Leonas de exportación

Diez de las dieciocho campeonas del mundo de hockey juegan en Europa para sumar más experiencia; el DT Vigil está ahora allí para reunirlas y entrenarlas
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24 de mayo de 2003  

El cambio de hábito les trajo adosada una vida más ordenada, con tiempo para todo. También, la tranquilidad de vivir en un lugar seguro, la posibilidad de progresar en distintos emprendimientos y jugar un hockey diferente, puro caos defensivo y vertiginoso en ataque. Cobran en euros -ganan entre 600 y 1000 por mes-, pero no hacen una gran diferencia económica porque los gastos, lógicamente, son en la misma moneda.

Sin sus familiares pero en contacto entre ellas, diez de las dieciocho campeonas en el Mundial de Perth de diciembre último apostaron este año a actuar en Europa. Nunca antes en el hockey argentino había habido un éxodo tan masivo, con jugadoras contratadas por importantes clubes europeos.

Siguen dominando sueños compartidos, más allá de que cada una lucha en su equipo; la selección nacional las convoca y el compromiso más próximo serán los Juegos Panamericanos, en los cuales deberán conseguir la clasificación para Atenas 2004. Mientras tanto, la Legión de Leonas gana experiencia en las ligas de Holanda, España y Alemania, y también crece en el aspecto intelectual. Las que dieron el golpe de timón fueron las holandesas Cecilia Rognoni y Paola Vukojicic (Rotterdam), Mercedes Margalot y María Paz Ferrari (Push, de Breda) y Natalí Doreski (Laren); las españolas Luciana Aymar (Real Club de Polo, de Barcelona), Ayelén Stepnik (Atletic Terrassa) e Inés Arrondo (Egara, de Terrassa), y las alemanas Soledad García y Mariana González Oliva, ambas en el Rott Weis, de Colonia.

El DT Sergio Vigil, que llevó a las diez a lo más alto con el seleccionado, está en el Viejo Continente durante 12 días para reunirlas, observar las prácticas y su actuación en los respectivos certámenes. En forma individual, Cachito les está mostrando videos de motivación con momentos importantes de sus vidas deportivas; la idea es tocar "las fibras íntimas".

Desde el otro lado del teléfono, en la charla con LA NACION, contaron sus vivencias:

  • Rognoni: "Las primeras semanas aparecí en todos los diarios de Rotterdam y Amsterdam. En las autopistas estaba el afiche de la Copa Europea con mi imagen y me moría de vergüenza. Paralelamente con el hockey trabajo en una agencia de turismo. Viví en una casa de familia; ahora me independicé y el Rotterdam me dio auto y departamento".
  • Vukojicic: "Tuve que cambiar un montón de técnicas en el arco porque las holandesas son muy desordenadas en la defensa; a veces te desespera, porque lo único que les importa es el ataque y me dejan sola. Estoy estudiando holandés junto con Cecilia (Rognoni) y haciendo su página personal en internet".
  • Margalot: "La experiencia en Holanda es grandiosa, porque te da la posibilidad de dedicarte en un 100 por ciento al hockey. Ya tendré tiempo para trabajar como odontóloga en Buenos Aires".
  • Doreski: "Regresé a Laren, que está más consolidado, y entreno a las divisiones inferiores del club. Además trabajo en una agencia de turismo. Extraño, pero tengo muy buena onda con mis compañeras actuales, que casi me obligaron a que volviera al club".
  • Ferrari: "En Holanda vivís como una deportista profesional. Los ingresos de aquí me permiten ahorrar lo que no gano en Buenos Aires; estoy en una casa de cuatro ambientes con Mechi Margalot, que no quiere tocar su saxo para no molestarme..."
  • Aymar: "Si empatamos este domingo con Caja Cantabria Sardinero, salimos campeonas de primera división. En España, al hockey no se le da la importancia que posee en la Argentina; casi no hacen nada en la parte física y técnica y no existe el tercer tiempo".
  • Stepnik: "Fue una alegría haber conseguido el ascenso con el Atletic Terrassa; las chicas estaban acostumbradas a perder todos los partidos. Colaboro con los entrenadores para la planificación general del hockey del club".
  • Arrondo: "En Egara soy volante y es una sensación rara ser también la segunda entrenadora. En Barcelona disfruto muchísimo de las exposiciones y las galerías de arte".
  • García: "Me sorprendió el fuerte contacto físico en el juego. Para los árbitros, a veces no hay límites. Las charlas técnicas son en alemán, pero hay chicas que nos traducen al español. Con Mariana (González Oliva), los primeros días nos perdimos en el autopista porque no entendíamos los carteles indicadores y nos alejamos 40 km de Colonia ".
  • González Oliva: "Nos sentimos muy tranquilas y hay buena predisposición para integrarnos al grupo. Siempre se preocupan por cómo estamos".
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