más conveniente, si probar tiros imposibles o resguardarse en una posición final en el tablero que fuese lo más próxima al primer puesto.

En ese dilema se movieron Miguel Carballo y Daniel Vancsik, que al no compartir el mismo grupo de Lehman no ejercieron presión directa. Distinto fue el caso de Ricardo González, que sí integró el thresome final junto con el sueco Peter Gustafsson, pero que le faltó la inspiración del primer día para un mayor protagonismo. El correntino firmó una última vuelta de 73 golpes que lo retrasaron al 6° puesto, con 283 (-1).

La ilustre visita de Lehman (4 birdies y 3 bogeys, ayer) le puso fin a una seguidilla de seis victorias de jugadores locales en el Olivos Golf Club. El último campeón foráneo había sido el paraguayo Raúl Fretes, en 1998. El golfista nacido en Austin, asistido por el pastor-caddie de su iglesia, hasta consiguió que el público cambiara el idioma y exclamara "¡In the hole!" (¡En el hoyo!) y "¡great shot! (¡gran tiro!)".

A Lehman, calidad indiscutida, ya lo esperan aquí en 2010 con un perchero en el vestuario. Quieren que cuelgue allí su saco azul, se arremangue y despliegue una vez más su maravilloso juego.

5 son ahora los campeones extranjeros del Torneo de Maestros. Los anteriores: George Ascher (1968), Bert Yancey (1969), Berhard Langer (1997) y Raúl Fretes (1998).

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