Lejos de la gente

Mientras la relación entre el seleccionado y los hinchas se enfrió luego del fracaso en el Mundial, en los últimos años se acentuó una peligrosa tendencia: la Argentina cada vez juega menos en el país; frente a Uruguay, el conjunto nacional volverá a actuar ante sus hinchas tras más de 18 meses
Cristian Grosso
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19 de mayo de 2003  

Se sabe que la relación entre el seleccionado y los hinchas está ajada. Pero no se trata de preferencias o antipatías futbolísticas. Ni de estilos de juego, ideas tácticas o directores técnicos más o menos carismáticos. Todo se desprende de un dato inapelable que indica que la selección está lejos de la gente. Pero no sólo la actual, sino históricamente ha ocurrido que la Argentina ha jugado más allá que acá. Claro que últimamente la tendencia se acentuó y el conjunto nacional cada vez se presenta menos en el país. El temor latente es la sombra de la indiferencia.

La selección no juega en la Argentina desde el 8 de noviembre de 2001 (2-0 v. Perú, por la penúltima fecha de las eliminatorias sudamericanas para la Copa del Mundo de Corea-Japón). Es más, en 2002 no jugó ni un partido en el país, algo que no ocurría desde 1990. El encuentro de pasado mañana con Uruguay, desde las 17.10, en la inauguración del Estadio Unico de La Plata, interrumpirá una etapa de 18 meses y 13 días sin actuar como local. Con 13 partidos en el medio disputados en el exterior.

Sin olvidar, claro, que este amistoso con Uruguay apareció por razones que justamente no son deportivas. La idea de que el presidente Eduardo Duhalde inaugure el estadio platense en la búsqueda de darle un tinte realizador a su gestión aceleró las obras y concretó el cotejo. Si no, el reencuentro con los hinchas se habría demorado hasta septiembre próximo, frente a Chile, en el debut de las eliminatorias sudamericanas.

De todos modos, el lapso más prolongado de la selección sin jugar en el país fue entre el 16 de diciembre de 1987 (1-0 v. Alemania, en Vélez) y el 19 de febrero de 1991 (2-0 v. Hungría, en Rosario, en el debut del ciclo de Alfio Basile). Atrapados quedaron tres años, dos meses y tres días. Y nada menos que 30 cotejos jugados en el extranjero.

Para encontrar el último amistoso del conjunto nacional ante su público también hay que retroceder demasiado. El más cercano aparece el 13 de octubre de 1999, ante Colombia (2-1). Aquella vez fue en Córdoba y este regreso será en La Plata. ¿Y en la Capital Federal cuánto hace que no se presenta en un amistoso? Desde el 4 de septiembre de 1999, cuando en el Monumental derrotó por 2 a 0 a Brasil. En total, sin contar las eliminatorias, en el ciclo de Bielsa la Argentina únicamente disputó tres amistosos en más de cuatro años. El otro adversario fue la intrascendente Lituania, que se llevó un pálido 0 a 0 de Liniers.

Pero, ¿por qué se juega tan poco? Hoy la respuesta es económica. Por el tipo de cambio es muy costoso traer a cualquier seleccionado al país. Mucho más, uno importante. Invitar a una potencia saldría alrededor de 100.000 dólares de pasajes en business class, más un piso de cachet de 300.000 dólares, sin contar el alojamiento y otros gastos varios menores. ¿Cuánto tendría que recaudar la Asociación del Fútbol Argentino para al menos recuperar la inversión? Es imposible.

Esta será la segunda visita de la selección a La Plata en sus más de 100 años de existencia. El estreno ocurrió el 11 de junio de 1969 en un amistoso que la Argentina le ganó por 2 a 1 a Chile, con tantos de Rodolfo Fischer y Miguel Angel Brindisi. Aquel cotejo se jugó en la cancha de Gimnasia, a la selección la dirigía Humberto Maschio y ese día debutaron con la camiseta celeste y blanca el arquero Agustín Mario Cejas y el propio Brindisi.

La histórica tendencia de jugar de manera esporádica en el país también tuvo otras épocas de marcado alejamiento entre la selección y los hinchas. Como en los años de Carlos Bilardo como DT, cuando la Argentina solamente disputó ocho amistosos entre 1983 y 1990. Por los pasillos de la AFA confiaron que aquello se debió a un especial pedido del entrenador, que no quería jugar aquí porque le temía al reproche popular.

El extremo opuesto lo representó el ciclo de César Luis Menotti, ya que entre 1974 y 1982 se repartieron 37 amistosos por varios puntos de la geografía nacional. Los distintos gobiernos militares no dudaron en ver a la selección como una distracción para la gente. Además, entendían que se trataba de una exaltación de los sentimientos de pertenencia e identificación nacional.

Más acá, la conducción de Daniel Alberto Passarella disfrutó de un espejismo. Entre 1994 y 1998 el seleccionado disputó 18 amistosos, pero siempre se trajeron selecciones baratas y sin atractivos deportivos, como Eslovenia, Bosnia, Sudáfrica, Polonia o los representativos alternativos de Rumania, Yugoslavia y Bulgaria.

Campeón sin hinchada

Como campeona del mundo, entre 1986 y 1990, la Argentina sólo jugó dos amistosos ante sus hinchas: ambos fueron en 1987, frente a Alemania (1-0), en Vélez, y con Paraguay (0-1), en el Monumental. Los otros cuatro cotejos que afrontó en aquellos años (Perú, Ecuador, Uruguay y Colombia) correspondieron a la Copa América 1987, que se disputó en nuestro país.

Las grandes potencias ya no vienen

Con excepción de Brasil o Uruguay, el último campeón del mundo que visitó a la Argentina fue Alemania, el 16 de diciembre de 1987, cuando cayó por 1 a 0 en Vélez, con Lothar Matthaeus y Jurgen Klinsmann incluidos. Inglaterra no viene desde el 12 de junio de 1977, cuando llegó con el legendario arquero Ray Clemence y Kevin Keegan; Francia no visita el país desde el 26 de junio de 1977, cuando estuvo con Michel Platini, Marius Tressor, Maxime Bossis y Alain Giresse.

En aquellas inolvidables series internacionales previas al Mundial de 1978, en la cancha de Boca, también se presentaron Alemania Federal, con Berti Vogts, Klaus Fischer y un juvenil Karl-Heinz Rummenigge, y Polonia, que trajo a Zbigniew Boniek, Kazimierz Deyna, Grzegorz Lato y Wladyslaw Zmuda. Una época que hoy parece aún más distante de lo que indica el almanaque. En aquellos días llegaban rivales jerarquizados y con reales estrellas en sus formaciones.

Mucho más atrás hay que revisar para encontrar a Italia, que la última vez que jugó en la Argentina fue el 24 de junio de 1956. Hace casi 47 años. Durante los años 90, las visitas más destacadas las aportó Brasil, que vino en 1995 (trajo a Roberto Carlos, Cafú y Juninho) y en 1999, con Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Roberto Carlos y Cafú. Y un detalle extra: en 1993 jugó en Mar del Plata Dinamarca, como campeón de Europa, con Brian Laudrup y el arquero Peter Schmeichel, pero no se trató de un amistoso sino de la definición de la Copa Artemio Franchi, con la que, por penales, se quedó la Argentina.

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